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Archive for the ‘Anecdotario’ Category

“La adolescencia es la conjugación de la infancia y adultez” (Louise J. Kaplan) 

En este 2ndo semestre en mi diplomado de desarrollo humano, me tocó convivir con muchas mamás (la gran mayoría), y un tema recurrente era cómo tratar la adolescencia de sus hijos. Dado que en mi trabajo me toca convivir también con niños,  adolescentes y jóvenes, les compartía que era preciso recordar como fuimos nosotros durante esa etapa (que por lo visto nos olvidamos rápidamente) para así ser más comprensivos (que no es lo mismo que permisivos) con ellos y sus actitudes. 

En mi caso muy particular, aunque me considero una persona tranquila/pasiva,  admito que en mi adolescencia tuve mis arranques/berrinches que la pobre de mi madre tuvo que “soportar” y si bien me dió mis buenas regañadas y chanclazos, recuerdo con cierta consternación que en otros momentos la hice  desesperar mucho e inclusive llorar. Quiero aclarar que lo anterior no lo hacía con la mala intención de despertar por la mañana y decir para mis adentros: “el día de hoy haré sufrir a mi madre”, nada de esopero creo que en esa etapa de transición yo quería experimentar muchas cosas y entre la ignorancia de como llevarlas a cabo, frustración de no realizarlas,  el acoso/bullying escolar,  formación de autoestima y cambios físiológicos internos, hacían de mi persona una bomba de tiempo que le reventó en más de una ocasión a mi madre (y a mi padre, tíos y maestros). 

Y eso,  sucede para todos en mayor o menor grado, quisiera pensar que el olvido de esa etapa es porque a partir de  la adolescencia la vida acontece en un torrente de sucesos en los cuales papá o mamá ya no están cuidándonos ni protegiéndonos todo el tiempo y así,  sin darnos cuenta empezamos a ser parte del mundo adulto (a veces con la fortuna de tener cierta consciencia de ello) con sus respectivas y múltiples responsabilidades.  

Otro aspecto a considerar es la formación de nuestros padres, al no ser educados para ser padres (nadie lo está, ni lo estará) actúan con la mejor intención pero con la peor ejecución, porque sencillamente el tiempo y contexto tanto de ellos como de los hijos es muy diferente, por lo que hay un choque de percepciones de las cuales el hijo no sale bien librado,  ya sea porque hay situaciones que para algunos adolescentes pudieran ser intrascendentes como para otros serán más que mayúsculas. Esto no quiere decir que los papás deban cuidar todo lo que digan y hagan, es cuestión de hacerse responsable de lo que les corresponde a ellos y soltar. Si yo como adulto en algún momento  quedé afectado por vivencias de mi adolescencia, no puedo achacarle culpas a mis padres porque ellos hicieron lo mejor que pudieron en mi formación (y serán responsables de su propia participación) sin embargo yo, si me sintiera como persona afectada, tendré que hacer lo que me corresponda para solucionar mi conflicto. 

Tal vez no sea fácil, pues depende del contexto cultural en el que me encuentre inmerso la manera en que solucionaré mis problemas (pero eso será un tema para más adelante). Pero esto debería darme una idea de la manera en que actuaré cuando experimente el convivir con adolescentes ya sea en familia o en el terreno profesional. 

El poder remitirme al pasado, recordar mi experiencia personal y poner en práctica la empatía, me permitirá ponerme en los zapatos del otro (en este caso el adolescente), conocer parte de sus inquietudes y por lo tanto comprender un poco más qué es lo que le aqueja. De tal manera que si bien NO solucionaré sus problemas, podré apoyarle a que encuentre la forma de resolver los suyos o por lo menos no estorbar en ellos. 

Por ello, además de preguntarle a los adultos que lidian con adolescentes, cómo eran en esa etapa, también les pregunto “¿Cómo te hubiera gustado que te trataran?”, eso por lo menos permite tener una base de donde partir o aproximarse y de antemano entender que también podemos recibir una negativa u respuesta hosca, pero al menos, al ser conscientes de nuestras vivencias previas, podremos actuar en consecuencia de una manera más efectiva y por consiguiente, establecer una mejor relación. 

______

Este tema para mí es recurrente, pues como convivo con adolescentes, constantemente requiero ir y venir a mis recuerdos: ¿Cómo me trataron?, ¿cómo me hubiera gustado que me trataran? Y ¿cómo era yo de inquieto?, con esto busco ponerme en el lugar de ellos y de mis mayores. No siempre es fácil,  pero ayuda y me permite aprender y seguir desarrollándome como persona. 

Como nota final, curiosamente, el día de hoy me pidieron información sobre el tema de la adolescencia y la sexualidad (este último es un tema muy amplio e interesante). 

Un saludo a mis dos lectores. 

AMDG

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Calaverita de azúcar

Calaverita Daniel 2015

 
 

Casi al terminar el día
Daniel seguía en agonía
pues de su mente no salía
las rimas que él quería

 

Tenía muchas ideas en mente
que le llegaban agolpadamente
todo sucedía abruptamente
que casi lo volvían demente

 

En eso la catrina apareció
y de reojo lo observó
pero Daniel ni se preocupó
ni su presencia le asustó

 

Pero al llegar al final del día
Daniel con la catrina se lamentaba
pues de su mente no salía
aquellas coplas que él deseaba

 

“échame la mano en esto”
a la muerte le suplicó necio
“así te tendré más aprecio”
le dijo bastante dispuesto

 

La muerte le vio con flojera
molesta que le interrumpiera
tan cómoda recostada ella se encontraba
recordando a quiénes con ella se llevaba

 

“en vez de ponerte a escribir
ayúdame tú a decidir
a quienes de por aquí
me llevaré a parte de ti”

 

Daniel lo pensó con cuidado
y poniéndose pronto a su lado
empezó a escribir sin menoscabo
las faltantes coplas de cabo a rabo

 

“tu propuesta me suena más interesante
que escribir rimas, mi querida muerte galante
te ayudaré y viajaré contigo de acompañante
seguro será algo más que alucinante”

 

La muerte alegre su mano le tendió
al joven y entusiasta escribidor
que con gusto y ánimo la tomó
para acompañarla en su labor

 

______________________
Pues tal como se leen en las coplas de esta calaverita, al terminar el día salieron (claro, sin la presencia de la muerte… ¿o sí?). Ahora fueron más sencillas y menos trágicas, tal vez sea un poco el reflejo de esta etapa de mi vida. Supongo que tiene que ver el hecho de que estoy más consciente de la presencia de la muerte en mi vida, es decir, de que no soy eterno y de un momento a otro puedo sencillamente emprender el camino a la otra vida. No es algo fácil darme cuenta de ello y a pesar de ello tengo mis resistencias, pero bueno, creo que esa realidad se hace cada vez más presente.
Por otra parte tenía un buen rato sin escribir, por ello mi dificultad a empezar y a las muchas ideas que se me vinieron en mente que pudieran merecer otras entradas aparte de esta.
Algo curioso que quiero comentar en esta entrada es que Octubre ha ido el mejor mes que he tenido en este año, mucha gente buscaba las calaveritas, aunque muchos lo hacían por la imagen que acompañaba esas entradas, pero bueno, confío que les haya sido de utilidad leer mis exóticas rimas, jajaja.
Confío que las siguientes salgan más fácilmente a medida que despeje mi mente de rollos estorbosos y desgastantes.
Mientras tanto, te agradezco a ti que lees esto. Gracias por darle vida a mis ideas, pues una letra es “letra muerta” mientras nadie la lea y le de un significado para sí mismo.
Un abrazo cordial
AMDG

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Sucedió en las ramblas

en un día de septiembre

cuando yo estaba impaciente

por entregarte mi alma

 

Pero todo de repente cambió

y todas mis ilusiones

se dieron de bruces

cuando un viejo amor apareció

 

sentí la fría soledad

acariciarme la espalda

e invitarme una helada

para pasar la velada

 

posteriormente te vi

confusa y embelesada

y nos fuimos de ahí

caminando por la explanada

 

llegó la hora de hablar

algo que ya no recuerdo

por el miedo tremendo

de lo que pudiera pasar

 

estaba cerca de ti

pero te sentía tan lejos

solo quería tus besos

y sentirte cerca de mí

 

el día siguiente fue extraño

fue una tarde curiosa

una noche de engaño

y una despedida ansiosa

 

¿quién iba a decir?

lo que me tarde en descubrir

que ahora que te alejabas

comprendí que de ti me enamoraba

 

la desilusión me entorpeció

la realidad me lastimó

la distancia me atormentó

pero la mentira me mató

 

no necesito decir

lo que hice por ti

y sería tonto exigir

que estuvieras aquí

 

hoy en día,  cuando paso por las ramblas,

la nostalgia de mi alma ligeramente asoma,

el recuerdo de esa noche en mi mente se desdobla

y luego sonrío, como si todo hubiera sido una cruel broma.

_____________

bueno… antes que nada estoy un poco molesto, porque ya tenía esta entrada terminada y un error de wordpress y un descuido de mi parte por no copiar el texto en otra parte, hizo que perdiera toda la reflexión post-canción y volver a escribir todo (e inclusive cambiar el párrafo final de la canción), ¿una canción? sí, esta entrada es como una especie de poema cantado… no sé por qué se me viene a la mente Ricardo Arjona y sus poemas cantados.

Esta entrada está relacionada con aquellos lugares físicos que tienen una carga emocional en particular. Hay desde aquellos lugares que nos traen un sentimiento de alegría y lso que nos causan malestar. Pues bien, para mí, este lugar (un bar) me recuerda una situación muy particular que tuve con una chica que me gustaba, pasé algo muy incómodo y que la verdad me hizo sentir fatal, mi inexperiencia en ello me hizo quedarme pues no sabía exactamente qué hacer. Lo interesante de ello es que la vivencia fue muy contrastante con una noche muy especial (ejem… no sean malpensados) y una mañana muy divertida. Pero esa noche la carroza se volvió calabaza… jajaja. Creo que estuve muy enamorado para no irme de ese lugar, al día siguiente de todo lo sucedido fue muy padre pero había algo que se sentía “roto”, no tiene caso decir en qué terminó todo ello.

Con cierta frecuencia paso por este lugar (y por otro mas, claro está, jaja), la nostalgia emerge, pero tomo la situación como algo distinto. Así como hay malos recuerdos también hay bonitos recuerdos, y los manejo como tal, me he dado cuenta que difícilmente me desprendo de quienes me he enamorado, pero eso ya es bronca mía.

Mientras tanto escribo =)

Creo que por el momento es todo, ¡ah!, anoche retomé mi viejo diario… tenía 6 años y medio aproximadamente de no escribir en él, casi 22 años desde que lo empecé (desde la prepa). No, no es un diario tipo Ana Frank… pero es mi diario, escribía en él mis vivencias de un adolescente, hasta las últimas, como mis relaciones de pareja, inquietudes y temores. Hasta momentos de catarsis las vacié ahí (pero no se entienden porque mi mente era más rápida que mi escritura). Tuve que hacer un recuento extractado de estos 6 años en unas 8 páginas, jaja.

en fin, un saludo a mis dos lectores y a todos que me comparten algo de su tiempo

un abrazo cordial

AMDG

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Hoy me acordé de ti,

se dibujó en mi cara una sonrisa,

me sentí deseoso de agradecerte

por este instante de alegría,

pero cuando me dispuse a escribirte

mi mente de pronto enmudeció,

la sonrisa de mis labios desapareció

y el amargo recuerdo emergió.

¿Por qué he de escribirte ahora

Cuando no te tengo a mi lado,

cuando de mí te has olvidado

y con otro te has marchado?

No, no y no…

¿Para qué me molesto ahora en escribirte

si lo nuestro ya no más existe?

Me pesan más los momentos tristes

que sepultaron a mis momentos felices,

cuando a otro más, elegiste…

_______________

¡Ahhh! ¡¡¡pero qué amargado andas Daniel!!! seguramente pensarán algunos… pues sí, jaja.
En realidad no es que esté amargado, ando un tanto atorado con algunos conflictos emocionales internos y con alguna revoltura de sentimientos que estoy buscando la manera de encauzar. Este mini-poema se me vino a la mente después de leer un diálogo que sostuve con una chica que me gustaba, recuerdo que cuando yo platicaba con ella me gustaba verla sonreír, pues lo hacía tan de tal manera que sin darme cuenta, cuando yo sonreía inmediatamente recordaba la sonrisa que ella tenía. Lo que daba como resultado interiorizar más su recuerdo en mí (nótese la manera en que consciente o inconscientemente yo programaba mi mente y cuerpo con su imagen).

El punto es, que cuando esta persona elige a otra persona para formar una relación, para mí fue complicado “desprogramarme” de todo lo que sentía por ella, y pues uno de los avances en esto, fue primeramente aceptar que ella no quería una relación como la que yo deseaba. Posteriormente, debí dejar las cosas en el pasado y darle cabida a algo nuevo, y dado que la convivencia con ella se extinguió pues no hubo refuerzo activo de su recuerdo. Claro que aún la recuerdo, pero no tan intensamente como antes, pues ya no le meto esa emoción que me consumía (y que no me llevaba a nada, puesto que no eramos nada…).
Por tanto ya no me engancho tanto en el recuerdo y a la vez le doy un espacio a la razón para que mitigue y encauce mejor al sentimiento. ¡Ojo!, no quiero decir que ahora sea un analítico de todo, no… no va por ahí. Sencillamente es poner en equilibrio lo que se siente y lo que conviene para un mejor funcionamiento personal.

Claro que recuerdo las cosas lindas, porque a final de cuentas, las sentí yo y mucho de lo que he escrito referido a ella, ha sido porque YO lo he sentido, en parte por la ILUSIÓN y EXPECTATIVAS que YO coloqué en ELLA. Por eso, si hablo de manera “negativa” no es que ELLA sea así, es más bien porque he sido consciente de la realidad, y mi parte sensible busca descargar la frustración de alguna manera.

Una pregunta que me hice hace poco en un taller fue ¿sí ella se hiciera presente, volvería a sentir algo por ella?, posiblemente sí, pero aquí entra en juego la razón al estar más consciente de lo que sucedió anteriormente. Algunos podrían objetar que eso no puede ser posible, que cuando te enamoras te enamoras y pierdes toda la razón. Puede ser, pero recuerden que cada individuo tiene un comportamiento distinto y cada quién actúa según como haya sido tratado en la vida y qué tan consciente sea en su proceso de aprendizaje .

Entonces a pregunta expresa, ¿qué haría yo si volviera a tener contacto con ella?, pues tal vez la besaría y algo más (digo, ya que estoy soñando despierto… ja), pero es el sentimiento quien se ha expresado. Ya cuando la razón entra en juego las acciones se matizan de otra manera, actuamos de una forma diferente, más consciente y por lo tanto obtenemos otro tipo de resultados.

Un saludos a mis dos lectores y ti, que has llegado hasta este punto, un abrazo cordial

AMDG

 

 

 

 

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Yo: ¿te digo algo?
Tú: dime…
Yo: sal de mi mente
Tú:  jaja ¿y si no quiero?
Yo: Puedes quedarte lo que quieras
Tú: siempre que tú quieras…
Yo: lo quiero… es lindo pensar en ti

-leído por ahí-

el contexto…

Se suponía que no debería buscarte, borrar tus fotos y conversaciones y hacer caso omiso a tu mensajes, pero solo borré tus fotos (soy una persona muy visual) pero me quedé con algunas conversaciones que aparecen azarosamente en mi computadora como al azar viene tu recuerdo a mi mente y de ahí sale un hilo de energía que se conecta al corazón y me hace revivir algunos sentimientos que acarician suavemente mi alma. Supongo que estoy curándome pues tu recuerdo ya no me duele tanto o sencillamente he aceptado la realidad. Pero no puedo evitar que releer estas conversaciones me hagan sentir como si platicara nuevamente contigo y a la vez estar como espectador de como poco a poco me enamoraba más de ti y que no lo dijera abiertamente.

No sé como lo hice pero me gané tu confianza… aún recuerdo el día en que te conocí…

el inicio…

Era un día común (que dadas las circunstancias de común no tiene nada) de primavera y cursaba mi 3er periodo de posgrado, cuando ya se habían asignado los equipos de estudio y mientras cada uno de los integrantes del equipo al que había sido asignado colocaba su presentación, vi la tuya y observé que habías anexado un archivo de una fotografía, antes de abrirla hice una sencilla petición a Dios: “que esté bonita” (no voy a negar que me fijo en el físico) y por lo visto me escuchó porque inmediatamente al desplegarse en pantalla y observarte exclamé “¡qué linda!” y con ello y muy a mi estilo busqué la forma de saber más de ti.

Durante las juntas de trabajo iniciales, observé que tu interés por  relacionarte con los miembros del equipo fuera de lo académico era casi nula, pero debido a que yo tenía un enorme interés por conocer más de ti, empecé a hacer algo que creo que me sale natural (sin darme cuenta) y fue empezar a bromear, con ello poco a poco fuiste contándome algo de ti. Lo curioso de todo esto es que si lo veo en perspectiva en ese momento que me encontraba en una banca leyendo con mucho interés parte y que me decías que tenías novio (o que al parecer no, pues no estabas segura de qué pasaría), yo podría haber dado todo por terminado, decir hasta luego y seguir como un compañero de clase, pero no fue así. Sentí la frustración al saber que estabas con alguien (era lógico, ¿cómo no podría estarlo una chica que para mí era preciosa?), pero mi interés (o torpeza) insistió en seguir adelante y busqué la forma de sacarte plática y seguir bromeando y vaya que resultó pues poco a poco empezábamos a platicar aparte de lo que se hablaba en clase. Lo interesante de todo esto, era que te reías de mis bromas y me seguías el juego (no quería entender el por qué me ponías tanto atención en esos momentos).

Posteriormente, en una reunión con el equipo de clase no pude estar presente pues me había sentido indispuesto  y en el registro de la sesión, recuerdo que preguntaste por mí y al enterarte, te compadeciste (lo cual me llamó la atención), y seguimos platicando pero a partir de ese momento ahora tú me buscabas para saludar, platicar e inclusive contarme de tus mascotas. A mí me encantaba el que te rieras de mis bromas y tuvieses el tiempo para charlar. Posteriormente gracias a las redes sociales, cuando me diste la oportunidad de enlazarme contigo pude conocerte más (bendito y maldito Facebook), pues me gustaste más cuando vi tus fotografías pero me ensombrecía verte en otras con alguien más. Pero seguí adelante…

el contacto…

Seguíamos platicando con mucha frecuencia, mensajes en todo momento, msn, celular, etc. hasta que se dio la ocasión de que me hablaste por teléfono, y recuerdo con cierta emoción tu vocecilla de niña que a primera instancia no entendí el “así que sí tienes voz”, pues sí, tenía voz y ¡tú también la tenías!, seguimos platicando es forma que hasta el momento nunca antes había platicado con alguien más y para ese momento, yo ya estaba más que ilusionado, pero temeroso de enamorarme, pero definitivamente me emocionaba saber de ti. Posteriormente te llamé por teléfono a tu casa y fácilmente hablamos una hora, que no recuerdo de qué temas hablamos, solo sé que me sentía emocionado y a gusto platicando contigo de cualquier cosa.

No olvidaré cuando gracias a la tecnología pude hablar contigo por medio del video, ¡por Dios mujer! solo a nosotros se nos ocurría platicar casi a media noche y durar horas por skype, uno de los detalles que hicieron que te ganaras mi corazón fue cuando a pesar del sueño, no querías que me desconectara y así lo hacía, cantidad de veces que estuve velando parte de tu sueño (a veces despertabas para asegurarte de que yo estuviera ahí). Recuerdo que te canté canciones, te conté cuentos, recité algunos poemas y te reías y me mirabas de una manera muy particular y que sinceramente sentía que no era una mirada que le obsequiaras a cualquiera.

la visita…

Y como bien dije antes, benditas y malditas redes sociales, pues por ellas se dio un malentendido que hizo que me distanciara de ti, que curiosamente lo sentiste de inmediato… tan así, que buscaste con tanta desesperación que creí entender que había algo recíproco entre ambos. Aún recuerdo cuando saliendo de una entrevista me hablaste y me contaste tu experiencia. Créeme, fue fabuloso que me tomaras en cuenta, tan así que mi locura me llevó a invitarte al cine, no importaba que estuvieras a 12 horas de distancia, simple y sencillamente quería verte y conocerte físicamente. Recuerdo tu sorpresa cuando te dije que iría a visitarte y todo el proceso para llevarlo a cabo. Si bien estaba nervioso por saber como se darían las cosas estaba muy emocionado. Ese viaje de ida a tu ciudad se me hizo tan largo… aún recuerdo cuando bajé y te busqué… eras un pedacito de cielo en la tierra, que mujer tan linda la que estaba frente a mí. Vaya aventura la que me esperaba ese fin de semana, llegar a tu depa, conocer a tus mascotas y reconocer tu espacio, todo aquello que solamente veía a través de una pantalla lo palpé con mi ser y con la alegría de estar contigo en ese momento.

Recuerdo la aventura de salir a conocer parte de la ciudad mientras tu estabas en el trabajo y la expectativa de verte mas noche (me sentía como el novio que espera a la novia para verla y apreciarla nuevamente), que nada me importaba, me sentía estupendo, tan así que me animé a manejar en una ciudad tan grande en un auto distinto al mío, y para colmo sin espejo lateral (ja) y lo hice porque te quería. No buscaba impresionarte, sino apoyarte en ese momento en que no te sentías bien.

Lo más emocionante fue al llegar la noche, pues habría que dormir y estábamos juntos en el mismo sofá-cama viendo una película y creo que ni tu ni yo queríamos dormir así que “despistadamente” pasé un brazo por tu cintura y poco a poco nos fuimos quedando dormidos. Creeme, cuando llego a este punto de la historia, muchas personas me pregunta que si no tuvimos sexo. Sin ningún pesar les respondo que no, para mí fue valioso que durmieras a mi lado. Creo que con ello te di a entender que me importabas para algo más allá que un acostón. Realmente quería algo contigo.

Al día siguiente que despertamos, platicamos por horas, jugueteamos y bromeamos y la pasamos genial (hasta una espinilla me reventaste). Me sentía estupendo estar contigo. Salimos ese día a conocer la ciudad, yo el piloto y tu mi copiloto estrella, guiados por un GPS que funcionaba a la perfección mientras nosotros nos perdíamos por ciertas zonas de la ciudad. Comimos y me  compartiste tu fobia a los mariscos y muchos otros tipos de comida, y nos fuimos al cine a saldar la invitación que te había hecho. Por la noche salimos a un bar a visitar un amigo mío que radicaba en la ciudad. Cantamos y la pasamos genial y nos tomamos una foto en la que tu sales preciosa y yo salgo horriblemente mal…).

A pesar del cansancio de la noche, llegamos a tu departamento e insistías en que bebiéramos una botella que tenías para la ocasión pero estabas tan cansada que entre sueños te comenté que fueras a dormir a tu cama (deseando internamente que me dijeras que no), pero no fue así, por lo que te marchaste a tu habitación y mientras me resignaba a dormir solo en mi “habitación”, me llamaste, fui a verte y me pediste entre sueños que te abrazara y así nos quedamos dormidos tú y yo.

el beso…

Al día siguiente, nuevamente despertamos y como novios, platicamos de todo pero solo faltaba algo, un beso… y no sabía como hacerlo. Seré bueno en muchas cosas, pero cuando se trata de besar a quien queremos, creo que todos nos volvemos como un niño. Recuerdo como te abrazaba, y jugueteaba contigo. veía con atención tu rostro, tus ojos, cejas, mejillas y por supuesto tus labios. Con la excusa de que me llamaban la atención, los tocaba suavemente y observaba curioso esa tonalidad carmín intensa que sin ser labial los coloreaba rápidamente. Pero no pude besarte. ¡qué cobarde!

Nos sentamos en la cama con la excusa de prepararnos para salir, cuando entre una broma y otra te tomé con mis manos y te besé. Te quedaste sorprendida y no dijiste nada, así que un poco asustado me levanté y escapé hacia mi “habitación” pensando “¿y ahora qué pasará?“, estuve unos momentos que se me hicieron eternos, cuando me llamaste y preguntaste por lo que estaba haciendo en la otra habitación y como un niño respondí entre balbuceos cualquier cosa y me dirigí nuevamente a tu habitación, me jalaste hacia ti y me abrazaste por un largo rato.

El resto del día fue muy agradable, salimos a conocer otra parte de la ciudad, nos perdimos nuevamente (recuerdo un cálido beso tuyo en mi mejilla cuando confundí la izquierda con la derecha) y detalles divertidos. Pero el día se terminaba, (nos encontramos con unos primos tuyos que se les hizo curioso verte acompañada por mí). y como todo cuento de fantasía terminó con una despedida en la terminal de autobuses. Sentí tantos deseos de besarte nuevamente, pero el guardaespaldas que te acompañaba en ese momento me cohibió… y creo por lo que me preguntaste posteriormente, es que tu esperabas nuevamente un beso de mi parte. ¡Qué lento me vi!.

la ilusión…

Los días pasaron y me sentía soñado porque ahora tú vendrías a mi ciudad, y mientras yo planee otro viaje (para visitarte en otra fecha)  me enfoqué a tu visita pues en pensaba decirte lo que sentía por ti. Platicamos mucho más y en cierta forma, a pesar de que vendrías a un compromiso personal agendado desde mucho antes de conocerme, me indicaste claramente que yo no me “escaparía” de ti. Y así fue, la noche que llegaste te esperaba con mucho interés. No sabía como recibirte, ¿un hola?, ¿un beso?, ¿un abrazo o apretón de manos?, no sabía que pensar. De cualquier forma estaba muy ansioso de que llegaras. Sentí mucho nerviosismo cuando te vi llegar pero cuando viste lo que te llevaba, sonreíste y eso me calmó. Te llevé a cenar y durante el trayecto del aeropuerto al restaurante, te escuchaba y a la vez pensaba como besarte y en qué momento. Este se dio cuando al llegar al lugar te abrí la puerta para que salieras. Creo que ni tu te lo esperabas, y debo admitir que ni yo tampoco (jaja). Solamente te besé y me besaste. Cenamos y platicamos, me sentí dichoso de sentarme a tu lado y estar contigo y besarte tantas veces… creo que esa noche batallé para dormir…

la realidad…

Al día siguiente, todo iba estupendo hasta por la noche, fue cuando el carruaje de la cenicienta se volvió una calabaza, fue volver a la realidad. Me golpeó la dura realidad de que alguien a quien tú amabas se presentó nuevamente y fui tan ingenuo en estar ahí. Qué afortunado de no estar presente cuando sucedió, pero momento tan más desagradable. Me sentí tan mal al ser golpeado una y otra vez por la verdad. Sencillamente no me querías lo suficiente como para haber dejado de lado a la otra persona. Sopesaste la situación y un amor incompleto te ganó. y lo que yo elaboraba poco a poco y (admito) con cierto temor. Se perdía. Doy gracias a Dios por mi estupidez y mi formación en inteligencia emocional que te esperé. De una noche anterior en la que aceptabas mis besos, en ese momento estabas pálida y aturdida. Me dolió verte así y me surgió el miedo de perderte he hice lo que mejor supe usar… la razón. Y todo se perdió. Te confundí más, me confundiste más y aunque te dije que te quería, no supe demostrarlo por el miedo a no tenerte más, a no tener tu corazón.

el adiós…

Torpemente y con deseos de seguir viéndote con la ingenua ilusión de que cambiaras de parecer al día siguiente, salimos. Hubo plática y bromas, pero ya no hubo besos. Te sentí triste y distante. Me ofrecí a llevarte al día siguiente al aeropuerto, pero me dijiste que no me preocupara, que lo harías en taxi. Nos despedimos, no sin antes darte un beso de despedida. Créeme, ese beso fue especial, fue mucho más especial que los demás, y sé que lo sentiste tú también por la forma en que suspiraste y la manera en que me viste al decirme adiós.

El día siguiente fue muy doloroso, tanto así que cancelé mi vuelo a tu ciudad para visitarte en la fecha que ya habías planeado hacer una fiesta (y que posteriormente cancelaste). Me dolía afrontar la realidad de que había alguien más que tenía tu corazón, y que si bien no tuviste el valor de decirme que le habías dado espacio en tu corazón nuevamente. Yo tampoco tuve el valor para preguntarlo. Es curioso… hasta que pasó todo empecé a entender que estaba enamorado de ti y que me habías roto el corazón. Confío que con esto haya saldado algunas de mis deudas con algunas de aquellas mujeres a las que les haya hecho lo mismo.

el reencuentro…

Pasaron algunos meses y cuando me confesaste que habías retomado a ese antiguo amor, me alejé de ti (lo que yo no entiendo es… ¿para qué me buscabas si ya tenías a alguien a quién querer?). Pasó algo de tiempo (no mucho sinceramente) y honestamente tampoco recuerdo  qué me llevó a buscarte (o que me buscaras), posiblemente el hecho de que estabas sola y que coincidimos nuevamente en un curso del posgrado. Si bien me mantuve al margen contigo obviamente deseaba saber de ti. Tan así que después de una junta de equipo te pedí platicar por skype… que cosas. Como si no hubiera pasado nada, volvimos a platicar como siempre. de tal forma inclusive que hasta me mostraste por vídeo tu nuevo departamento, y volvimos a platicar como antes. Si bien tuve cierta desconfianza, nuevamente la dejé de lado y me entregué a ti. Te dediqué tantos momentos y pensamientos, fui muy ingenuo al pensar que todo sería como antes. ¡Realmente estaba enamorado de ti!, pero no lo digo como un reclamo, sino sencillamente como un momento de claridad. Te quería y mucho, y si bien te quería a mi manera, era la mejor forma que tenía para quererte.

el intento final…

Pensando en volver a hacer un intento, te tomé la palabra cuando me dijiste que te visitara. Nuevamente estaba enamorado y no vi las señales. no aclaré contigo nada. No sabía bajo qué condiciones iba contigo, sobre todo después de que en algunas ocasiones tu trato para conmigo era diferente y empecé a notar que ya no había la confianza de antes a pesar de que en otros momentos pareciera que así lo fuera. Si hubiera sabido lo que viviría en ese viaje a visitarte, muy posiblemente no te hubiera visitado y me hubiera quedado con la imagen de nuestra primera cita. Pero el agua es agua y las piedras son duras. La vida golpea para despertar y así lo hizo. Esos días si bien disfruté mucho el primer día que llegué y te vi (y vaya que te veías preciosa), el resto fueron muy duros, si bien existieron detalles que a mi persona fueron buenos para mi aprendizaje, en lo demás fue muy duro presenciar como había ya una distancia infranqueable entre tú y yo, que no supe en qué momento surgió. Además de que no cabía en mí lo que causabas en otras personas y que o no te dabas cuenta o ignorabas a propósito lo que sucedía.

el final…

Creo que lo que definitivamente sepultó lo que ingenuamente esperaba de ti, fue obtener como respuesta un “Feliz navidad” a un “te quiero” que te expresé como última oportunidad. De ahí, lo que posiblemente me alegró un poco el corazón ante esta decepción, fue cuando me llamaste para contarme sobre tus “aventuras” de navidad. De ahí, todo se volvió sequía.

Por lo tanto creo que es bueno agradecerte el que ya no me dieras entrada durante las siguientes materias que compartimos juntos y que solamente me buscaras para que te asesorara con alguna información sobre los proyectos. A final de cuentas esto terminó como empezó, como un compañerismo estudiantil, pues así fue como siempre me viste, creo yo… ¿o no?

FIN

Epílogo:

¿Sabes?, creo que está bien, acepto que me hayas hecho pasar por esto porque me hiciste recordar lo que en ocasiones hice de forma similar a otras personas (karma, dirían algunos). Aunque hubiera sido más noble de tu parte indicarme que estabas en otra relación y que te casarías. Pero a final de cuentas ¿qué somos en la vida de los demás? somos medios para llevar a cabo algo mucho más grande, así que me pregunto: ¿quién era yo para ti?.

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Bueno, debo admitir que esta historia es parte de mi vida, la comencé como una reflexión y me sirvió como un recuento de una ilusión que terminó. Y antes de que alguien se disponga a criticar ya fuera a la chica de la historia o a mi persona, mejor que se pregunte a sí mismo ¿de qué me sirvió esta historia?, ¿se relaciona con algo en mi vida?, me sentiría dichoso si dijeran que sí, y no porque me interese tanto que se pongan de mi lado (aunque la empatía ayuda), sino que hagan una reflexión sobre qué hicieron, hacen o harán al respecto.

Por mi parte me doy cuenta, ahora que transcribo estas líneas, que el vivir esta experiencia me hizo reconocer que sí me puedo enamorar, que sí puedo encontrar a alguien que me guste, que sí le puedo interesar (aunque hasta cierto punto), que tengo valores con respecto a la relación (si bien en su momento no quise tener sexo con ella en la primera visita, en la 3era tenía la apertura a la posibilidad). Por otra parte comprender mi miedo al compromiso y como ello afecta o entorpece las relaciones (y he visto que no soy el único), por otra parte si realmente no quisiera un compromiso no la hubiera visto en 3 ocasiones (aunado a que 2 veces hacer un viaje por alguien que me interesa, para mí sí que es un paso).

Comprendo también la forma en que me formo expectativas para una relación, y el temor ante el “NO” que podría haberme evitado algunos descalabros. Pero a final de cuentas la sabiduría de Dios (o de la vida, como quieran llamarle) es infinita y me hizo pasar por esto. A esta chica la recuerdo, pero recuerdo más lo que me hizo sentir y vivir, he trabajado mi proceso de cierre con ella, porque a final de cuentas yo me ilusioné e hice todo el jaleo, ella sencillamente encontró en mí a  alguien con quién salir de su proceso interno (esa es mi impresión). De que me gustaba, me gustaba. Y como decía al inicio, leo de vez en cuando lo que escribía, en parte como nostalgia y curiosidad, pero comprendiendo que ella ya no está en mi camino y tiene si vida aparte y que es mejor agregando también que muy posiblemente extraño más que extrañarla a ella, extraño el sentimiento que ella generaba en mí, aunque admito que sí me molestó un poco es que no me haya dicho nada. Pero ¿quién soy yo para juzgar?, supongo que lo mejor es que aprenda de esto, así como ella aprenderá en su momento algo con respecto a otras cosas.

Y bueno, a todo esto, un saludo a mis dos lectores, y todos aquellos que se toman la molestia en leer mis rarezas… y disculpen mis faltas ortográficas, a esta hora sencillamente no tuve humor para editar…

AMDG

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Ya puedo volver a ingresar a mi blog, realmente lo extrañaba… ja

Gracias a todos los lectores que me han visitado en todo este tiempo (y más el día de hoy).

tengo mucho que escribir… solo requiero enfocarme (he ahí lo complicado! jaja)

Un abrazo a todos

AMDG

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…los poemas suelen ser…

Mario Benedetti ( 14 de septembre1920 -  17 de...

Mario Benedetti ( 14 de septembre1920 – 17 de maig 2009 ) (Photo credit: Jordi@photos)

Lo que sería una tarde de estudio dedicada al intelecto, se volvió una tarde de recuerdos gratos, divertidos, sorprendentes y también un poco agridulces.

Me encontraba por varias semanas en casa de mi hermano y mientras él y su esposa llevaron a mis sobrinos a nadar, yo preferí quedarme en casa supuestamente a trabajar, pero el niño inquieto dentro de mí me tentó a probar la pantalla gigante de televisión que tienen en la sala y empecé a ver algunas fotos y videos que tenía almacenadas en mi computadora, y cuando empecé a visualizar mis fotos personales de hace algunos años me encontré con una que me detonó en mi interior, algunos recuerdos lindos y nostálgicos (evitaré llamarles “tristes“), esa fotografía era literalmente era de la pantalla de la computadora en donde mantenía una plática en tiempo real con una chica que me gustaba, ella  se encontraba de visita con sus padres y me describía el mar de la localidad en la que estaban radicando, algo que aprecié mucho de esa plática fue su deseo de que yo estuviera ahí para apreciar lo que ella veía (considero que en ese entonces eso lo mal interpreté a mi conveniencia), en su intento de descripción del mar y se dio el siguiente dialogo (aproximado):

Ella: El color del mar es impresionante demasiado perfecto
Yo: Tú lo haces perfecto, porque te has dado el momento para observarlo y sentirlo.

No tengo el registro de qué fue lo que me respondió, lo que sí recuerdo es que a pesar de regalarle mis mejores momentos, ella (he llegado a pensar) los tomaba como una plática entre amigos, y ante ciertos comentarios solo recibía una simple y desabrida carita feliz =)  cuyo juego de caracteres a más de uno le ayuda a salir de un mal paso y evitar responder algo que le comprometa y le cause problemas… jaja

Pues bien, el releer mi respuesta a su deseo, me sorprendí ante lo que le escribí, pues al día de hoy  (julio 25 de 2013)  cuando releo mis post de años atrás no puedo creer que sean escritos por mí, y no porque no pudiera hacerlos, sino que a veces (¿muchas?) me sorprende la profundidad o sentimiento con el que los he redactado (y que en muchas ocasiones fueron realizados de una manera rápida y espontánea).

Así que mientras releía ese breve diálogo, una amiga a quien estimo mucho y con quien tenía pláticas muy profundas y edificantes me dedicó un sencillo poema de Mario Benedetti que cuenta con una versión cantada en voz por Joan Manuel Serrat y Tania Libertad.

El poema es el siguiente:

Papel mojado
(Mario Benedetti)

Con ríos
con sangre
con lluvia
o rocío
con semen
con vino
con nieve
con llanto
los poemas
suelen
ser
papel mojado

Cuando lo escuché me sentí tan identificado y lo más interesante es que éste poema me llegara después de recordar algunas emociones cuando yo le escribía poemas que nunca le envié (muchos de ellos están en este blog, ja). Poemas cortos, algunos largos, otros de despecho y muchos en los que tenía que sacar de mí esa pasión que fluía  con intensidad de mi corazón a mi mente quemando mis venas y mi ser, que  sumergido en un mar de recuerdos me tenían completamente varado. Afortunadamente nunca tuve sexo con ella, y no porque no haya querido ni lo haya deseado (de lo contrario de cumpliría gran parte del poema, ja), y aunque ganas no me faltaron, yo venía de un par de relaciones en las que comprendí que por ahí no iban las cosas en ese momento.

El poema es muy breve pero significativo por todo lo que implica un poema, pues aunque yo no me considero un poeta, me gusta escribir y dedicar palabras con sentimiento a quienes me interesan.

A ella ya no le escribo, porque ahora sé que le escribo a los recuerdos de mis momentos con ella…

En fin, un saludo a mis dos lectores y a quienes me aguantan y se dan la fortaleza de leer todo mi desmadre mental y sentimental =)

AMDG

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