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Archive for the ‘Anecdotario’ Category

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La duda asfixiaba el corazón de Miguel, como si un par de manos imaginarias le apretaran la garganta al tratar de respirar. Y es que no podía dejar de pensar en ella, se había vuelto algo tan natural como la respiración, inspiraba su recuerdo y espiraba su ausencia.

Todo su ser se quedaba en pausa cuando le veía pasar a lo lejos, pues sentía como una sensación de locura reprimida subía desde sus pies, se instalaba en su pecho y destilaba a través de sus ojos, con una mirada torpe que lo delataba a kilómetros de distancia. Lo curioso de todo esto que que ella no lo notaba ¿Por qué de entre todas las personas que le repetían a Miguel una y otra vez que parecía enamorado, ella nunca mencionaba nada?.

Cada que ella pasaba por su lado, Miguel quedaba absorto sin poder decir nada y cuando sentía que podría haberle dicho algo en particular, ella ya se encontraba a varios metros de distancia de él, dejándolo sin poder decir nada más.

Pero en esta ocasión fue diferente, se armó de valor y haciendo acopio de toda su valentía salió a su encuentro y mientras ella le miraba curiosa, él trató de hablarle de la noche anterior, de cuando vio la luna llena en todo su esplendor y de como le hizo recordar la blancura de su piel, mencionó también aquellos dos cometas que divisó y que se asemejaban a sus dorados (y adorados) ojos.

Pero para su mala suerte, hablar de los astros y otros objetos espaciales nocturnos le hizo recordar a ella sobre su tarea de astronomía, así que de inmediato tomó su teléfono celular y empezó a mandar mensajes a sus compañeros o al menos eso quiso suponer Miguel, pues la veía tan alegre y amistosa que ya hubiera deseado, que por un solo día en su vida ella se hubiera dirigido así con él, aunque fuera para pedirle la hora.

Por tanto, en vista del fracaso que presentía, Miguel ya estaba emprendiendo su huida cuando la voz de ella lo hizo detenerse y volverse un poco, mientras su mente aún confundida, trataba de asimilar esta nueva situación a la vez que esa voz se clarificaba en su interior para escuchar ahora con claridad “Gracias por recordarme la tarea, porque entre la escuela y el trabajo de medio tiempo olvido con frecuencia en que día estoy. ¿Sabes?, voy para la biblioteca para buscar unos libros, ¿me acompañas?“, esto último encendió el corazón atribulado de Miguel y elevó al máximo sus sentidos dejándolo en un especial estado de dicha.
Tenía ante él, la oportunidad ideal de tener por lo menos un par de minutos más para poder conversar y así aclarar lo que la presencia de ella, Andrea, le hacía soñar…

___

Este cuentito lo empecé a redactar días después del cuento “La entrega“, porque también me sucedió algo similar auque no con el final que aquí presento. Lo que más me motivó a redactarlo fue la sensación de incertidumbre que me causaba no saber qué era lo que yo estaba viviendo. Ahorita tal vez no tenga mucho sentido publicar este cuento, pero no quería dejarlo en borrador y preferí darle un final emtre abierto y con tono dulzón lleno de ilusión.

Siento que vienen nuevas historias con base en mis nuevas vivencias, algunas serán más poéticas y otras… pues no lo sé, todo depende de como las experimente =)

AMDG

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A Miguel la dulzura de esos caramelos no se comparaba con la dulzura del momento, cuando ella se apoyó y acurrucó suavemente en su hombro mientras guardaba con cuidado las hojas dentro del sobre

LA ENTREGA

 

Con nerviosismo Miguel entró al pasillo que daba al salón y sigiloso la observó a través de la ventana de la puerta, mientras ella leía (lo que posiblemente eran sus asignaciones escolares).

La delicadeza de las facciones de su rostro encendió el corazón de Miguel quien por un instante en su mente cruzó la loca (pero no tan descabellada idea) de voltear y echar a correr, pero era muy tarde, ella levantó la mirada y al reconocerlo le regaló una amplia sonrisa que disipó por un momento todas sus dudas.

Un poquito en automático y sin apenas darse cuenta, Miguel le devolvió la sonrisa (con algo de nerviosismo) y se acercó a saludarla.

Ella por su parte, avanzó a su encuentro para recibir su saludo y salir del salón por un momento para sentarse y tomar un pequeño refrigerio. Miguel rápidamente le extendió un sobre membretado con sus iniciales, cada una de un color diferente (limitado a los 3 únicos colores con los que contaba al momento de escribir).

Curiosa, ella tomó el sobre mientras murmuraba “¿qué es?”, a lo que Miguel viendo su impresión inicial le respondió en tono gallardo y más confiado “Algo que quería obsequiarte hace tiempo”.

Ligeramente confundida con la respuesta, ella abrió el sobre, con cuidado sacó las hojas y al leer las primeras líneas hizo una pausa para sonreírle con la mirada a Miguel, a la vez que apretaba para sí aquella carta.

Al retomar nuevamente la lectura, la emoción salpicaba su voz y le dibujaba una sonrisa en el rostro mientras agradecía una y otra vez por cada párrafo que leía. Miguel tomaba cada uno de esas sonrisas y “gracias” como grandes triunfos en su interior.

Cuando ella terminó de leer la carta y a pesar de regalarle la sonrisa más grande y cálida que había visto en ella, la inseguridad volvió a Miguel y no pudo evitar preguntarle si le había gustado lo que acababa de leer.

Andrea manteniendo su sonrisa le contestó con un ademán de sentarse al lado de ella, mientras le convidaba algunos caramelos de colores que recién sacaba de su bolsa. A Miguel la dulzura de esos caramelos no se comparaba con la dulzura del momento, cuando ella se apoyó y acurrucó suavemente en su hombro mientras guardaba con cuidado las hojas dentro del sobre membretado. Y con un tono de ternura le confiaba “Gracias Miguel, nunca me habían hecho un regalo así”.

Ambos estuvieron un rato en silencio sin decir ninguna palabra, hasta que Miguel, sin saber cómo iniciar nuevamente la conversación (pues le era más fácil escribir que hablar) se levantó con la excusa de ir a su siguiente clase. Ligeramente contrariada, Andrea le hizo ver que aún faltaba mucho tiempo para esa clase, lo que Miguel tomó como una invitación para quedarse un rato más y conversar de trivialidades como series de televisión, libros y música.

Así que poco a poco, conforme transcurría la plática, aquella cautela que en algún momento existió entre los dos fue cediendo, dando paso a la creación de un lazo más especial, donde confiadamente comenzaban a hablar de sus gustos, sueños, miedos y algo más…

¿Qué sucederá?, no se sabe pues al parecer tanto a Miguel como a Andrea eso no les importa, solo quieren conversar, reír y soñar. Lo que pueda surgir entre los dos solo el tiempo lo dirá.

___

Este “mini” relato con sabor a ternura e ilusión surgió en una hora aproximadamente  teniendo como base una vivencia personal. Se supone que hay que escribir haya o no inspiración, pero después de algunos meses de sequía creativa, una inspiración como esta no se desaprovecha porque aunque se quiera ignorar o dejar de lado las letras buscan por sí solas su salida, solo hace falta darles el cauce adecuado para que pueda armarse una linda historia.

¿Qué pasará con Miguel?, ni idea, por lo que tengo entendido él disfrutó el momento de convivencia con Andrea lo cual quedó más que patente por la satisfacción de como observó la forma en que ella le agradeció el obsequio y por la plática relajada y sencilla que sostuvieron posteriormente. Si le preguntaran a Miguel, posiblemente les diría que lo que desea es seguir conociendo a Andrea y comprender qué es lo que le llama la atención de ella.

¿Qué pasará con Andrea?, eso sí quien sabe… su cabeza es otro mundo y pues hasta que haya una convivencia más profunda entre ella y Miguel, supongo que tendremos la incógnita de saber lo que pasa por su mente. Solo sabemos que le gustó lo que leyó…

¿Qué había en la carta?, pues para saber eso tendremos que preguntarle a los dos, jajaja

AMDG

03/11/17

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Fue el sentido de lo humano
lo que nos llenó de valor,
acogiendo con nuestras manos
a las víctimas del temblor

Calaverita Daniel 2017

Sentado en su escritorio
escuchando de buena Fe,
Conversaba Daniel muy serio
acompañado de un buen café

Estaba frente a la muerte
quien le vino a visitar,
Para saber de buena fuente
como le iba en lo personal

Catrina, no me puedo quejar
este año ha sido especial,
pues he podido trabajar
desde lo social hasta lo existencial

He aprendido de los niños
y de los adolescentes,
También de los no tan niños
que maduraron a regañadientes

He aprendido a escuchar
y a hacerlo con empatía,
Para lograr ayudar
sobrepasando la antipatía

“¿Y cómo te va en el amor?”
preguntó la muerte curiosa,
Sé que necesitas valor
para abrir tu alma silenciosa

No te puedo mentir
mi querida amiga de marfil,
pues tu pregunta muy sutil
mueve mucho mi sentir

Su presencia me ilusiona
y a mis días da color,
y con su sonrisa dulzona
llena mi pecho de candor

La muerte sonrió serena
asintiendo con suavidad,
y le preguntó de manera risueña
cómo andaba en lo social

Interesante tu pregunta
amiga de blanca flor,
por lo que quiero darte respuesta
acerca de esta noble labor

Fue el sentido de lo humano
lo que nos llenó de valor,
acogiendo con nuestras manos
a las víctimas del temblor

Generamos un espacio de confianza
requerido para escuchar,
Y contuvimos la desesperanza
a la hora de acompañar

La muerte esperó satisfecha
a que Daniel terminara de hablar,
y pronta disparó cual flecha
su oferta singular

Requiero en mis dominios
mucha gente como tú,
ayudando en cualquier sitio
compartiendo tu energía e impetú

Te agradezco la cofianza
y que valores mis dones,
juntos hagamos una alianza
de la que hablen en todos los panteones

Así la muerte gustosa cerró
el trato que a Daniel ofreció,
sabiendo que era la mejor opción
para llevar con fervor su eterna labor

____

Es tarde ya y mis ojos se cierran de cansancio, aún vengo arrastrando la desvelada del fin de semana que anduve como brigadista en Jojutla, Morelos.

Me causa gracia que mis “calaveritas” de pronto se vuelven demasiado introspectivas, y si bien puedo hacerlas más ligeras, (como otra que hice en un par de horas en este fin de semana) sentí que debía expresar las cosas valiosas.

Este año ha sido muy particular por mi cambio de funciones dentro de la escuela, pero también agradezco enormemente la convivencia con todos aquellos que en algún momento del año obsequiaron su tiempo y espacio para platicarme de cosas que me hicieron desarrollarme poco a poco…

Aquí me detengo, muero de sueño. Agradezco todas las visitas de este mes a mi blog. Me alegraron la semana.

Mientras tato trataré de dormir, gracias vida por la experiencia y aprendizaje de este año.

AMDG

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“La adolescencia es la conjugación de la infancia y adultez” (Louise J. Kaplan) 

En este 2ndo semestre en mi diplomado de desarrollo humano, me tocó convivir con muchas mamás (la gran mayoría), y un tema recurrente era cómo tratar la adolescencia de sus hijos. Dado que en mi trabajo me toca convivir también con niños,  adolescentes y jóvenes, les compartía que era preciso recordar como fuimos nosotros durante esa etapa (que por lo visto nos olvidamos rápidamente) para así ser más comprensivos (que no es lo mismo que permisivos) con ellos y sus actitudes. 

En mi caso muy particular, aunque me considero una persona tranquila/pasiva,  admito que en mi adolescencia tuve mis arranques/berrinches que la pobre de mi madre tuvo que “soportar” y si bien me dió mis buenas regañadas y chanclazos, recuerdo con cierta consternación que en otros momentos la hice  desesperar mucho e inclusive llorar. Quiero aclarar que lo anterior no lo hacía con la mala intención de despertar por la mañana y decir para mis adentros: “el día de hoy haré sufrir a mi madre”, nada de esopero creo que en esa etapa de transición yo quería experimentar muchas cosas y entre la ignorancia de como llevarlas a cabo, frustración de no realizarlas,  el acoso/bullying escolar,  formación de autoestima y cambios físiológicos internos, hacían de mi persona una bomba de tiempo que le reventó en más de una ocasión a mi madre (y a mi padre, tíos y maestros). 

Y eso,  sucede para todos en mayor o menor grado, quisiera pensar que el olvido de esa etapa es porque a partir de  la adolescencia la vida acontece en un torrente de sucesos en los cuales papá o mamá ya no están cuidándonos ni protegiéndonos todo el tiempo y así,  sin darnos cuenta empezamos a ser parte del mundo adulto (a veces con la fortuna de tener cierta consciencia de ello) con sus respectivas y múltiples responsabilidades.  

Otro aspecto a considerar es la formación de nuestros padres, al no ser educados para ser padres (nadie lo está, ni lo estará) actúan con la mejor intención pero con la peor ejecución, porque sencillamente el tiempo y contexto tanto de ellos como de los hijos es muy diferente, por lo que hay un choque de percepciones de las cuales el hijo no sale bien librado,  ya sea porque hay situaciones que para algunos adolescentes pudieran ser intrascendentes como para otros serán más que mayúsculas. Esto no quiere decir que los papás deban cuidar todo lo que digan y hagan, es cuestión de hacerse responsable de lo que les corresponde a ellos y soltar. Si yo como adulto en algún momento  quedé afectado por vivencias de mi adolescencia, no puedo achacarle culpas a mis padres porque ellos hicieron lo mejor que pudieron en mi formación (y serán responsables de su propia participación) sin embargo yo, si me sintiera como persona afectada, tendré que hacer lo que me corresponda para solucionar mi conflicto. 

Tal vez no sea fácil, pues depende del contexto cultural en el que me encuentre inmerso la manera en que solucionaré mis problemas (pero eso será un tema para más adelante). Pero esto debería darme una idea de la manera en que actuaré cuando experimente el convivir con adolescentes ya sea en familia o en el terreno profesional. 

El poder remitirme al pasado, recordar mi experiencia personal y poner en práctica la empatía, me permitirá ponerme en los zapatos del otro (en este caso el adolescente), conocer parte de sus inquietudes y por lo tanto comprender un poco más qué es lo que le aqueja. De tal manera que si bien NO solucionaré sus problemas, podré apoyarle a que encuentre la forma de resolver los suyos o por lo menos no estorbar en ellos. 

Por ello, además de preguntarle a los adultos que lidian con adolescentes, cómo eran en esa etapa, también les pregunto “¿Cómo te hubiera gustado que te trataran?”, eso por lo menos permite tener una base de donde partir o aproximarse y de antemano entender que también podemos recibir una negativa u respuesta hosca, pero al menos, al ser conscientes de nuestras vivencias previas, podremos actuar en consecuencia de una manera más efectiva y por consiguiente, establecer una mejor relación. 

______

Este tema para mí es recurrente, pues como convivo con adolescentes, constantemente requiero ir y venir a mis recuerdos: ¿Cómo me trataron?, ¿cómo me hubiera gustado que me trataran? Y ¿cómo era yo de inquieto?, con esto busco ponerme en el lugar de ellos y de mis mayores. No siempre es fácil,  pero ayuda y me permite aprender y seguir desarrollándome como persona. 

Como nota final, curiosamente, el día de hoy me pidieron información sobre el tema de la adolescencia y la sexualidad (este último es un tema muy amplio e interesante). 

Un saludo a mis dos lectores. 

AMDG

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Calaverita de azúcar

Calaverita Daniel 2015

 
 

Casi al terminar el día
Daniel seguía en agonía
pues de su mente no salía
las rimas que él quería

 

Tenía muchas ideas en mente
que le llegaban agolpadamente
todo sucedía abruptamente
que casi lo volvían demente

 

En eso la catrina apareció
y de reojo lo observó
pero Daniel ni se preocupó
ni su presencia le asustó

 

Pero al llegar al final del día
Daniel con la catrina se lamentaba
pues de su mente no salía
aquellas coplas que él deseaba

 

“échame la mano en esto”
a la muerte le suplicó necio
“así te tendré más aprecio”
le dijo bastante dispuesto

 

La muerte le vio con flojera
molesta que le interrumpiera
tan cómoda recostada ella se encontraba
recordando a quiénes con ella se llevaba

 

“en vez de ponerte a escribir
ayúdame tú a decidir
a quienes de por aquí
me llevaré a parte de ti”

 

Daniel lo pensó con cuidado
y poniéndose pronto a su lado
empezó a escribir sin menoscabo
las faltantes coplas de cabo a rabo

 

“tu propuesta me suena más interesante
que escribir rimas, mi querida muerte galante
te ayudaré y viajaré contigo de acompañante
seguro será algo más que alucinante”

 

La muerte alegre su mano le tendió
al joven y entusiasta escribidor
que con gusto y ánimo la tomó
para acompañarla en su labor

 

______________________
Pues tal como se leen en las coplas de esta calaverita, al terminar el día salieron (claro, sin la presencia de la muerte… ¿o sí?). Ahora fueron más sencillas y menos trágicas, tal vez sea un poco el reflejo de esta etapa de mi vida. Supongo que tiene que ver el hecho de que estoy más consciente de la presencia de la muerte en mi vida, es decir, de que no soy eterno y de un momento a otro puedo sencillamente emprender el camino a la otra vida. No es algo fácil darme cuenta de ello y a pesar de ello tengo mis resistencias, pero bueno, creo que esa realidad se hace cada vez más presente.
Por otra parte tenía un buen rato sin escribir, por ello mi dificultad a empezar y a las muchas ideas que se me vinieron en mente que pudieran merecer otras entradas aparte de esta.
Algo curioso que quiero comentar en esta entrada es que Octubre ha ido el mejor mes que he tenido en este año, mucha gente buscaba las calaveritas, aunque muchos lo hacían por la imagen que acompañaba esas entradas, pero bueno, confío que les haya sido de utilidad leer mis exóticas rimas, jajaja.
Confío que las siguientes salgan más fácilmente a medida que despeje mi mente de rollos estorbosos y desgastantes.
Mientras tanto, te agradezco a ti que lees esto. Gracias por darle vida a mis ideas, pues una letra es “letra muerta” mientras nadie la lea y le de un significado para sí mismo.
Un abrazo cordial
AMDG

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Sucedió en las ramblas

en un día de septiembre

cuando yo estaba impaciente

por entregarte mi alma

 

Pero todo de repente cambió

y todas mis ilusiones

se dieron de bruces

cuando un viejo amor apareció

 

sentí la fría soledad

acariciarme la espalda

e invitarme una helada

para pasar la velada

 

posteriormente te vi

confusa y embelesada

y nos fuimos de ahí

caminando por la explanada

 

llegó la hora de hablar

algo que ya no recuerdo

por el miedo tremendo

de lo que pudiera pasar

 

estaba cerca de ti

pero te sentía tan lejos

solo quería tus besos

y sentirte cerca de mí

 

el día siguiente fue extraño

fue una tarde curiosa

una noche de engaño

y una despedida ansiosa

 

¿quién iba a decir?

lo que me tarde en descubrir

que ahora que te alejabas

comprendí que de ti me enamoraba

 

la desilusión me entorpeció

la realidad me lastimó

la distancia me atormentó

pero la mentira me mató

 

no necesito decir

lo que hice por ti

y sería tonto exigir

que estuvieras aquí

 

hoy en día,  cuando paso por las ramblas,

la nostalgia de mi alma ligeramente asoma,

el recuerdo de esa noche en mi mente se desdobla

y luego sonrío, como si todo hubiera sido una cruel broma.

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bueno… antes que nada estoy un poco molesto, porque ya tenía esta entrada terminada y un error de wordpress y un descuido de mi parte por no copiar el texto en otra parte, hizo que perdiera toda la reflexión post-canción y volver a escribir todo (e inclusive cambiar el párrafo final de la canción), ¿una canción? sí, esta entrada es como una especie de poema cantado… no sé por qué se me viene a la mente Ricardo Arjona y sus poemas cantados.

Esta entrada está relacionada con aquellos lugares físicos que tienen una carga emocional en particular. Hay desde aquellos lugares que nos traen un sentimiento de alegría y lso que nos causan malestar. Pues bien, para mí, este lugar (un bar) me recuerda una situación muy particular que tuve con una chica que me gustaba, pasé algo muy incómodo y que la verdad me hizo sentir fatal, mi inexperiencia en ello me hizo quedarme pues no sabía exactamente qué hacer. Lo interesante de ello es que la vivencia fue muy contrastante con una noche muy especial (ejem… no sean malpensados) y una mañana muy divertida. Pero esa noche la carroza se volvió calabaza… jajaja. Creo que estuve muy enamorado para no irme de ese lugar, al día siguiente de todo lo sucedido fue muy padre pero había algo que se sentía “roto”, no tiene caso decir en qué terminó todo ello.

Con cierta frecuencia paso por este lugar (y por otro mas, claro está, jaja), la nostalgia emerge, pero tomo la situación como algo distinto. Así como hay malos recuerdos también hay bonitos recuerdos, y los manejo como tal, me he dado cuenta que difícilmente me desprendo de quienes me he enamorado, pero eso ya es bronca mía.

Mientras tanto escribo =)

Creo que por el momento es todo, ¡ah!, anoche retomé mi viejo diario… tenía 6 años y medio aproximadamente de no escribir en él, casi 22 años desde que lo empecé (desde la prepa). No, no es un diario tipo Ana Frank… pero es mi diario, escribía en él mis vivencias de un adolescente, hasta las últimas, como mis relaciones de pareja, inquietudes y temores. Hasta momentos de catarsis las vacié ahí (pero no se entienden porque mi mente era más rápida que mi escritura). Tuve que hacer un recuento extractado de estos 6 años en unas 8 páginas, jaja.

en fin, un saludo a mis dos lectores y a todos que me comparten algo de su tiempo

un abrazo cordial

AMDG

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Hoy me acordé de ti,

se dibujó en mi cara una sonrisa,

me sentí deseoso de agradecerte

por este instante de alegría,

pero cuando me dispuse a escribirte

mi mente de pronto enmudeció,

la sonrisa de mis labios desapareció

y el amargo recuerdo emergió.

¿Por qué he de escribirte ahora

Cuando no te tengo a mi lado,

cuando de mí te has olvidado

y con otro te has marchado?

No, no y no…

¿Para qué me molesto ahora en escribirte

si lo nuestro ya no más existe?

Me pesan más los momentos tristes

que sepultaron a mis momentos felices,

cuando a otro más, elegiste…

_______________

¡Ahhh! ¡¡¡pero qué amargado andas Daniel!!! seguramente pensarán algunos… pues sí, jaja.
En realidad no es que esté amargado, ando un tanto atorado con algunos conflictos emocionales internos y con alguna revoltura de sentimientos que estoy buscando la manera de encauzar. Este mini-poema se me vino a la mente después de leer un diálogo que sostuve con una chica que me gustaba, recuerdo que cuando yo platicaba con ella me gustaba verla sonreír, pues lo hacía tan de tal manera que sin darme cuenta, cuando yo sonreía inmediatamente recordaba la sonrisa que ella tenía. Lo que daba como resultado interiorizar más su recuerdo en mí (nótese la manera en que consciente o inconscientemente yo programaba mi mente y cuerpo con su imagen).

El punto es, que cuando esta persona elige a otra persona para formar una relación, para mí fue complicado “desprogramarme” de todo lo que sentía por ella, y pues uno de los avances en esto, fue primeramente aceptar que ella no quería una relación como la que yo deseaba. Posteriormente, debí dejar las cosas en el pasado y darle cabida a algo nuevo, y dado que la convivencia con ella se extinguió pues no hubo refuerzo activo de su recuerdo. Claro que aún la recuerdo, pero no tan intensamente como antes, pues ya no le meto esa emoción que me consumía (y que no me llevaba a nada, puesto que no eramos nada…).
Por tanto ya no me engancho tanto en el recuerdo y a la vez le doy un espacio a la razón para que mitigue y encauce mejor al sentimiento. ¡Ojo!, no quiero decir que ahora sea un analítico de todo, no… no va por ahí. Sencillamente es poner en equilibrio lo que se siente y lo que conviene para un mejor funcionamiento personal.

Claro que recuerdo las cosas lindas, porque a final de cuentas, las sentí yo y mucho de lo que he escrito referido a ella, ha sido porque YO lo he sentido, en parte por la ILUSIÓN y EXPECTATIVAS que YO coloqué en ELLA. Por eso, si hablo de manera “negativa” no es que ELLA sea así, es más bien porque he sido consciente de la realidad, y mi parte sensible busca descargar la frustración de alguna manera.

Una pregunta que me hice hace poco en un taller fue ¿sí ella se hiciera presente, volvería a sentir algo por ella?, posiblemente sí, pero aquí entra en juego la razón al estar más consciente de lo que sucedió anteriormente. Algunos podrían objetar que eso no puede ser posible, que cuando te enamoras te enamoras y pierdes toda la razón. Puede ser, pero recuerden que cada individuo tiene un comportamiento distinto y cada quién actúa según como haya sido tratado en la vida y qué tan consciente sea en su proceso de aprendizaje .

Entonces a pregunta expresa, ¿qué haría yo si volviera a tener contacto con ella?, pues tal vez la besaría y algo más (digo, ya que estoy soñando despierto… ja), pero es el sentimiento quien se ha expresado. Ya cuando la razón entra en juego las acciones se matizan de otra manera, actuamos de una forma diferente, más consciente y por lo tanto obtenemos otro tipo de resultados.

Un saludos a mis dos lectores y ti, que has llegado hasta este punto, un abrazo cordial

AMDG

 

 

 

 

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