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Archive for the ‘mi pata de palo…’ Category

labios de vino

ojos como la miel

luna de queso

¿Qué más puedo pedir aparte de que estés conmigo?

Mejillas de fuego

Cabellos de oro

Vientos de cambio

Eres mi adoración, eres mi encanto

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Revisando algunas entradas que tenía en modo borrador, me encontré con los 3 primeros renglones, los releí y me di la oportunidad de completar con otras cosas que se me vinieran al corazón y subieran a mi mente.

En otras ocasiones primero escribo lo que se me viene a la mente para después sentirlo y sopesarlo con el corazón. (salió Relativamente “fácil” esta mini-entrada).

Tal vez, si la vuelvo a leer más tarde complemente con otras cosas que se me vienen tanto a la mente como al corazón, pero por el momento la comparto así =)

AMDG

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Daydreaming_01

 

Espero no te importe que te escriba esto,
pero es que me emociono cuando yo te veo,
mis sentidos se agolpan, no lo miento,
Al estar presente ante ti, mi bello monumento,
agradezco al cielo por este momento.

Tu sonrisa bella y tu cabello suelto,
junto a tus mejillas rojas, me quitan el aliento,
y no me olvido del fulgor de tus ojitos claros,
que me cautivaron casi sin pensarlo,
y así continuo con todo tu cuerpo,
con tu blanca piel que me trae recuerdos,
de cada lunar que te he besado,
y de la miel de tus recovecos, 
de las dulces curvas en que me perdía,
cuando la luz apagabas y comenzaba el juego…

y es que como no te voy a querer,
cuando eres una hermosa mujer,
con tus virtudes, temores, sueños y defectos,
no hay un ser más perfecto.

y es que como no te voy a querer,
si me lleno de ti cada vez,
que yo robo de ti una sonrisa,
tan dulce,
tan fresca,
y en ocasiones serena.

Y hay tantas cosas, detrás de este querer,
que solo brotan cuando tú te dejas ver,
¿no lo notas? que en cada ocasión,
cuando te veo, se alegra mi corazón,
y la dicha nubla mi razón,
por alguien tan dulce, alegre y risueña.

¿Qué no  lo notas?, que en cada ocasión,
yo te observo, con mucha atención,
y así grabo en mi corazón,
todo momento que pasa entre los dos.

y es que como no te voy a querer…

____

Esta entrada la escribí teniendo como ritmo la canción Cama y mesa de Roberto Carlos, que había escuchado hace un año (y que en su momento algo de ella me enganchó). Dio la casualidad que hace un par de semanas la volví a escuchar y cuando encontré la letra me gustó más, porque me llega por la manera en que expresa su pasión hacia la otra persona, de manera directa pero con palabras dulces, sencillas y entendibles.

Dado que la canción ya dice mucho de lo que siento que se pudiera decir a la mujer que me interesa, de cualquier manera quise escribir algo teniendo como referencia la letra original. Es muy padre e inspirador tener esa mirada y sonrisa para detonar la creatividad que se desbordaba por medio de las letras que a su vez formaban frases que no me salen tan fácilmente cuando estoy frente a ella.

No estoy seguro si ella leerá esto, pero en caso de ser así, esto un regalo para ti, por simple hecho de existir y permitirme cruzarme en tu camino y sentirme embelesado ante tu mirada y bella sonrisa …

AMDG

 

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Podría escribir algunas como las siguientes: Miel, Azúcar o caramelo. Pero me saben a nada cuando pienso en…

Tu nombre
Tu sonrisa
Tu presencia
Tu cuerpo
Tus labios
Tus besos

No me preguntes por qué escribo esto, sencillamente necesito hacerlo cuando me privas de tu presencia y requiero ayudarme del recuerdo, para no morir en el intento de no tenerte en este momento.
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Tenía rato de no escribir aquí, debería de hacerlo más seguido. Así no me limito solamente al “feisbuc” y pudiera expresarme más libremente.

Mientras tanto las letras anteriores tienen dedicatoria a esa dulce sonrisa que emerge de un corazón de fuego y ganas de vivir y expresarse. Necesitaba dedicarle algo más que mis pensamientos de todos estos días de ausencia.

AMDG

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Besos y versos

Cuando no te beso con mis besos, te beso con mis versos

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La duda asfixiaba el corazón de Miguel, como si un par de manos imaginarias le apretaran la garganta al tratar de respirar. Y es que no podía dejar de pensar en ella, se había vuelto algo tan natural como la respiración, inspiraba su recuerdo y espiraba su ausencia.

Todo su ser se quedaba en pausa cuando le veía pasar a lo lejos, pues sentía como una sensación de locura reprimida subía desde sus pies, se instalaba en su pecho y destilaba a través de sus ojos, con una mirada torpe que lo delataba a kilómetros de distancia. Lo curioso de todo esto que que ella no lo notaba ¿Por qué de entre todas las personas que le repetían a Miguel una y otra vez que parecía enamorado, ella nunca mencionaba nada?.

Cada que ella pasaba por su lado, Miguel quedaba absorto sin poder decir nada y cuando sentía que podría haberle dicho algo en particular, ella ya se encontraba a varios metros de distancia de él, dejándolo sin poder decir nada más.

Pero en esta ocasión fue diferente, se armó de valor y haciendo acopio de toda su valentía salió a su encuentro y mientras ella le miraba curiosa, él trató de hablarle de la noche anterior, de cuando vio la luna llena en todo su esplendor y de como le hizo recordar la blancura de su piel, mencionó también aquellos dos cometas que divisó y que se asemejaban a sus dorados (y adorados) ojos.

Pero para su mala suerte, hablar de los astros y otros objetos espaciales nocturnos le hizo recordar a ella sobre su tarea de astronomía, así que de inmediato tomó su teléfono celular y empezó a mandar mensajes a sus compañeros o al menos eso quiso suponer Miguel, pues la veía tan alegre y amistosa que ya hubiera deseado, que por un solo día en su vida ella se hubiera dirigido así con él, aunque fuera para pedirle la hora.

Por tanto, en vista del fracaso que presentía, Miguel ya estaba emprendiendo su huida cuando la voz de ella lo hizo detenerse y volverse un poco, mientras su mente aún confundida, trataba de asimilar esta nueva situación a la vez que esa voz se clarificaba en su interior para escuchar ahora con claridad “Gracias por recordarme la tarea, porque entre la escuela y el trabajo de medio tiempo olvido con frecuencia en que día estoy. ¿Sabes?, voy para la biblioteca para buscar unos libros, ¿me acompañas?“, esto último encendió el corazón atribulado de Miguel y elevó al máximo sus sentidos dejándolo en un especial estado de dicha.
Tenía ante él, la oportunidad ideal de tener por lo menos un par de minutos más para poder conversar y así aclarar lo que la presencia de ella, Andrea, le hacía soñar…

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Este cuentito lo empecé a redactar días después del cuento “La entrega“, porque también me sucedió algo similar auque no con el final que aquí presento. Lo que más me motivó a redactarlo fue la sensación de incertidumbre que me causaba no saber qué era lo que yo estaba viviendo. Ahorita tal vez no tenga mucho sentido publicar este cuento, pero no quería dejarlo en borrador y preferí darle un final emtre abierto y con tono dulzón lleno de ilusión.

Siento que vienen nuevas historias con base en mis nuevas vivencias, algunas serán más poéticas y otras… pues no lo sé, todo depende de como las experimente =)

AMDG

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Dile que que la extraño” suspiró Miguel en un suave murmullo mientras agotado por la jornada, se despedía de la luna, muda testigo de su ilusión y cerrando así sus ojos para adentrarse en el mundo de los sueños, confiando verla ahí, aunque fuera por un momento, sabiendo que por la mañana sería un breve y agradable recuerdo. Y mientras pensaba esto, espiró nuevamente… Su aliento cargado de emoción, se elevó y se lanzó en picado por la ventana abierta para envolverse en la frescura del otoño y emprender su camino, alimentándose del canto de la cigarra y unos grillitos que ofrecían su concierto nocturno, se revolcó entre los amplios pastizales del campo, se dio un rápido baño al pasar entre una nube llena de lluvia y se aderezó con una pizca de sal cuando navegó por el mar. Por último, gracias a un par de luciérnagas que le alumbraron una parte del camino, llegó, no sin antes perfumarse con las flores que adornaban su balcón para sigilosamente colarse por una rendijita en la ventana y acurrucarse en su pecho por un instante para palpar su calor y ser finalmente aspirado por Ana, quien en su mundo de sueños, escuchó el sonido de la cigarra y de los grillitos, percibió el aroma del campo y la frescura de la lluvia, degustando también un ligero sabor a sal marina. Para por último verle a él, a Miguel, en medio del amplio y verde campo, con los brazos abiertos en dirección hacia ella ofreciéndole su sonrisa franca y cálida, susurrando algo que no alcanzaba a entender, pero que alegró el sueño de Ana quien antes de dormir suspiró extrañando a Miguel y cerró sus ojitos deseando verlo nuevamente, aunque fuera por un momento en la tierra de los sueños,  sabiendo que por la mañana solo sería un breve y agradable recuerdo.

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Ya estaba por dormirme, pero cierta personita asaltó mi mente y se instaló en mi memoria. Y como no le he visto en estos días, mi ilusión me hizo escribir esta memoria a manera de historia. Ojalá y les guste (y ojalá y si ella me leyera también, pues que le guste, aunque sea un poquito.)

AMDG

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A Miguel la dulzura de esos caramelos no se comparaba con la dulzura del momento, cuando ella se apoyó y acurrucó suavemente en su hombro mientras guardaba con cuidado las hojas dentro del sobre

LA ENTREGA

 

Con nerviosismo Miguel entró al pasillo que daba al salón y sigiloso la observó a través de la ventana de la puerta, mientras ella leía (lo que posiblemente eran sus asignaciones escolares).

La delicadeza de las facciones de su rostro encendió el corazón de Miguel quien por un instante en su mente cruzó la loca (pero no tan descabellada idea) de voltear y echar a correr, pero era muy tarde, ella levantó la mirada y al reconocerlo le regaló una amplia sonrisa que disipó por un momento todas sus dudas.

Un poquito en automático y sin apenas darse cuenta, Miguel le devolvió la sonrisa (con algo de nerviosismo) y se acercó a saludarla.

Ella por su parte, avanzó a su encuentro para recibir su saludo y salir del salón por un momento para sentarse y tomar un pequeño refrigerio. Miguel rápidamente le extendió un sobre membretado con sus iniciales, cada una de un color diferente (limitado a los 3 únicos colores con los que contaba al momento de escribir).

Curiosa, ella tomó el sobre mientras murmuraba “¿qué es?”, a lo que Miguel viendo su impresión inicial le respondió en tono gallardo y más confiado “Algo que quería obsequiarte hace tiempo”.

Ligeramente confundida con la respuesta, ella abrió el sobre, con cuidado sacó las hojas y al leer las primeras líneas hizo una pausa para sonreírle con la mirada a Miguel, a la vez que apretaba para sí aquella carta.

Al retomar nuevamente la lectura, la emoción salpicaba su voz y le dibujaba una sonrisa en el rostro mientras agradecía una y otra vez por cada párrafo que leía. Miguel tomaba cada uno de esas sonrisas y “gracias” como grandes triunfos en su interior.

Cuando ella terminó de leer la carta y a pesar de regalarle la sonrisa más grande y cálida que había visto en ella, la inseguridad volvió a Miguel y no pudo evitar preguntarle si le había gustado lo que acababa de leer.

Andrea manteniendo su sonrisa le contestó con un ademán de sentarse al lado de ella, mientras le convidaba algunos caramelos de colores que recién sacaba de su bolsa. A Miguel la dulzura de esos caramelos no se comparaba con la dulzura del momento, cuando ella se apoyó y acurrucó suavemente en su hombro mientras guardaba con cuidado las hojas dentro del sobre membretado. Y con un tono de ternura le confiaba “Gracias Miguel, nunca me habían hecho un regalo así”.

Ambos estuvieron un rato en silencio sin decir ninguna palabra, hasta que Miguel, sin saber cómo iniciar nuevamente la conversación (pues le era más fácil escribir que hablar) se levantó con la excusa de ir a su siguiente clase. Ligeramente contrariada, Andrea le hizo ver que aún faltaba mucho tiempo para esa clase, lo que Miguel tomó como una invitación para quedarse un rato más y conversar de trivialidades como series de televisión, libros y música.

Así que poco a poco, conforme transcurría la plática, aquella cautela que en algún momento existió entre los dos fue cediendo, dando paso a la creación de un lazo más especial, donde confiadamente comenzaban a hablar de sus gustos, sueños, miedos y algo más…

¿Qué sucederá?, no se sabe pues al parecer tanto a Miguel como a Andrea eso no les importa, solo quieren conversar, reír y soñar. Lo que pueda surgir entre los dos solo el tiempo lo dirá.

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Este “mini” relato con sabor a ternura e ilusión surgió en una hora aproximadamente  teniendo como base una vivencia personal. Se supone que hay que escribir haya o no inspiración, pero después de algunos meses de sequía creativa, una inspiración como esta no se desaprovecha porque aunque se quiera ignorar o dejar de lado las letras buscan por sí solas su salida, solo hace falta darles el cauce adecuado para que pueda armarse una linda historia.

¿Qué pasará con Miguel?, ni idea, por lo que tengo entendido él disfrutó el momento de convivencia con Andrea lo cual quedó más que patente por la satisfacción de como observó la forma en que ella le agradeció el obsequio y por la plática relajada y sencilla que sostuvieron posteriormente. Si le preguntaran a Miguel, posiblemente les diría que lo que desea es seguir conociendo a Andrea y comprender qué es lo que le llama la atención de ella.

¿Qué pasará con Andrea?, eso sí quien sabe… su cabeza es otro mundo y pues hasta que haya una convivencia más profunda entre ella y Miguel, supongo que tendremos la incógnita de saber lo que pasa por su mente. Solo sabemos que le gustó lo que leyó…

¿Qué había en la carta?, pues para saber eso tendremos que preguntarle a los dos, jajaja

AMDG

03/11/17

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