Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Amor’

Vive y deja vivir

 

La religión es un conjunto de creencias en común. Pero puedes creer en “alguien” o “algo” y aún tener un sentido del bien común (ejemplo: Jesús era Judío y rompió reglas del judaísmo).

El punto es, que el ser humano es quien se “come” al mismo ser humano.
(Esto vino a mi mente después de leer una conversación sin sentido culpando a Dios o la falta de Dios, ante el problema de salud de una niña con una grave deformación facial a causa de un tumor)

//

Religion is a set of common beliefs. But you can believe in “someone” or “something” and still have a sense of the common good (eg, Jesus was Jewish and broke rules of Judaism).
The point is, that man who “eats” the same human being.
(This came to my mind after reading a conversation nonsense blaming God or lack of God, to the health problem of a girl with a severe facial deformity due to a tumor)
(traducción gracias a San Google)

__________

Después de ver en Youtube un video conmovedor sobre una chiquilla de color de escasos recursos económicos (en otro país) que padece de una severa deformación facial por un tumor, leí los comentarios de personas que escribían opiniones de índole ideológica tal como “Si Dios existiera esto no pasaría“, “es culpa del pecado“, “esto comprueba que Dios no existe“, y otras afirmaciones similares relacionadas a una particular creencia religiosa o falta de ella.
En lo particular me molesta leer estas opiniones, si bien creo en Dios, no considero que él sea el culpable de estas cosas. Es curioso como las personas que se dicen no creer, buscan cualquier cosa para probar que Dios no existe y los que creen, buscan de alguna manera cualquier oportunidad para condenar a quienes no creen. Pero… y los que están sufriendo, ¿qué culpa tienen?, se me hizo tan irónico ver como se peleaban por algo que no tenía relación directa con la niña y su situación, además de que ellos mismos se comportaban con algunas posturas fundamentalistas que si no se tienen cuidado, derivan en conflicto.

Curioso… ninguno pensó en “Dios no existe, pero nosotros sí, ayudemos a esta niña” o “Dios está presente para guiarnos y motivarnos a actuar en fraternidad ayudando a esta chiquilla y demostrar que el amor entre los seres humanos sí es posible“. ¡Demonios! (aquí si aplica la exclamación, ja), ¿cuándo aprenderemos a actuar como los verdaderos seres humanos que somos y no como dioses?.

Un abrazo especial a mis dos lectores y a todo ser humano que presta sus  ojos para leer mis ideas =)

AMDG

Read Full Post »

El punto es que el amor existe y está ahí, el chiste es abrirse a la posibilidad y lanzarse en pos de ello…

Si tú lector vienes a buscar palabras de amor en esta entrada, dudo que las vayas a encontrar, en primera instancia porque no hay fuente de inspiración y por lo tanto a quien YO podría escribirle estas palabras, sé que ni me leerá y ni merece que le escriba (y punto), y como hablamos de amor, mejor me enfoco en hacer algunas lecturas de personas que hablan del amor al ser humano o a la vida, me son de mayor utilidad en estos momentos.

No quiero decir que no me enamore, hay chicas que me gustan pero no tengo alguna en especial (bueno, hay una compañerita que tiene unos ojos de color que son como caramelo, ¡preciosos!), de cualquier manera, quienes tengan pareja valorenla y cuídenla, si solo la quieren para tener sexo, sean claros en ello porque de una u otra forma los sentimientos salen a flote y alguno de los dos involucrados termina enganchándose. Si es algo serio ¡pues adelante!, merecen mis respetos, pues en una era de consumo y satisfacción fácil, construir el amor en pareja es un proyecto a largo plazo.

Si no tienes pareja, no te amargues, porque amargarse es el primer paso a culpar a los demás de la propia incapacidad de revisar qué nos detiene para lograrlo (en mi caso estoy atravesando dificultades con respecto al compromiso), en otras personas pudieran ser situaciones distintas. El punto es que el amor existe y está ahí, el chiste es abrirse a la posibilidad y lanzarse en pos de ello…. entonces, nada de quejarse de que no existe, porque hay que revisar bien alrededor.

Si por otra parte no te interesa el amor en pareja, está el amor espiritual, así que ámate a ti mismo y a quienes te rodean, mucho ayuda el que lleva a cabo lo anterior, que aquellos que a fuerza de estar con alguien, se joden la vida y de paso joden la vida de los demás.

Mientras tanto, yo doy gracias a Dios y a la presencia de quienes me rodean. Agradezco mis dificultades a pesar de que me tengan atorado. A final de cuentas, me están enseñando a ser agradecido y a comprender y a amar a quienes me rodean.

Un abrazo a todos mis lectores =)

AMDG

pics_pintando-un-corazon-de-amor-14-de-febrero-dia-de-san-valentin-

Read Full Post »

La lección más difícil de aprender es el amor incondicional

Creo que este video resume en gran parte lo que planteo escribir a continuación. Si no lo han visto les pido lo hagan (pueden hacerlo en privado si son dados a emocionarse ante algunas situaciones). Al terminar sería bueno preguntarse, ¿qué sentí al inicio? y ¿qué sentí al final?, ¿qué pensamientos pasaron por mi cabeza y cuáles de ellos les di entrada y cuales rechacé?, creo que es importante reflexionar esto porque, independientemente de cualquiera que hayan sidos nuestros pensamientos sobre el sujeto del video, no debe ser un motivo para que, según nuestro historial de vida (y contexto social) le juzquemos si merece o no nuestra comprensión y compasión (cuando todo ser humano merece compasión). Menciono lo anterior porque la página de donde tomé el video hay posturas diversas (algunas muy duras) en contra de la situación de Jim Wolf, y de los posibles motivos que lo orillaron a su situación actual, pero dejando de lado que es un ser humano. Vamos, el punto que quisiera reflexionas es que si no hemos olvidado que estamos rodeados de seres humanos y que nosotros mismos también lo somos,  finitos y falibles.

Por mi parte es la segunda vez que veo este video y aún me conmueve, también me doy cuenta de la relación que tiene con el trabajo de una especialista en el tema de la muerte (desde el punto de vista humano), el nombre de esta persona es Elisabeth Kübler-Ross. Sin intención de describir toda su obra (que no la conozco aún), su trabajo de toda la vida fue conocer y comprender la muerte y la manera que ella nos atañe más de lo que pensamos (y que muchos preferimos ignorar), explica como precisamente el miedo a la muerte es lo que termina por debilitarnos y postrarnos ante una muerte “dolorosa” y posiblemente sin sentido (aquellos que hemos perdido un ser amado y que no tengamos una preparación emocional, muy posiblemente lo veamos así). Dentro de los miles de casos que Elisabeth Kübler investigó y entrevistó, relataba sus experiencias con enfermos y moribundos tanto de Sida (cuándo este surgió) y con prisioneros de cárceles norteamericanas. Explicaba la forma en que la sociedad les relegaba y se desentendía de ellos dejándolos a su suerte, negándoles un alimento primordial en el ser humano que es el amor (Sí, entiendo que para muchos lo esencial es el aire y el alimento, pero no podemos negar que la necesidad de amor es esencial para nosotros como seres humanos supuestamente “racionales”). Por tanto, el sufrimiento por el que pasaban estas personas era doble, desde la parte física por las dolencias de la enfermedad hasta la discriminación de la sociedad que les juzgaba por el hecho de ser portadores de una enfermedad que solo contraían los homosexuales (en sus inicios y según la creencia popular), por otra parte como mencioné, estaban los presos en cárceles de mayor seguridad que sufrían condiciones bastante precarias (aún para ser prisiones norteamericanas) y que aunado a su enfermedad, le hacían más inhumano.

Por tanto el trabajo de la Dra. Kübler fue darles voz a estas personas para que pudieran expresar el dolor que sentían ante la incapacidad de no entender como es que, aparte de una dolorosa enfermedad sufrían también del aislamiento y como ello minaba cada vez más sus fuerzas. Los moribundos, según Kübler, saben cuando se aproxima su hora y como si fueran deseos antes de morir muchos de ellos solicitaban que les aceptaran (ya fuera por su enfermedad o condición), a medida que lograban expresar su sentir estos condenados a muerte, la dra. Kubler comprendió la importancia de un elemento esencial que si bien no curaría la enfermedad física, sí repararía la saludad espiritual y era sencillamente el amor incondicional por parte de las personas cercanas a estos moribundos. Son conmovedores los testimonios que narra como aquellos que ya en su lecho de muerte pudieron experimentar el amor incondicional de sus familiares o de personas cercanas (que a pesar de la ignorancia en ese entonces) no tenían miedo a darles amor y consuelo en sus últimos días. Lo mismo en las cárceles, charlando con los prisioneros preguntaba sobre aquellos sucesos tan dolorosos que los hubieran orillado a cometer sus crímenes logrando con ello dar algo de paz interior (eso no evitaba que se les eximiera la pena, pero la hacía más llevadera). Considero que todo esto es sencillamente una forma de amor. Regalar la oportunidad de escucha para poder comprender mejor a quien sufre.

Todo esto me lleva al inicio de esta entrada, aunque pudiera pensar que el veterano Jim Wolf podrá haber sido alguien que mereció vivir lo que le llevó a su situación actual de decadencia, pero no por ello deja de ser un ser humano que vive y siente y que también es digno de ser amado. Y es aquí donde seguramente entran nuestras consideraciones impuestas por la sociedad actual “él se lo buscó“, “¿y su familia?, ellos también sufren al convivir con un alcohólico“, “seguramente después de ese cambio de imagen volverá a recaer“, pues sí, todo ello podría ser verdad, pero a final de cuentas es una persona que requiere compasión o… ¿no la querríamos nosotros si estuviéramos en una situación así?, ahí sí que querríamos experimentar que nos amaran. Pues bien, nadie da lo que no tiene, parte de nuestro proceso de vida es precisamente aprender todo aquello que nos haga crecer espiritualmente, de tal forma que al llegar a nuestro lecho de muerte, nos vayamos confiados por el haber obrado en servicio. ¿Difícil? ¡Claro que lo es!, Kübler se llevó toda una vida (¡y vaya que fue intensa!), pero es importante saber que precisamente tendremos toda nuestra vida para cumplir con ello de acuerdo a nuestras capacidades.

Confío que realmente hagamos algo con ella, que nos permita tener una muerte digna, serena y feliz.

Busquemos amar incondicionalmente, es la llave para pasar a la siguiente vida…

AMDG

Read Full Post »

Si cierras tus ojos y te concentras lo suficiente, sentirás como si estuvieras en ese lugar…
mas no será lo mismo que si realmente estuvieras en ese lugar.

reflexion_tumblr_myyvl2adMw1qffs4no1_1280

Como en anteriores ocasiones lo he mencionado, colecciono imágenes y también reflexiones, posiblemente mi personalidad abierta y curiosa (además de kinestésica-visual) me ha orillado a ello, pues durante mis andanzas en la red (lo cual es diario pues mi medio de trabajo es mi computadora y la internet) cuando tengo una duda sencillamente la googleo y busco información sobre ello, lo que mi mente dispersa aprovecha para soltarse y divagar por ahí. Pero bueno, lo anterior deja más que clara mi forma de pensar que generalmente se sale de cauce cuando trato de enfocarla al tema de esta nota.

Como mencionaba, colecciono imágenes y reflexiones y me encontré con la que encabeza esta entrada y que reza de una manera muy sencilla: “aclaración: no escribo para que me ames, escribo para que te / enteres de que te amo.“, al terminar de leerla no pude quedar más que de acuerdo con ella, y es que haciendo un recuento de las veces que me he enamorado, mi ser interior busca de  una u otra forma expresar lo que siente. Desgraciadamente mi habilidad-creatividad gráfica no da para esas cosas, pero por escrito creo que tengo mucho más tino para expresar mis sentires. Pues Tengo muy presente que en mi último enamoramiento escribí una cantidad de poemas, mini-poemas, micro-poemas, frases y demás que fluían con facilidad como agua y que si no las decía, el amor que les componía me saldría por los ojos, boca, oídos, etc. Esos escritos eran mi escape y una manera de sentirme vivo y con la capacidad de amar, es como ver una fotografía e imaginar/recordar por un momento la sensación de estar ahí (o estar con esa persona).

En este momento me doy cuenta que más que buscar que esa mujer me amara, primero quería que se enterara que la amaba, (¡¡la idolatraba!!) tan así que en ocasiones me limité un poco en lo que publicaba, descartanto algunos escritos de “despecho”, porque mi orgullo/miedo me impedía hacerle saber que hasta pasaba por un duelo ficticio de una relación inexistente que solita se había formado en mi mente y corazón, ¡vaya ingenuidad la mía!, hasta apenas hace poco comprendí el daño que me hacía (además de que nunca supe hasta que punto leyó mis escritos, nunca hacía referencia a ellos, salvo en muy poquísimas ocasiones).

Pero así son las cosas, así que, mujer: no escribo para que me ames, ni escribo para que te enteres de que te amo. Aunque ya comprendí que tú no me amas (pues si lo hicieras ya me hubieras ahorrado tanto tiempo así), muy probablemente ahora escribiré no para que me ames, sino para que te enteres de que te amé.

AMDG

PD: Gracias por leerme, si a pesar de lo anterior, aún deseas leer lo que escribí para que te enteraras de que te amaba, revisa mis sentires y pesares en la sección mi pata de palo o las etiquetas alusivas al tema…

Read Full Post »

Yo: ¿te digo algo?
Tú: dime…
Yo: sal de mi mente
Tú:  jaja ¿y si no quiero?
Yo: Puedes quedarte lo que quieras
Tú: siempre que tú quieras…
Yo: lo quiero… es lindo pensar en ti

-leído por ahí-

el contexto…

Se suponía que no debería buscarte, borrar tus fotos y conversaciones y hacer caso omiso a tu mensajes, pero solo borré tus fotos (soy una persona muy visual) pero me quedé con algunas conversaciones que aparecen azarosamente en mi computadora como al azar viene tu recuerdo a mi mente y de ahí sale un hilo de energía que se conecta al corazón y me hace revivir algunos sentimientos que acarician suavemente mi alma. Supongo que estoy curándome pues tu recuerdo ya no me duele tanto o sencillamente he aceptado la realidad. Pero no puedo evitar que releer estas conversaciones me hagan sentir como si platicara nuevamente contigo y a la vez estar como espectador de como poco a poco me enamoraba más de ti y que no lo dijera abiertamente.

No sé como lo hice pero me gané tu confianza… aún recuerdo el día en que te conocí…

el inicio…

Era un día común (que dadas las circunstancias de común no tiene nada) de primavera y cursaba mi 3er periodo de posgrado, cuando ya se habían asignado los equipos de estudio y mientras cada uno de los integrantes del equipo al que había sido asignado colocaba su presentación, vi la tuya y observé que habías anexado un archivo de una fotografía, antes de abrirla hice una sencilla petición a Dios: “que esté bonita” (no voy a negar que me fijo en el físico) y por lo visto me escuchó porque inmediatamente al desplegarse en pantalla y observarte exclamé “¡qué linda!” y con ello y muy a mi estilo busqué la forma de saber más de ti.

Durante las juntas de trabajo iniciales, observé que tu interés por  relacionarte con los miembros del equipo fuera de lo académico era casi nula, pero debido a que yo tenía un enorme interés por conocer más de ti, empecé a hacer algo que creo que me sale natural (sin darme cuenta) y fue empezar a bromear, con ello poco a poco fuiste contándome algo de ti. Lo curioso de todo esto es que si lo veo en perspectiva en ese momento que me encontraba en una banca leyendo con mucho interés parte y que me decías que tenías novio (o que al parecer no, pues no estabas segura de qué pasaría), yo podría haber dado todo por terminado, decir hasta luego y seguir como un compañero de clase, pero no fue así. Sentí la frustración al saber que estabas con alguien (era lógico, ¿cómo no podría estarlo una chica que para mí era preciosa?), pero mi interés (o torpeza) insistió en seguir adelante y busqué la forma de sacarte plática y seguir bromeando y vaya que resultó pues poco a poco empezábamos a platicar aparte de lo que se hablaba en clase. Lo interesante de todo esto, era que te reías de mis bromas y me seguías el juego (no quería entender el por qué me ponías tanto atención en esos momentos).

Posteriormente, en una reunión con el equipo de clase no pude estar presente pues me había sentido indispuesto  y en el registro de la sesión, recuerdo que preguntaste por mí y al enterarte, te compadeciste (lo cual me llamó la atención), y seguimos platicando pero a partir de ese momento ahora tú me buscabas para saludar, platicar e inclusive contarme de tus mascotas. A mí me encantaba el que te rieras de mis bromas y tuvieses el tiempo para charlar. Posteriormente gracias a las redes sociales, cuando me diste la oportunidad de enlazarme contigo pude conocerte más (bendito y maldito Facebook), pues me gustaste más cuando vi tus fotografías pero me ensombrecía verte en otras con alguien más. Pero seguí adelante…

el contacto…

Seguíamos platicando con mucha frecuencia, mensajes en todo momento, msn, celular, etc. hasta que se dio la ocasión de que me hablaste por teléfono, y recuerdo con cierta emoción tu vocecilla de niña que a primera instancia no entendí el “así que sí tienes voz”, pues sí, tenía voz y ¡tú también la tenías!, seguimos platicando es forma que hasta el momento nunca antes había platicado con alguien más y para ese momento, yo ya estaba más que ilusionado, pero temeroso de enamorarme, pero definitivamente me emocionaba saber de ti. Posteriormente te llamé por teléfono a tu casa y fácilmente hablamos una hora, que no recuerdo de qué temas hablamos, solo sé que me sentía emocionado y a gusto platicando contigo de cualquier cosa.

No olvidaré cuando gracias a la tecnología pude hablar contigo por medio del video, ¡por Dios mujer! solo a nosotros se nos ocurría platicar casi a media noche y durar horas por skype, uno de los detalles que hicieron que te ganaras mi corazón fue cuando a pesar del sueño, no querías que me desconectara y así lo hacía, cantidad de veces que estuve velando parte de tu sueño (a veces despertabas para asegurarte de que yo estuviera ahí). Recuerdo que te canté canciones, te conté cuentos, recité algunos poemas y te reías y me mirabas de una manera muy particular y que sinceramente sentía que no era una mirada que le obsequiaras a cualquiera.

la visita…

Y como bien dije antes, benditas y malditas redes sociales, pues por ellas se dio un malentendido que hizo que me distanciara de ti, que curiosamente lo sentiste de inmediato… tan así, que buscaste con tanta desesperación que creí entender que había algo recíproco entre ambos. Aún recuerdo cuando saliendo de una entrevista me hablaste y me contaste tu experiencia. Créeme, fue fabuloso que me tomaras en cuenta, tan así que mi locura me llevó a invitarte al cine, no importaba que estuvieras a 12 horas de distancia, simple y sencillamente quería verte y conocerte físicamente. Recuerdo tu sorpresa cuando te dije que iría a visitarte y todo el proceso para llevarlo a cabo. Si bien estaba nervioso por saber como se darían las cosas estaba muy emocionado. Ese viaje de ida a tu ciudad se me hizo tan largo… aún recuerdo cuando bajé y te busqué… eras un pedacito de cielo en la tierra, que mujer tan linda la que estaba frente a mí. Vaya aventura la que me esperaba ese fin de semana, llegar a tu depa, conocer a tus mascotas y reconocer tu espacio, todo aquello que solamente veía a través de una pantalla lo palpé con mi ser y con la alegría de estar contigo en ese momento.

Recuerdo la aventura de salir a conocer parte de la ciudad mientras tu estabas en el trabajo y la expectativa de verte mas noche (me sentía como el novio que espera a la novia para verla y apreciarla nuevamente), que nada me importaba, me sentía estupendo, tan así que me animé a manejar en una ciudad tan grande en un auto distinto al mío, y para colmo sin espejo lateral (ja) y lo hice porque te quería. No buscaba impresionarte, sino apoyarte en ese momento en que no te sentías bien.

Lo más emocionante fue al llegar la noche, pues habría que dormir y estábamos juntos en el mismo sofá-cama viendo una película y creo que ni tu ni yo queríamos dormir así que “despistadamente” pasé un brazo por tu cintura y poco a poco nos fuimos quedando dormidos. Creeme, cuando llego a este punto de la historia, muchas personas me pregunta que si no tuvimos sexo. Sin ningún pesar les respondo que no, para mí fue valioso que durmieras a mi lado. Creo que con ello te di a entender que me importabas para algo más allá que un acostón. Realmente quería algo contigo.

Al día siguiente que despertamos, platicamos por horas, jugueteamos y bromeamos y la pasamos genial (hasta una espinilla me reventaste). Me sentía estupendo estar contigo. Salimos ese día a conocer la ciudad, yo el piloto y tu mi copiloto estrella, guiados por un GPS que funcionaba a la perfección mientras nosotros nos perdíamos por ciertas zonas de la ciudad. Comimos y me  compartiste tu fobia a los mariscos y muchos otros tipos de comida, y nos fuimos al cine a saldar la invitación que te había hecho. Por la noche salimos a un bar a visitar un amigo mío que radicaba en la ciudad. Cantamos y la pasamos genial y nos tomamos una foto en la que tu sales preciosa y yo salgo horriblemente mal…).

A pesar del cansancio de la noche, llegamos a tu departamento e insistías en que bebiéramos una botella que tenías para la ocasión pero estabas tan cansada que entre sueños te comenté que fueras a dormir a tu cama (deseando internamente que me dijeras que no), pero no fue así, por lo que te marchaste a tu habitación y mientras me resignaba a dormir solo en mi “habitación”, me llamaste, fui a verte y me pediste entre sueños que te abrazara y así nos quedamos dormidos tú y yo.

el beso…

Al día siguiente, nuevamente despertamos y como novios, platicamos de todo pero solo faltaba algo, un beso… y no sabía como hacerlo. Seré bueno en muchas cosas, pero cuando se trata de besar a quien queremos, creo que todos nos volvemos como un niño. Recuerdo como te abrazaba, y jugueteaba contigo. veía con atención tu rostro, tus ojos, cejas, mejillas y por supuesto tus labios. Con la excusa de que me llamaban la atención, los tocaba suavemente y observaba curioso esa tonalidad carmín intensa que sin ser labial los coloreaba rápidamente. Pero no pude besarte. ¡qué cobarde!

Nos sentamos en la cama con la excusa de prepararnos para salir, cuando entre una broma y otra te tomé con mis manos y te besé. Te quedaste sorprendida y no dijiste nada, así que un poco asustado me levanté y escapé hacia mi “habitación” pensando “¿y ahora qué pasará?“, estuve unos momentos que se me hicieron eternos, cuando me llamaste y preguntaste por lo que estaba haciendo en la otra habitación y como un niño respondí entre balbuceos cualquier cosa y me dirigí nuevamente a tu habitación, me jalaste hacia ti y me abrazaste por un largo rato.

El resto del día fue muy agradable, salimos a conocer otra parte de la ciudad, nos perdimos nuevamente (recuerdo un cálido beso tuyo en mi mejilla cuando confundí la izquierda con la derecha) y detalles divertidos. Pero el día se terminaba, (nos encontramos con unos primos tuyos que se les hizo curioso verte acompañada por mí). y como todo cuento de fantasía terminó con una despedida en la terminal de autobuses. Sentí tantos deseos de besarte nuevamente, pero el guardaespaldas que te acompañaba en ese momento me cohibió… y creo por lo que me preguntaste posteriormente, es que tu esperabas nuevamente un beso de mi parte. ¡Qué lento me vi!.

la ilusión…

Los días pasaron y me sentía soñado porque ahora tú vendrías a mi ciudad, y mientras yo planee otro viaje (para visitarte en otra fecha)  me enfoqué a tu visita pues en pensaba decirte lo que sentía por ti. Platicamos mucho más y en cierta forma, a pesar de que vendrías a un compromiso personal agendado desde mucho antes de conocerme, me indicaste claramente que yo no me “escaparía” de ti. Y así fue, la noche que llegaste te esperaba con mucho interés. No sabía como recibirte, ¿un hola?, ¿un beso?, ¿un abrazo o apretón de manos?, no sabía que pensar. De cualquier forma estaba muy ansioso de que llegaras. Sentí mucho nerviosismo cuando te vi llegar pero cuando viste lo que te llevaba, sonreíste y eso me calmó. Te llevé a cenar y durante el trayecto del aeropuerto al restaurante, te escuchaba y a la vez pensaba como besarte y en qué momento. Este se dio cuando al llegar al lugar te abrí la puerta para que salieras. Creo que ni tu te lo esperabas, y debo admitir que ni yo tampoco (jaja). Solamente te besé y me besaste. Cenamos y platicamos, me sentí dichoso de sentarme a tu lado y estar contigo y besarte tantas veces… creo que esa noche batallé para dormir…

la realidad…

Al día siguiente, todo iba estupendo hasta por la noche, fue cuando el carruaje de la cenicienta se volvió una calabaza, fue volver a la realidad. Me golpeó la dura realidad de que alguien a quien tú amabas se presentó nuevamente y fui tan ingenuo en estar ahí. Qué afortunado de no estar presente cuando sucedió, pero momento tan más desagradable. Me sentí tan mal al ser golpeado una y otra vez por la verdad. Sencillamente no me querías lo suficiente como para haber dejado de lado a la otra persona. Sopesaste la situación y un amor incompleto te ganó. y lo que yo elaboraba poco a poco y (admito) con cierto temor. Se perdía. Doy gracias a Dios por mi estupidez y mi formación en inteligencia emocional que te esperé. De una noche anterior en la que aceptabas mis besos, en ese momento estabas pálida y aturdida. Me dolió verte así y me surgió el miedo de perderte he hice lo que mejor supe usar… la razón. Y todo se perdió. Te confundí más, me confundiste más y aunque te dije que te quería, no supe demostrarlo por el miedo a no tenerte más, a no tener tu corazón.

el adiós…

Torpemente y con deseos de seguir viéndote con la ingenua ilusión de que cambiaras de parecer al día siguiente, salimos. Hubo plática y bromas, pero ya no hubo besos. Te sentí triste y distante. Me ofrecí a llevarte al día siguiente al aeropuerto, pero me dijiste que no me preocupara, que lo harías en taxi. Nos despedimos, no sin antes darte un beso de despedida. Créeme, ese beso fue especial, fue mucho más especial que los demás, y sé que lo sentiste tú también por la forma en que suspiraste y la manera en que me viste al decirme adiós.

El día siguiente fue muy doloroso, tanto así que cancelé mi vuelo a tu ciudad para visitarte en la fecha que ya habías planeado hacer una fiesta (y que posteriormente cancelaste). Me dolía afrontar la realidad de que había alguien más que tenía tu corazón, y que si bien no tuviste el valor de decirme que le habías dado espacio en tu corazón nuevamente. Yo tampoco tuve el valor para preguntarlo. Es curioso… hasta que pasó todo empecé a entender que estaba enamorado de ti y que me habías roto el corazón. Confío que con esto haya saldado algunas de mis deudas con algunas de aquellas mujeres a las que les haya hecho lo mismo.

el reencuentro…

Pasaron algunos meses y cuando me confesaste que habías retomado a ese antiguo amor, me alejé de ti (lo que yo no entiendo es… ¿para qué me buscabas si ya tenías a alguien a quién querer?). Pasó algo de tiempo (no mucho sinceramente) y honestamente tampoco recuerdo  qué me llevó a buscarte (o que me buscaras), posiblemente el hecho de que estabas sola y que coincidimos nuevamente en un curso del posgrado. Si bien me mantuve al margen contigo obviamente deseaba saber de ti. Tan así que después de una junta de equipo te pedí platicar por skype… que cosas. Como si no hubiera pasado nada, volvimos a platicar como siempre. de tal forma inclusive que hasta me mostraste por vídeo tu nuevo departamento, y volvimos a platicar como antes. Si bien tuve cierta desconfianza, nuevamente la dejé de lado y me entregué a ti. Te dediqué tantos momentos y pensamientos, fui muy ingenuo al pensar que todo sería como antes. ¡Realmente estaba enamorado de ti!, pero no lo digo como un reclamo, sino sencillamente como un momento de claridad. Te quería y mucho, y si bien te quería a mi manera, era la mejor forma que tenía para quererte.

el intento final…

Pensando en volver a hacer un intento, te tomé la palabra cuando me dijiste que te visitara. Nuevamente estaba enamorado y no vi las señales. no aclaré contigo nada. No sabía bajo qué condiciones iba contigo, sobre todo después de que en algunas ocasiones tu trato para conmigo era diferente y empecé a notar que ya no había la confianza de antes a pesar de que en otros momentos pareciera que así lo fuera. Si hubiera sabido lo que viviría en ese viaje a visitarte, muy posiblemente no te hubiera visitado y me hubiera quedado con la imagen de nuestra primera cita. Pero el agua es agua y las piedras son duras. La vida golpea para despertar y así lo hizo. Esos días si bien disfruté mucho el primer día que llegué y te vi (y vaya que te veías preciosa), el resto fueron muy duros, si bien existieron detalles que a mi persona fueron buenos para mi aprendizaje, en lo demás fue muy duro presenciar como había ya una distancia infranqueable entre tú y yo, que no supe en qué momento surgió. Además de que no cabía en mí lo que causabas en otras personas y que o no te dabas cuenta o ignorabas a propósito lo que sucedía.

el final…

Creo que lo que definitivamente sepultó lo que ingenuamente esperaba de ti, fue obtener como respuesta un “Feliz navidad” a un “te quiero” que te expresé como última oportunidad. De ahí, lo que posiblemente me alegró un poco el corazón ante esta decepción, fue cuando me llamaste para contarme sobre tus “aventuras” de navidad. De ahí, todo se volvió sequía.

Por lo tanto creo que es bueno agradecerte el que ya no me dieras entrada durante las siguientes materias que compartimos juntos y que solamente me buscaras para que te asesorara con alguna información sobre los proyectos. A final de cuentas esto terminó como empezó, como un compañerismo estudiantil, pues así fue como siempre me viste, creo yo… ¿o no?

FIN

Epílogo:

¿Sabes?, creo que está bien, acepto que me hayas hecho pasar por esto porque me hiciste recordar lo que en ocasiones hice de forma similar a otras personas (karma, dirían algunos). Aunque hubiera sido más noble de tu parte indicarme que estabas en otra relación y que te casarías. Pero a final de cuentas ¿qué somos en la vida de los demás? somos medios para llevar a cabo algo mucho más grande, así que me pregunto: ¿quién era yo para ti?.

___________

Bueno, debo admitir que esta historia es parte de mi vida, la comencé como una reflexión y me sirvió como un recuento de una ilusión que terminó. Y antes de que alguien se disponga a criticar ya fuera a la chica de la historia o a mi persona, mejor que se pregunte a sí mismo ¿de qué me sirvió esta historia?, ¿se relaciona con algo en mi vida?, me sentiría dichoso si dijeran que sí, y no porque me interese tanto que se pongan de mi lado (aunque la empatía ayuda), sino que hagan una reflexión sobre qué hicieron, hacen o harán al respecto.

Por mi parte me doy cuenta, ahora que transcribo estas líneas, que el vivir esta experiencia me hizo reconocer que sí me puedo enamorar, que sí puedo encontrar a alguien que me guste, que sí le puedo interesar (aunque hasta cierto punto), que tengo valores con respecto a la relación (si bien en su momento no quise tener sexo con ella en la primera visita, en la 3era tenía la apertura a la posibilidad). Por otra parte comprender mi miedo al compromiso y como ello afecta o entorpece las relaciones (y he visto que no soy el único), por otra parte si realmente no quisiera un compromiso no la hubiera visto en 3 ocasiones (aunado a que 2 veces hacer un viaje por alguien que me interesa, para mí sí que es un paso).

Comprendo también la forma en que me formo expectativas para una relación, y el temor ante el “NO” que podría haberme evitado algunos descalabros. Pero a final de cuentas la sabiduría de Dios (o de la vida, como quieran llamarle) es infinita y me hizo pasar por esto. A esta chica la recuerdo, pero recuerdo más lo que me hizo sentir y vivir, he trabajado mi proceso de cierre con ella, porque a final de cuentas yo me ilusioné e hice todo el jaleo, ella sencillamente encontró en mí a  alguien con quién salir de su proceso interno (esa es mi impresión). De que me gustaba, me gustaba. Y como decía al inicio, leo de vez en cuando lo que escribía, en parte como nostalgia y curiosidad, pero comprendiendo que ella ya no está en mi camino y tiene si vida aparte y que es mejor agregando también que muy posiblemente extraño más que extrañarla a ella, extraño el sentimiento que ella generaba en mí, aunque admito que sí me molestó un poco es que no me haya dicho nada. Pero ¿quién soy yo para juzgar?, supongo que lo mejor es que aprenda de esto, así como ella aprenderá en su momento algo con respecto a otras cosas.

Y bueno, a todo esto, un saludo a mis dos lectores, y todos aquellos que se toman la molestia en leer mis rarezas… y disculpen mis faltas ortográficas, a esta hora sencillamente no tuve humor para editar…

AMDG

Read Full Post »

Empezamos un nuevo año, y creo que es importantísimo recordar un aspecto fundamental sobre el amor.

reflexion_amar_es_vulnerable_04D35AEDC___

Amar es ser vulnerable, es darle una oportunidad al otro de que nos haga daño, confiando en que no lo hará.

Un saludo a mis dos lectores y a todos aquellos que me regalan su visita y comentarios, y por supuesto, deseo que tengan ¡un excelente inicio de año!

Read Full Post »

 ¿Por qué no puede ser todo como antes?

Y aquí estamos nuevamente tú y yo, percibo tu ansiedad más sin saber si es por no querer estar aquí presente o por no saber disimular tantas cosas no dichas. Mientras tanto, mi corazón late tan deprisa y tan fuerte que estoy casi seguro de que lo puedes notar y escuchar a pesar de verme tan sereno. Y es que aunque me veas tan tranquilo y callado, hago un esfuerzo sobrehumano para contener mi cuerpo que siento casi explotar por estas ganas tan inmensas de tocar tus manos, recorrerlas cuidadosamente, jalarte hacia mí y besarte como la última vez que lo hice antes de decirnos adiós.

A veces quisiera gritarte y reclamarte por todo este tiempo de agonía y soledad a la que me has orillado a estar, a todas las noches en las que recorriste mis sueños sin dirigirme palabra alguna, y a largas veladas también causadas por ti. ¿sonríes? ¿por qué sonríes? supongo que es el nerviosismo al darte cuenta de mis pensamientos. Comprendes a través de mi mirada la prisión  de tu ausencia. Buscando en otros lados, en otros cuerpos el calor que de ti emanaba y que para mí tan especial era. Tu sutil perfume  que me envolvía cada vez que posaba mi cabeza en tu pecho, viendo como un chiquillo embelesado tu dulce rostro sin poder dar crédito a la dicha de tenerte solamente para mí, regalándome tan bello retrato de tu lindo rostro de mejillas y labios encendidos.

Ya casi estamos frente a frente, me acerco poco a poco, primero un paso, otro más y tu desvías la mirada, no sabes si permanecer quieta, huir o caminar hacia mí, cruzas tus brazos buscando reprimir una emoción en ti. Sabes bien que tu ausencia fue por la impaciencia e incertidumbre que te causé. Aún recuerdo esa pregunta que cambió la perspectiva del futuro que buscabas conmigo (¿cómo diablos yo iba a entender lo que querías después de tu desorden causado por una vieja pasión?).

La distancia entre nosotros disminuye, tu carita lo dice todo, estás completamente enmudecida sin saber que decir y tus ojitos se hacen cada vez mas cristalinos y poco a poco una lagrima se desliza como resistiéndose por tu mejilla. Al llegar junto a ti haces lo que casi nunca permitiste con nadie…  me abrazas y comienzas a llorar. Me conmueve tu llanto y levanto tu carita besando tus lágrimas que parecieran quemar tus mejillas más rojas que de costumbre.

¡Te extrañé, te he extrañado tanto!, ¡no sabes cuánto!, cada día recuerdo tus bromas y tus palabras de aliento, tu plática profunda (que nunca entendía) y tus bromas tontas y ligeras… Cuando me cuidabas y esperabas a que durmiera. Tus historias y anécdotas (en ocasiones extrañas), los divertidos diminutivos con que me llamabas. Tus mensajes constantes y todas las ocasiones que te preocupabas por mí.  Todas las veces que me dijiste que me querías y que yo, por miedo no supe responder… extraño tanto eso. ¿Por qué no puede ser todo como antes?

Sin dejar de abrazarte con mi cara junto a la tuya, escuchando tu sollozo y respiración entrecortada, siento que mi corazón hierve con mayor intensidad al escuchar tus palabras, sin soltar tus manos lentamente dirijo mis labios hacia los tuyos para calmar tu ansiedad y dolor. A pesar del momento, besarte es un momento de gloria, es sentirte a ti y olvidarme de todo lo demás. Sé que este beso probablemente será el último y no quiero que termine nunca. Así que vuelvo nuevamente a abrazarte para sentir tu cuerpo junto a mí, tu respiración se calma y tu cuerpo se relaja.

Mientras te digo unas palabras al oído, empiezo a separarme de mí, y tú comienzas nuevamente a llorar… antes de dar la media vuelta, tomo tus manos entre las mías, doy un suave beso de despedida a tus labios que recibes con los ojos cerrados, sollozando. Suelto tus manos  doy la media vuelta y me alejo de ti, sé muy bien que tienes a otro en tu vida y tu mente confundida está, deseas escucharme a mí expresando mi querer pero soy yo quien pierde si me quedo junto a ti . Por el hecho tan injusto que de tus labios jamás expresarían lo que yo tanto de ti quería escuchar –“te amo, no me dejes que contigo quiero estar…”-

__________________

Esta historia/cuento/vivencia o como quieran llamarle, se me vino a la mente mientras veía la película franchute “Esta noche dormiré contigo” (Ce soir, je dors chez toi, 2007) que transmitieron por cable en el canal Europa Europa. Es una comedia romántica, con sus toques de realismo. Entretenida y que me movió algunas cosillas que derivaron en esta historia. En fin, a ver que les parece…

Un saludo a mis dos lectores y a todos los que leen mis locuras

AMDG

Read Full Post »

Older Posts »