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Archive for the ‘Cuentos’ Category

La noche/1

No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una Mujer atravesada en la garganta. (Eduardo Galeano)

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Son pasadas de las 3 de la mañana ya y Miguel no deja de revolverse en la cama, han pasado años desde que la vio por última vez, la música de una fiesta-borrachera vecinal se cuela por la ventana y adereza ese sentimiento de nostalgia e incomodidad. Sabe bien que quisiera saber que ha sido de esa persona, pero ese último adiós le dejó un mal sabor de boca y profunda decepción. Le ha tenido presente en todo este tiempo, pero es demasiado orgulloso para expresarlo, porque sabe que si lo hace lo tomarán por tonto e ingenuo, ¿pero no fue así como lo hicieron sentir en esa última vez?. Vuelve a removerse entre las sábanas, siente un calor molesto en la habitación que el murmullo del ventilador no logra aplacar, más sin embargo dentro de sí mismo siente el aguijón frío de la desconcertante duda en su corazón.

Se incorpora hasta sentarse en la orilla de la cama, una noche más se dice a sí mismo, se siente abatido ¿qué se puede hacer en estos casos?, busca a tientas el frasco de aspirinas, sabe que ese par de cervezas y tequila que bebió se convertirán en un dolor de cabeza más tarde, y más aún con la falta de sueño que le acosa últimamente.

Con movimiento pasmoso recorrió la cama, deslizando un poco a ciegas el brazo por la mesita de noche. La luz de luna que de ordinario le provocaba los mejores versos para recitar y calmar a esos viejos recuerdos, no está presente en este momento y no puede ver nada, así que derrama el vaso con agua junto al frasco de pastillas y una lata vacía de cerveza. (¡demonios! -pensó-, necesito poner una luz de noche ).

Torpemente y de mala gana se levantó y dirigió al baño, al encender la luz del baño el espejo le devolvió un poco a la realidad de la situación. Su rostro hinchado por la falta de sueño, sus ojos enmarcados por las patas de gallo, mas  esas canas (que aparecieron sin ser invitadas) tiñendo su melena, no fueron un gran estímulo para calmar ese dolor de cabeza que empezaba a antenazar sus sentidos (los años no pasan en balde, -se dijo a modo de lamento y excusa-). Llenó el vaso con agua, tomó los analgésicos y sin despegar su mirada de ese espejo delator, pasó su mano por su pelo encrispado haciendo resaltar sus canas, y posteriormente la deslizó hacia su barba semicrecida haciendo un gesto con su boca. Lanzó una ultima y hosca mirada de reproche hacia su reflejo para después moverse hacia el sanitario, vaciar su vejiga y apagar la luz.

Nuevamente en cama, Miguel volvió a sentir las tenazas de la incertidumbre aprisionando su corazón.

Tenía su nombre y su recuerdo grabado vivamente en su mente, sintiendo que si se descuidaba, la imagen de esa mujer atravesaría sus ojos y párpados como una película y se proyectaría en la pared a la vista de todo mundo. Quería decir su nombre para decirle que al menos por esta vez le dejara descansar un poco más, estuvo a punto de murmurarlo pero una mano femenina se posó sorpresivamente en su entrepierna y en el sobresalto de la realidad le hizo recordar y brotar de su garganta el nombre de Ana, su mujer.

Fin

 

Bueno, tenía muuuuuuuuucho de no escribir….. de hecho tuve que escribir unos párrafos aparte a manera de catarsis para despejar mi mente, y mientras escuchaba algo de música del Buen Michel Jarré terminé mi desahogo y se me vino a la mente escribir lo anterior.

Anteriormente había escrito algo usando el cuento “La noche/2” de Eduardo Galeano, pero no me funcionó tanto como hubiera querido (de hecho no recuerdo bien como lo desarrollé), y como es mi costumbre, cuando me llega la inspiración, requiero darle salida porque si no, ya no la escribo… jaja

Parte de mis vivencias las veo plasmadas aquí*. No tiene caso decir cuáles son, si te sientes identificado con algo, ¡genial!, eso es lo que importa.

Un abrazo a mis dos lectores =)

 

AMDG

*(Bueno, una vivencia es la hora en que me puse a redactar… entre 2:00 y 3:00 am)

 

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Calaverita de azúcar

Calaverita Daniel 2015

 
 

Casi al terminar el día
Daniel seguía en agonía
pues de su mente no salía
las rimas que él quería

 

Tenía muchas ideas en mente
que le llegaban agolpadamente
todo sucedía abruptamente
que casi lo volvían demente

 

En eso la catrina apareció
y de reojo lo observó
pero Daniel ni se preocupó
ni su presencia le asustó

 

Pero al llegar al final del día
Daniel con la catrina se lamentaba
pues de su mente no salía
aquellas coplas que él deseaba

 

“échame la mano en esto”
a la muerte le suplicó necio
“así te tendré más aprecio”
le dijo bastante dispuesto

 

La muerte le vio con flojera
molesta que le interrumpiera
tan cómoda recostada ella se encontraba
recordando a quiénes con ella se llevaba

 

“en vez de ponerte a escribir
ayúdame tú a decidir
a quienes de por aquí
me llevaré a parte de ti”

 

Daniel lo pensó con cuidado
y poniéndose pronto a su lado
empezó a escribir sin menoscabo
las faltantes coplas de cabo a rabo

 

“tu propuesta me suena más interesante
que escribir rimas, mi querida muerte galante
te ayudaré y viajaré contigo de acompañante
seguro será algo más que alucinante”

 

La muerte alegre su mano le tendió
al joven y entusiasta escribidor
que con gusto y ánimo la tomó
para acompañarla en su labor

 

______________________
Pues tal como se leen en las coplas de esta calaverita, al terminar el día salieron (claro, sin la presencia de la muerte… ¿o sí?). Ahora fueron más sencillas y menos trágicas, tal vez sea un poco el reflejo de esta etapa de mi vida. Supongo que tiene que ver el hecho de que estoy más consciente de la presencia de la muerte en mi vida, es decir, de que no soy eterno y de un momento a otro puedo sencillamente emprender el camino a la otra vida. No es algo fácil darme cuenta de ello y a pesar de ello tengo mis resistencias, pero bueno, creo que esa realidad se hace cada vez más presente.
Por otra parte tenía un buen rato sin escribir, por ello mi dificultad a empezar y a las muchas ideas que se me vinieron en mente que pudieran merecer otras entradas aparte de esta.
Algo curioso que quiero comentar en esta entrada es que Octubre ha ido el mejor mes que he tenido en este año, mucha gente buscaba las calaveritas, aunque muchos lo hacían por la imagen que acompañaba esas entradas, pero bueno, confío que les haya sido de utilidad leer mis exóticas rimas, jajaja.
Confío que las siguientes salgan más fácilmente a medida que despeje mi mente de rollos estorbosos y desgastantes.
Mientras tanto, te agradezco a ti que lees esto. Gracias por darle vida a mis ideas, pues una letra es “letra muerta” mientras nadie la lea y le de un significado para sí mismo.
Un abrazo cordial
AMDG

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El mundo
(Eduardo Galeano, adaptación del cuento del mismo nombre)

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Durante mis acostumbradas noches en vela, acompañaba mi solitaria introspección con un vaso de licor y el sonido lejano de la ciudad…

En un intento sereno de despejarme de mis problemas, intenté simular sin éxito una conversación con el eterno (en otros lugares y en otros tiempos a esto le dirían oración, pero para mí en ese momento era una simple conversación).

Infructuosamente busqué palabras adornadas y agradecidas, pero lo único que salía de mi boca eran frases extrañas disparatadas. Decepcionado del intento de ambos (del ser eterno y yo) de lograr una conexión, decidí tomarme el resto de mi bebida y dar por terminada mi sesión de acostumbrada reflexión.

Acostado ya en mi cama esperé el efecto del alcohol, confiando que para mañana las cosas pintarían mejor que hoy. Poco a poco y suavemente, el rumor de una lluvia lejana que se acercaba con paso veloz, fue envolviendo mis sentidos en un delicado y sublime sopor…

Al siguiente momento, desperté sobresaltado sin saber en donde estaba, pues una espesa niebla a mi sentido de la vista importunaba. Pero había algo de lo que estaba seguro y es que solo no me encontraba, pues sentía la presencia de alguien que todo el espacio y mi ser llenaba.

Al disiparse la bruma me hice consciente de mi posición, en el cielo me encontraba y podía observar al mundo en todo su esplendor. Lo llamativo de este asunto es que no era el mundo al que estaba acostumbrado a ver en los mapas y en la TV. Era aún más interesante, pues en la inmensidad de la noche, parecía más bien una pelota con luces en su interior, como si miles de luciérnagas de fuego se desplazaran al azar, aumentado y disminuyendo su brillo al moverse de lugar.

Asombrado de lo que veía y que no tenía comparación, toda mi alma entera se llenó de profunda admiración. Y la voz de aquel que me acompañaba, susurró en mi corazón y hablando con intención serena me confió un secreto revelador:

El mundo es un mar de fuegos, donde cada alma un fueguito es, y así como no hay dos almas iguales no encontrarás nunca dos fuegos iguales. Encontrarás fuegos grandes y chicos, de gente serena que apenas se mueven a pesar de la intensidad de fuertes vientos y fuegos que parpadean con la más mínima brisa. Descubrirás fuegos de colores según la emociones que los dominen. Te sorprenderás con fuegos inútiles que apenas alumbran o calientan. Pero también te sentirás atraído por aquellos fuegos intensos, propios de un alma que vive con tanta pasión que contagian de calor y chispas a todo su alrededor, cuya intensidad no disminuye conforme comparte con los demás su luz y energía, y todo aquel que se acerque a ellos inevitablemente arde  y enciende un nuevo calor por la vida. Sí, el mundo es como un mar de fuegos… ¿qué tipo de fuego quieres ser tú ahora?

Con esa pregunta, retumbando en mi interior, poco a poco y lentamente desperté una vez más en mi habitación. La luz del día y el aroma a tierra mojada que la lluvia de la noche dejó, iluminaban y refrescaban todo a mi alrededor. Decidido, tomé un lápiz y papel, permitiendo que el fuego de mi interior salga por  medio de estas letras y te contagien de mi calor…

________________

Bueno, tenía rato de no escribir, me ha sido complicado poner en letras experiencias y aprendizajes muy personales. Confieso que me dispuse a a escribir esta entrada porque observé que las estadísticas de mi blog se elevaron de manera inusual en este día, y  tomé como un incentivo el que alguien desconocido se tomara la molestia de leerme, lo cual agradezco, porque un escritor no es escritor sin un lector. Estoy consciente de que me falta mucho por desarrollarme, y esto no se logrará si no escribo. Así que motivado por lo anterior e inspirado por leer algunas noticias un grupo de compañeros con quienes estuve un corto tiempo participando de narrador oral,  dejé a un lado mi temor, tomé un libro titulado “taller de escritura” y resolví abrirlo al azar, elegí un ejercicio al azar y lo llevé a cabo. De esta forma que no me sentiría presionado por hacer un escrito complicado y confuso, y empezaría a ejercitar nuevamente mi gusto por escribir a la vez que podría divertirme con ello.

El ejercicio elegido en el libro fue: #603 ” Nuevas versiones: Toma un cuento breve ya escrito de algún autor reconocido y Reescribe la historia”, así que el cuento elegido fue “El mundo” del escritor uruguayo Eduardo Galeano, desde tiempo atrás tenía el deseo de hacer una adaptación de ese cuento y pues aproveché la ocasión. Me sentí a gusto dejando fluir las primeras ideas, aunque hubo momentos en que me atoré pero poco a poco lo terminé, al mismo tiempo estuve consciente de que era un ejercicio y que tenía tiempo de no escribir. Lo interesante fue que que cuando lo terminé, el primer final no me satisfizo, así que hice una pausa para despejarme y re enfocarme hasta que di con el final que me agradó y me hizo sentir ese “¡wow!“.

Para terminar, quiero expresar que tengo mucho para escribir, siento que es mi manera de sacar parte de mi ser, observarme y comprenderme mejor, y si lo que escribo es de ayuda en algún momento a alguien más, pues ¡qué mejor!.
Nuevamente, un saludo a mis dos lectores y mi agradecimiento a todos los demás…

AMDG

 

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Un buen libro o una película (no comercial y de otro país), siempre son una oportunidad de escapar del encierro de la mente…

Hace un par de horas terminé de ver una película europea de nombre “El concierto” (Le concert, 2009; ficha IMDB), me agradó porque ya venía algo “sensibilizado” después de leer el inicio de un libro llamado “La soledad de los números primos” (La solitudine dei numeri primi, 2008; ficha IMDB).

Lo que me enganchó de ambos, fue algo fuera de lo conocido, es decir, en la película “El concierto” que trata la historia de un ex.director de orquesta ruso, que busca la oportunidad de realizar un concierto interrumpido casi 30 años atrás mientras se devela el motivo de sus intereses. Lo bonito de esa película es que pasan la ambientación de la vida cotidiana del protagonista y sus amigos, situaciones tales como organizar la estructura del concierto mientras están en su casa mientras se observa la decoración de la sala de estar y la cocina, o cuando la esposa del director lleva una charola de té o café con unos pequeños platitos con una especie de bocadillo que acompaña la bebida. Se aprecian también otros detalles que pueden ser un poco contrastantes a un hogar de clase media de mi país, si bien la película no tiene una temporalidad precisa, se aprecia contemporánea al año en que se filmó (2009) pero se pueden apreciar las condiciones del entorno en que viven los personajes.

Otro aspecto que me movió esta película es la forma en que la música es una especie de catarsis. No conozco de apreciación musical, tengo otro tipo de formación, y me permite ser más sensible a como el espíritu muestra esa capacidad de expresarse y ser uno mismo, pudiendo reír y llorar de emoción.

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En cuanto al libro “la soledad de los números primos” me enganchó la introducción de el mundo visto desde 2 niños italianos y la forma en que viven sus circunstancias familiares que los orillan a actuar con resultados que -por lo que llevo leído- les afectan. Lo interesante es la forma que en los primeros capítulos el autor adentra en cada personaje y les dibuja con claridad los hilos de intereses e inquietudes que les mueven. Inclusive me dan una idea de como podría ser el interior de la mente de aquellos adolescentes que son reacios a expresarse pero que llevan en su interior una especie de pelea interna que les oprime y les impide conectarse a su entorno. Lo que les orilla a una especie de abismo del que difícilmente saldrán si no consiguen o permiten ayuda. Pero en mi impresión original, falta leer más sobre ello.

Esto es a grandes rasgos algo que pasó por mi mente. Posiblemente tenga que ver mi trabajo de voluntariado aunado a mi formación en psicodrama y el trabajo que realicé en días pasados.

Definitivamente, un buen libro o una buena película pueden ser el alimento perfecto de una mente desesperada que intenta abrirse paso de la ciénega de lo rutinario y gris que atrapa y encajona al espíritu.

Un saludos a mis dos lectores y a quienes me regalan algunos minutos de su vida.

AMDG

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Yo: ¿te digo algo?
Tú: dime…
Yo: sal de mi mente
Tú:  jaja ¿y si no quiero?
Yo: Puedes quedarte lo que quieras
Tú: siempre que tú quieras…
Yo: lo quiero… es lindo pensar en ti

-leído por ahí-

el contexto…

Se suponía que no debería buscarte, borrar tus fotos y conversaciones y hacer caso omiso a tu mensajes, pero solo borré tus fotos (soy una persona muy visual) pero me quedé con algunas conversaciones que aparecen azarosamente en mi computadora como al azar viene tu recuerdo a mi mente y de ahí sale un hilo de energía que se conecta al corazón y me hace revivir algunos sentimientos que acarician suavemente mi alma. Supongo que estoy curándome pues tu recuerdo ya no me duele tanto o sencillamente he aceptado la realidad. Pero no puedo evitar que releer estas conversaciones me hagan sentir como si platicara nuevamente contigo y a la vez estar como espectador de como poco a poco me enamoraba más de ti y que no lo dijera abiertamente.

No sé como lo hice pero me gané tu confianza… aún recuerdo el día en que te conocí…

el inicio…

Era un día común (que dadas las circunstancias de común no tiene nada) de primavera y cursaba mi 3er periodo de posgrado, cuando ya se habían asignado los equipos de estudio y mientras cada uno de los integrantes del equipo al que había sido asignado colocaba su presentación, vi la tuya y observé que habías anexado un archivo de una fotografía, antes de abrirla hice una sencilla petición a Dios: “que esté bonita” (no voy a negar que me fijo en el físico) y por lo visto me escuchó porque inmediatamente al desplegarse en pantalla y observarte exclamé “¡qué linda!” y con ello y muy a mi estilo busqué la forma de saber más de ti.

Durante las juntas de trabajo iniciales, observé que tu interés por  relacionarte con los miembros del equipo fuera de lo académico era casi nula, pero debido a que yo tenía un enorme interés por conocer más de ti, empecé a hacer algo que creo que me sale natural (sin darme cuenta) y fue empezar a bromear, con ello poco a poco fuiste contándome algo de ti. Lo curioso de todo esto es que si lo veo en perspectiva en ese momento que me encontraba en una banca leyendo con mucho interés parte y que me decías que tenías novio (o que al parecer no, pues no estabas segura de qué pasaría), yo podría haber dado todo por terminado, decir hasta luego y seguir como un compañero de clase, pero no fue así. Sentí la frustración al saber que estabas con alguien (era lógico, ¿cómo no podría estarlo una chica que para mí era preciosa?), pero mi interés (o torpeza) insistió en seguir adelante y busqué la forma de sacarte plática y seguir bromeando y vaya que resultó pues poco a poco empezábamos a platicar aparte de lo que se hablaba en clase. Lo interesante de todo esto, era que te reías de mis bromas y me seguías el juego (no quería entender el por qué me ponías tanto atención en esos momentos).

Posteriormente, en una reunión con el equipo de clase no pude estar presente pues me había sentido indispuesto  y en el registro de la sesión, recuerdo que preguntaste por mí y al enterarte, te compadeciste (lo cual me llamó la atención), y seguimos platicando pero a partir de ese momento ahora tú me buscabas para saludar, platicar e inclusive contarme de tus mascotas. A mí me encantaba el que te rieras de mis bromas y tuvieses el tiempo para charlar. Posteriormente gracias a las redes sociales, cuando me diste la oportunidad de enlazarme contigo pude conocerte más (bendito y maldito Facebook), pues me gustaste más cuando vi tus fotografías pero me ensombrecía verte en otras con alguien más. Pero seguí adelante…

el contacto…

Seguíamos platicando con mucha frecuencia, mensajes en todo momento, msn, celular, etc. hasta que se dio la ocasión de que me hablaste por teléfono, y recuerdo con cierta emoción tu vocecilla de niña que a primera instancia no entendí el “así que sí tienes voz”, pues sí, tenía voz y ¡tú también la tenías!, seguimos platicando es forma que hasta el momento nunca antes había platicado con alguien más y para ese momento, yo ya estaba más que ilusionado, pero temeroso de enamorarme, pero definitivamente me emocionaba saber de ti. Posteriormente te llamé por teléfono a tu casa y fácilmente hablamos una hora, que no recuerdo de qué temas hablamos, solo sé que me sentía emocionado y a gusto platicando contigo de cualquier cosa.

No olvidaré cuando gracias a la tecnología pude hablar contigo por medio del video, ¡por Dios mujer! solo a nosotros se nos ocurría platicar casi a media noche y durar horas por skype, uno de los detalles que hicieron que te ganaras mi corazón fue cuando a pesar del sueño, no querías que me desconectara y así lo hacía, cantidad de veces que estuve velando parte de tu sueño (a veces despertabas para asegurarte de que yo estuviera ahí). Recuerdo que te canté canciones, te conté cuentos, recité algunos poemas y te reías y me mirabas de una manera muy particular y que sinceramente sentía que no era una mirada que le obsequiaras a cualquiera.

la visita…

Y como bien dije antes, benditas y malditas redes sociales, pues por ellas se dio un malentendido que hizo que me distanciara de ti, que curiosamente lo sentiste de inmediato… tan así, que buscaste con tanta desesperación que creí entender que había algo recíproco entre ambos. Aún recuerdo cuando saliendo de una entrevista me hablaste y me contaste tu experiencia. Créeme, fue fabuloso que me tomaras en cuenta, tan así que mi locura me llevó a invitarte al cine, no importaba que estuvieras a 12 horas de distancia, simple y sencillamente quería verte y conocerte físicamente. Recuerdo tu sorpresa cuando te dije que iría a visitarte y todo el proceso para llevarlo a cabo. Si bien estaba nervioso por saber como se darían las cosas estaba muy emocionado. Ese viaje de ida a tu ciudad se me hizo tan largo… aún recuerdo cuando bajé y te busqué… eras un pedacito de cielo en la tierra, que mujer tan linda la que estaba frente a mí. Vaya aventura la que me esperaba ese fin de semana, llegar a tu depa, conocer a tus mascotas y reconocer tu espacio, todo aquello que solamente veía a través de una pantalla lo palpé con mi ser y con la alegría de estar contigo en ese momento.

Recuerdo la aventura de salir a conocer parte de la ciudad mientras tu estabas en el trabajo y la expectativa de verte mas noche (me sentía como el novio que espera a la novia para verla y apreciarla nuevamente), que nada me importaba, me sentía estupendo, tan así que me animé a manejar en una ciudad tan grande en un auto distinto al mío, y para colmo sin espejo lateral (ja) y lo hice porque te quería. No buscaba impresionarte, sino apoyarte en ese momento en que no te sentías bien.

Lo más emocionante fue al llegar la noche, pues habría que dormir y estábamos juntos en el mismo sofá-cama viendo una película y creo que ni tu ni yo queríamos dormir así que “despistadamente” pasé un brazo por tu cintura y poco a poco nos fuimos quedando dormidos. Creeme, cuando llego a este punto de la historia, muchas personas me pregunta que si no tuvimos sexo. Sin ningún pesar les respondo que no, para mí fue valioso que durmieras a mi lado. Creo que con ello te di a entender que me importabas para algo más allá que un acostón. Realmente quería algo contigo.

Al día siguiente que despertamos, platicamos por horas, jugueteamos y bromeamos y la pasamos genial (hasta una espinilla me reventaste). Me sentía estupendo estar contigo. Salimos ese día a conocer la ciudad, yo el piloto y tu mi copiloto estrella, guiados por un GPS que funcionaba a la perfección mientras nosotros nos perdíamos por ciertas zonas de la ciudad. Comimos y me  compartiste tu fobia a los mariscos y muchos otros tipos de comida, y nos fuimos al cine a saldar la invitación que te había hecho. Por la noche salimos a un bar a visitar un amigo mío que radicaba en la ciudad. Cantamos y la pasamos genial y nos tomamos una foto en la que tu sales preciosa y yo salgo horriblemente mal…).

A pesar del cansancio de la noche, llegamos a tu departamento e insistías en que bebiéramos una botella que tenías para la ocasión pero estabas tan cansada que entre sueños te comenté que fueras a dormir a tu cama (deseando internamente que me dijeras que no), pero no fue así, por lo que te marchaste a tu habitación y mientras me resignaba a dormir solo en mi “habitación”, me llamaste, fui a verte y me pediste entre sueños que te abrazara y así nos quedamos dormidos tú y yo.

el beso…

Al día siguiente, nuevamente despertamos y como novios, platicamos de todo pero solo faltaba algo, un beso… y no sabía como hacerlo. Seré bueno en muchas cosas, pero cuando se trata de besar a quien queremos, creo que todos nos volvemos como un niño. Recuerdo como te abrazaba, y jugueteaba contigo. veía con atención tu rostro, tus ojos, cejas, mejillas y por supuesto tus labios. Con la excusa de que me llamaban la atención, los tocaba suavemente y observaba curioso esa tonalidad carmín intensa que sin ser labial los coloreaba rápidamente. Pero no pude besarte. ¡qué cobarde!

Nos sentamos en la cama con la excusa de prepararnos para salir, cuando entre una broma y otra te tomé con mis manos y te besé. Te quedaste sorprendida y no dijiste nada, así que un poco asustado me levanté y escapé hacia mi “habitación” pensando “¿y ahora qué pasará?“, estuve unos momentos que se me hicieron eternos, cuando me llamaste y preguntaste por lo que estaba haciendo en la otra habitación y como un niño respondí entre balbuceos cualquier cosa y me dirigí nuevamente a tu habitación, me jalaste hacia ti y me abrazaste por un largo rato.

El resto del día fue muy agradable, salimos a conocer otra parte de la ciudad, nos perdimos nuevamente (recuerdo un cálido beso tuyo en mi mejilla cuando confundí la izquierda con la derecha) y detalles divertidos. Pero el día se terminaba, (nos encontramos con unos primos tuyos que se les hizo curioso verte acompañada por mí). y como todo cuento de fantasía terminó con una despedida en la terminal de autobuses. Sentí tantos deseos de besarte nuevamente, pero el guardaespaldas que te acompañaba en ese momento me cohibió… y creo por lo que me preguntaste posteriormente, es que tu esperabas nuevamente un beso de mi parte. ¡Qué lento me vi!.

la ilusión…

Los días pasaron y me sentía soñado porque ahora tú vendrías a mi ciudad, y mientras yo planee otro viaje (para visitarte en otra fecha)  me enfoqué a tu visita pues en pensaba decirte lo que sentía por ti. Platicamos mucho más y en cierta forma, a pesar de que vendrías a un compromiso personal agendado desde mucho antes de conocerme, me indicaste claramente que yo no me “escaparía” de ti. Y así fue, la noche que llegaste te esperaba con mucho interés. No sabía como recibirte, ¿un hola?, ¿un beso?, ¿un abrazo o apretón de manos?, no sabía que pensar. De cualquier forma estaba muy ansioso de que llegaras. Sentí mucho nerviosismo cuando te vi llegar pero cuando viste lo que te llevaba, sonreíste y eso me calmó. Te llevé a cenar y durante el trayecto del aeropuerto al restaurante, te escuchaba y a la vez pensaba como besarte y en qué momento. Este se dio cuando al llegar al lugar te abrí la puerta para que salieras. Creo que ni tu te lo esperabas, y debo admitir que ni yo tampoco (jaja). Solamente te besé y me besaste. Cenamos y platicamos, me sentí dichoso de sentarme a tu lado y estar contigo y besarte tantas veces… creo que esa noche batallé para dormir…

la realidad…

Al día siguiente, todo iba estupendo hasta por la noche, fue cuando el carruaje de la cenicienta se volvió una calabaza, fue volver a la realidad. Me golpeó la dura realidad de que alguien a quien tú amabas se presentó nuevamente y fui tan ingenuo en estar ahí. Qué afortunado de no estar presente cuando sucedió, pero momento tan más desagradable. Me sentí tan mal al ser golpeado una y otra vez por la verdad. Sencillamente no me querías lo suficiente como para haber dejado de lado a la otra persona. Sopesaste la situación y un amor incompleto te ganó. y lo que yo elaboraba poco a poco y (admito) con cierto temor. Se perdía. Doy gracias a Dios por mi estupidez y mi formación en inteligencia emocional que te esperé. De una noche anterior en la que aceptabas mis besos, en ese momento estabas pálida y aturdida. Me dolió verte así y me surgió el miedo de perderte he hice lo que mejor supe usar… la razón. Y todo se perdió. Te confundí más, me confundiste más y aunque te dije que te quería, no supe demostrarlo por el miedo a no tenerte más, a no tener tu corazón.

el adiós…

Torpemente y con deseos de seguir viéndote con la ingenua ilusión de que cambiaras de parecer al día siguiente, salimos. Hubo plática y bromas, pero ya no hubo besos. Te sentí triste y distante. Me ofrecí a llevarte al día siguiente al aeropuerto, pero me dijiste que no me preocupara, que lo harías en taxi. Nos despedimos, no sin antes darte un beso de despedida. Créeme, ese beso fue especial, fue mucho más especial que los demás, y sé que lo sentiste tú también por la forma en que suspiraste y la manera en que me viste al decirme adiós.

El día siguiente fue muy doloroso, tanto así que cancelé mi vuelo a tu ciudad para visitarte en la fecha que ya habías planeado hacer una fiesta (y que posteriormente cancelaste). Me dolía afrontar la realidad de que había alguien más que tenía tu corazón, y que si bien no tuviste el valor de decirme que le habías dado espacio en tu corazón nuevamente. Yo tampoco tuve el valor para preguntarlo. Es curioso… hasta que pasó todo empecé a entender que estaba enamorado de ti y que me habías roto el corazón. Confío que con esto haya saldado algunas de mis deudas con algunas de aquellas mujeres a las que les haya hecho lo mismo.

el reencuentro…

Pasaron algunos meses y cuando me confesaste que habías retomado a ese antiguo amor, me alejé de ti (lo que yo no entiendo es… ¿para qué me buscabas si ya tenías a alguien a quién querer?). Pasó algo de tiempo (no mucho sinceramente) y honestamente tampoco recuerdo  qué me llevó a buscarte (o que me buscaras), posiblemente el hecho de que estabas sola y que coincidimos nuevamente en un curso del posgrado. Si bien me mantuve al margen contigo obviamente deseaba saber de ti. Tan así que después de una junta de equipo te pedí platicar por skype… que cosas. Como si no hubiera pasado nada, volvimos a platicar como siempre. de tal forma inclusive que hasta me mostraste por vídeo tu nuevo departamento, y volvimos a platicar como antes. Si bien tuve cierta desconfianza, nuevamente la dejé de lado y me entregué a ti. Te dediqué tantos momentos y pensamientos, fui muy ingenuo al pensar que todo sería como antes. ¡Realmente estaba enamorado de ti!, pero no lo digo como un reclamo, sino sencillamente como un momento de claridad. Te quería y mucho, y si bien te quería a mi manera, era la mejor forma que tenía para quererte.

el intento final…

Pensando en volver a hacer un intento, te tomé la palabra cuando me dijiste que te visitara. Nuevamente estaba enamorado y no vi las señales. no aclaré contigo nada. No sabía bajo qué condiciones iba contigo, sobre todo después de que en algunas ocasiones tu trato para conmigo era diferente y empecé a notar que ya no había la confianza de antes a pesar de que en otros momentos pareciera que así lo fuera. Si hubiera sabido lo que viviría en ese viaje a visitarte, muy posiblemente no te hubiera visitado y me hubiera quedado con la imagen de nuestra primera cita. Pero el agua es agua y las piedras son duras. La vida golpea para despertar y así lo hizo. Esos días si bien disfruté mucho el primer día que llegué y te vi (y vaya que te veías preciosa), el resto fueron muy duros, si bien existieron detalles que a mi persona fueron buenos para mi aprendizaje, en lo demás fue muy duro presenciar como había ya una distancia infranqueable entre tú y yo, que no supe en qué momento surgió. Además de que no cabía en mí lo que causabas en otras personas y que o no te dabas cuenta o ignorabas a propósito lo que sucedía.

el final…

Creo que lo que definitivamente sepultó lo que ingenuamente esperaba de ti, fue obtener como respuesta un “Feliz navidad” a un “te quiero” que te expresé como última oportunidad. De ahí, lo que posiblemente me alegró un poco el corazón ante esta decepción, fue cuando me llamaste para contarme sobre tus “aventuras” de navidad. De ahí, todo se volvió sequía.

Por lo tanto creo que es bueno agradecerte el que ya no me dieras entrada durante las siguientes materias que compartimos juntos y que solamente me buscaras para que te asesorara con alguna información sobre los proyectos. A final de cuentas esto terminó como empezó, como un compañerismo estudiantil, pues así fue como siempre me viste, creo yo… ¿o no?

FIN

Epílogo:

¿Sabes?, creo que está bien, acepto que me hayas hecho pasar por esto porque me hiciste recordar lo que en ocasiones hice de forma similar a otras personas (karma, dirían algunos). Aunque hubiera sido más noble de tu parte indicarme que estabas en otra relación y que te casarías. Pero a final de cuentas ¿qué somos en la vida de los demás? somos medios para llevar a cabo algo mucho más grande, así que me pregunto: ¿quién era yo para ti?.

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Bueno, debo admitir que esta historia es parte de mi vida, la comencé como una reflexión y me sirvió como un recuento de una ilusión que terminó. Y antes de que alguien se disponga a criticar ya fuera a la chica de la historia o a mi persona, mejor que se pregunte a sí mismo ¿de qué me sirvió esta historia?, ¿se relaciona con algo en mi vida?, me sentiría dichoso si dijeran que sí, y no porque me interese tanto que se pongan de mi lado (aunque la empatía ayuda), sino que hagan una reflexión sobre qué hicieron, hacen o harán al respecto.

Por mi parte me doy cuenta, ahora que transcribo estas líneas, que el vivir esta experiencia me hizo reconocer que sí me puedo enamorar, que sí puedo encontrar a alguien que me guste, que sí le puedo interesar (aunque hasta cierto punto), que tengo valores con respecto a la relación (si bien en su momento no quise tener sexo con ella en la primera visita, en la 3era tenía la apertura a la posibilidad). Por otra parte comprender mi miedo al compromiso y como ello afecta o entorpece las relaciones (y he visto que no soy el único), por otra parte si realmente no quisiera un compromiso no la hubiera visto en 3 ocasiones (aunado a que 2 veces hacer un viaje por alguien que me interesa, para mí sí que es un paso).

Comprendo también la forma en que me formo expectativas para una relación, y el temor ante el “NO” que podría haberme evitado algunos descalabros. Pero a final de cuentas la sabiduría de Dios (o de la vida, como quieran llamarle) es infinita y me hizo pasar por esto. A esta chica la recuerdo, pero recuerdo más lo que me hizo sentir y vivir, he trabajado mi proceso de cierre con ella, porque a final de cuentas yo me ilusioné e hice todo el jaleo, ella sencillamente encontró en mí a  alguien con quién salir de su proceso interno (esa es mi impresión). De que me gustaba, me gustaba. Y como decía al inicio, leo de vez en cuando lo que escribía, en parte como nostalgia y curiosidad, pero comprendiendo que ella ya no está en mi camino y tiene si vida aparte y que es mejor agregando también que muy posiblemente extraño más que extrañarla a ella, extraño el sentimiento que ella generaba en mí, aunque admito que sí me molestó un poco es que no me haya dicho nada. Pero ¿quién soy yo para juzgar?, supongo que lo mejor es que aprenda de esto, así como ella aprenderá en su momento algo con respecto a otras cosas.

Y bueno, a todo esto, un saludo a mis dos lectores, y todos aquellos que se toman la molestia en leer mis rarezas… y disculpen mis faltas ortográficas, a esta hora sencillamente no tuve humor para editar…

AMDG

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“No me me hables tan en serio, que no sé por donde empezar, la muerte a todos llega, es algo a lo que nos deberíamos de acostumbrar “

calaveritas de azúcar

(La presente calaverita fue realizada en una noche de inquietud e insomnio)

Estaba Daniel perdido, en un mar de confusiones.
Había perdido el foco, y con ello sus ilusiones.

Sabía más que de sobra, que este momento llegaría.
Y que a pesar de la zozobra, muy pronto la atravesaría.

Pero por más que lo pensara, su cabeza mil vueltas daba.
No encontraba que calmara, aquello que le atormentaba.

“Es cosa de cambiar de aires”, meditó muy preocupado.
“Proponiendo mis talleres, me sentiré más emocionado”.

Y de un día para otro, a mucha gente pudo invitar.
Comenzando como un potro, con muchos pudo trabajar.

Mezclando la docencia, con el desarrollo personal.
Logró con pertinencia, un éxito fenomenal.

Pero Daniel nunca se imaginaría , que en uno de sus talleres.
La muerte se le aparecería, con sus acostumbrados deberes.

Mientras Daniel le solicitaba que llenara la ficha de inscripción.
Amablemente le daba la siguiente explicación:

“¡Hola Querida muerte! , ¿en que te puedo ayudar?.”
“Es un gusto para mí tenerte y que podamos trabajar.”

La muerte le dijo con recelo, mientras se sentaba en su lugar
“Te veo bastante sereno, como si no supieras lo que te va a pasar.”

Hizo la muerte una pausa para poder continuar.
Pero Daniel, con una mueca, se dispuso a contestar.

“La vida nos da sorpresas mi catrina, eso no te lo voy a negar
Pero de la muerte llana y peregrina, sé que no voy a escapar. “

Habiendo dicho eso, Daniel a la muerte se le trepó.
Y esta con esfuerzo, a su lecho de muerte lo llevó.

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Fue una calaverita un tanto apagada, pues cada año cambia pues refleja algo de mis vivencias. Si alguno de mis dos lectores creyera que me pienso suicidar o algo así, le pido no se preocupe, pues aún hay Daniel para muuuucho rato.

Un saludo a mis dos lectores
AMDG

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Erase una vez que te vi, me enamoré de ti y me olvidé de mí.

Fin

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De esas historias que surgen a media noche…

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