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Posts Tagged ‘Cuentos’

El mundo
(Eduardo Galeano, adaptación del cuento del mismo nombre)

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Durante mis acostumbradas noches en vela, acompañaba mi solitaria introspección con un vaso de licor y el sonido lejano de la ciudad…

En un intento sereno de despejarme de mis problemas, intenté simular sin éxito una conversación con el eterno (en otros lugares y en otros tiempos a esto le dirían oración, pero para mí en ese momento era una simple conversación).

Infructuosamente busqué palabras adornadas y agradecidas, pero lo único que salía de mi boca eran frases extrañas disparatadas. Decepcionado del intento de ambos (del ser eterno y yo) de lograr una conexión, decidí tomarme el resto de mi bebida y dar por terminada mi sesión de acostumbrada reflexión.

Acostado ya en mi cama esperé el efecto del alcohol, confiando que para mañana las cosas pintarían mejor que hoy. Poco a poco y suavemente, el rumor de una lluvia lejana que se acercaba con paso veloz, fue envolviendo mis sentidos en un delicado y sublime sopor…

Al siguiente momento, desperté sobresaltado sin saber en donde estaba, pues una espesa niebla a mi sentido de la vista importunaba. Pero había algo de lo que estaba seguro y es que solo no me encontraba, pues sentía la presencia de alguien que todo el espacio y mi ser llenaba.

Al disiparse la bruma me hice consciente de mi posición, en el cielo me encontraba y podía observar al mundo en todo su esplendor. Lo llamativo de este asunto es que no era el mundo al que estaba acostumbrado a ver en los mapas y en la TV. Era aún más interesante, pues en la inmensidad de la noche, parecía más bien una pelota con luces en su interior, como si miles de luciérnagas de fuego se desplazaran al azar, aumentado y disminuyendo su brillo al moverse de lugar.

Asombrado de lo que veía y que no tenía comparación, toda mi alma entera se llenó de profunda admiración. Y la voz de aquel que me acompañaba, susurró en mi corazón y hablando con intención serena me confió un secreto revelador:

El mundo es un mar de fuegos, donde cada alma un fueguito es, y así como no hay dos almas iguales no encontrarás nunca dos fuegos iguales. Encontrarás fuegos grandes y chicos, de gente serena que apenas se mueven a pesar de la intensidad de fuertes vientos y fuegos que parpadean con la más mínima brisa. Descubrirás fuegos de colores según la emociones que los dominen. Te sorprenderás con fuegos inútiles que apenas alumbran o calientan. Pero también te sentirás atraído por aquellos fuegos intensos, propios de un alma que vive con tanta pasión que contagian de calor y chispas a todo su alrededor, cuya intensidad no disminuye conforme comparte con los demás su luz y energía, y todo aquel que se acerque a ellos inevitablemente arde  y enciende un nuevo calor por la vida. Sí, el mundo es como un mar de fuegos… ¿qué tipo de fuego quieres ser tú ahora?

Con esa pregunta, retumbando en mi interior, poco a poco y lentamente desperté una vez más en mi habitación. La luz del día y el aroma a tierra mojada que la lluvia de la noche dejó, iluminaban y refrescaban todo a mi alrededor. Decidido, tomé un lápiz y papel, permitiendo que el fuego de mi interior salga por  medio de estas letras y te contagien de mi calor…

________________

Bueno, tenía rato de no escribir, me ha sido complicado poner en letras experiencias y aprendizajes muy personales. Confieso que me dispuse a a escribir esta entrada porque observé que las estadísticas de mi blog se elevaron de manera inusual en este día, y  tomé como un incentivo el que alguien desconocido se tomara la molestia de leerme, lo cual agradezco, porque un escritor no es escritor sin un lector. Estoy consciente de que me falta mucho por desarrollarme, y esto no se logrará si no escribo. Así que motivado por lo anterior e inspirado por leer algunas noticias un grupo de compañeros con quienes estuve un corto tiempo participando de narrador oral,  dejé a un lado mi temor, tomé un libro titulado “taller de escritura” y resolví abrirlo al azar, elegí un ejercicio al azar y lo llevé a cabo. De esta forma que no me sentiría presionado por hacer un escrito complicado y confuso, y empezaría a ejercitar nuevamente mi gusto por escribir a la vez que podría divertirme con ello.

El ejercicio elegido en el libro fue: #603 ” Nuevas versiones: Toma un cuento breve ya escrito de algún autor reconocido y Reescribe la historia”, así que el cuento elegido fue “El mundo” del escritor uruguayo Eduardo Galeano, desde tiempo atrás tenía el deseo de hacer una adaptación de ese cuento y pues aproveché la ocasión. Me sentí a gusto dejando fluir las primeras ideas, aunque hubo momentos en que me atoré pero poco a poco lo terminé, al mismo tiempo estuve consciente de que era un ejercicio y que tenía tiempo de no escribir. Lo interesante fue que que cuando lo terminé, el primer final no me satisfizo, así que hice una pausa para despejarme y re enfocarme hasta que di con el final que me agradó y me hizo sentir ese “¡wow!“.

Para terminar, quiero expresar que tengo mucho para escribir, siento que es mi manera de sacar parte de mi ser, observarme y comprenderme mejor, y si lo que escribo es de ayuda en algún momento a alguien más, pues ¡qué mejor!.
Nuevamente, un saludo a mis dos lectores y mi agradecimiento a todos los demás…

AMDG

 

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Yo: ¿te digo algo?
Tú: dime…
Yo: sal de mi mente
Tú:  jaja ¿y si no quiero?
Yo: Puedes quedarte lo que quieras
Tú: siempre que tú quieras…
Yo: lo quiero… es lindo pensar en ti

-leído por ahí-

el contexto…

Se suponía que no debería buscarte, borrar tus fotos y conversaciones y hacer caso omiso a tu mensajes, pero solo borré tus fotos (soy una persona muy visual) pero me quedé con algunas conversaciones que aparecen azarosamente en mi computadora como al azar viene tu recuerdo a mi mente y de ahí sale un hilo de energía que se conecta al corazón y me hace revivir algunos sentimientos que acarician suavemente mi alma. Supongo que estoy curándome pues tu recuerdo ya no me duele tanto o sencillamente he aceptado la realidad. Pero no puedo evitar que releer estas conversaciones me hagan sentir como si platicara nuevamente contigo y a la vez estar como espectador de como poco a poco me enamoraba más de ti y que no lo dijera abiertamente.

No sé como lo hice pero me gané tu confianza… aún recuerdo el día en que te conocí…

el inicio…

Era un día común (que dadas las circunstancias de común no tiene nada) de primavera y cursaba mi 3er periodo de posgrado, cuando ya se habían asignado los equipos de estudio y mientras cada uno de los integrantes del equipo al que había sido asignado colocaba su presentación, vi la tuya y observé que habías anexado un archivo de una fotografía, antes de abrirla hice una sencilla petición a Dios: “que esté bonita” (no voy a negar que me fijo en el físico) y por lo visto me escuchó porque inmediatamente al desplegarse en pantalla y observarte exclamé “¡qué linda!” y con ello y muy a mi estilo busqué la forma de saber más de ti.

Durante las juntas de trabajo iniciales, observé que tu interés por  relacionarte con los miembros del equipo fuera de lo académico era casi nula, pero debido a que yo tenía un enorme interés por conocer más de ti, empecé a hacer algo que creo que me sale natural (sin darme cuenta) y fue empezar a bromear, con ello poco a poco fuiste contándome algo de ti. Lo curioso de todo esto es que si lo veo en perspectiva en ese momento que me encontraba en una banca leyendo con mucho interés parte y que me decías que tenías novio (o que al parecer no, pues no estabas segura de qué pasaría), yo podría haber dado todo por terminado, decir hasta luego y seguir como un compañero de clase, pero no fue así. Sentí la frustración al saber que estabas con alguien (era lógico, ¿cómo no podría estarlo una chica que para mí era preciosa?), pero mi interés (o torpeza) insistió en seguir adelante y busqué la forma de sacarte plática y seguir bromeando y vaya que resultó pues poco a poco empezábamos a platicar aparte de lo que se hablaba en clase. Lo interesante de todo esto, era que te reías de mis bromas y me seguías el juego (no quería entender el por qué me ponías tanto atención en esos momentos).

Posteriormente, en una reunión con el equipo de clase no pude estar presente pues me había sentido indispuesto  y en el registro de la sesión, recuerdo que preguntaste por mí y al enterarte, te compadeciste (lo cual me llamó la atención), y seguimos platicando pero a partir de ese momento ahora tú me buscabas para saludar, platicar e inclusive contarme de tus mascotas. A mí me encantaba el que te rieras de mis bromas y tuvieses el tiempo para charlar. Posteriormente gracias a las redes sociales, cuando me diste la oportunidad de enlazarme contigo pude conocerte más (bendito y maldito Facebook), pues me gustaste más cuando vi tus fotografías pero me ensombrecía verte en otras con alguien más. Pero seguí adelante…

el contacto…

Seguíamos platicando con mucha frecuencia, mensajes en todo momento, msn, celular, etc. hasta que se dio la ocasión de que me hablaste por teléfono, y recuerdo con cierta emoción tu vocecilla de niña que a primera instancia no entendí el “así que sí tienes voz”, pues sí, tenía voz y ¡tú también la tenías!, seguimos platicando es forma que hasta el momento nunca antes había platicado con alguien más y para ese momento, yo ya estaba más que ilusionado, pero temeroso de enamorarme, pero definitivamente me emocionaba saber de ti. Posteriormente te llamé por teléfono a tu casa y fácilmente hablamos una hora, que no recuerdo de qué temas hablamos, solo sé que me sentía emocionado y a gusto platicando contigo de cualquier cosa.

No olvidaré cuando gracias a la tecnología pude hablar contigo por medio del video, ¡por Dios mujer! solo a nosotros se nos ocurría platicar casi a media noche y durar horas por skype, uno de los detalles que hicieron que te ganaras mi corazón fue cuando a pesar del sueño, no querías que me desconectara y así lo hacía, cantidad de veces que estuve velando parte de tu sueño (a veces despertabas para asegurarte de que yo estuviera ahí). Recuerdo que te canté canciones, te conté cuentos, recité algunos poemas y te reías y me mirabas de una manera muy particular y que sinceramente sentía que no era una mirada que le obsequiaras a cualquiera.

la visita…

Y como bien dije antes, benditas y malditas redes sociales, pues por ellas se dio un malentendido que hizo que me distanciara de ti, que curiosamente lo sentiste de inmediato… tan así, que buscaste con tanta desesperación que creí entender que había algo recíproco entre ambos. Aún recuerdo cuando saliendo de una entrevista me hablaste y me contaste tu experiencia. Créeme, fue fabuloso que me tomaras en cuenta, tan así que mi locura me llevó a invitarte al cine, no importaba que estuvieras a 12 horas de distancia, simple y sencillamente quería verte y conocerte físicamente. Recuerdo tu sorpresa cuando te dije que iría a visitarte y todo el proceso para llevarlo a cabo. Si bien estaba nervioso por saber como se darían las cosas estaba muy emocionado. Ese viaje de ida a tu ciudad se me hizo tan largo… aún recuerdo cuando bajé y te busqué… eras un pedacito de cielo en la tierra, que mujer tan linda la que estaba frente a mí. Vaya aventura la que me esperaba ese fin de semana, llegar a tu depa, conocer a tus mascotas y reconocer tu espacio, todo aquello que solamente veía a través de una pantalla lo palpé con mi ser y con la alegría de estar contigo en ese momento.

Recuerdo la aventura de salir a conocer parte de la ciudad mientras tu estabas en el trabajo y la expectativa de verte mas noche (me sentía como el novio que espera a la novia para verla y apreciarla nuevamente), que nada me importaba, me sentía estupendo, tan así que me animé a manejar en una ciudad tan grande en un auto distinto al mío, y para colmo sin espejo lateral (ja) y lo hice porque te quería. No buscaba impresionarte, sino apoyarte en ese momento en que no te sentías bien.

Lo más emocionante fue al llegar la noche, pues habría que dormir y estábamos juntos en el mismo sofá-cama viendo una película y creo que ni tu ni yo queríamos dormir así que “despistadamente” pasé un brazo por tu cintura y poco a poco nos fuimos quedando dormidos. Creeme, cuando llego a este punto de la historia, muchas personas me pregunta que si no tuvimos sexo. Sin ningún pesar les respondo que no, para mí fue valioso que durmieras a mi lado. Creo que con ello te di a entender que me importabas para algo más allá que un acostón. Realmente quería algo contigo.

Al día siguiente que despertamos, platicamos por horas, jugueteamos y bromeamos y la pasamos genial (hasta una espinilla me reventaste). Me sentía estupendo estar contigo. Salimos ese día a conocer la ciudad, yo el piloto y tu mi copiloto estrella, guiados por un GPS que funcionaba a la perfección mientras nosotros nos perdíamos por ciertas zonas de la ciudad. Comimos y me  compartiste tu fobia a los mariscos y muchos otros tipos de comida, y nos fuimos al cine a saldar la invitación que te había hecho. Por la noche salimos a un bar a visitar un amigo mío que radicaba en la ciudad. Cantamos y la pasamos genial y nos tomamos una foto en la que tu sales preciosa y yo salgo horriblemente mal…).

A pesar del cansancio de la noche, llegamos a tu departamento e insistías en que bebiéramos una botella que tenías para la ocasión pero estabas tan cansada que entre sueños te comenté que fueras a dormir a tu cama (deseando internamente que me dijeras que no), pero no fue así, por lo que te marchaste a tu habitación y mientras me resignaba a dormir solo en mi “habitación”, me llamaste, fui a verte y me pediste entre sueños que te abrazara y así nos quedamos dormidos tú y yo.

el beso…

Al día siguiente, nuevamente despertamos y como novios, platicamos de todo pero solo faltaba algo, un beso… y no sabía como hacerlo. Seré bueno en muchas cosas, pero cuando se trata de besar a quien queremos, creo que todos nos volvemos como un niño. Recuerdo como te abrazaba, y jugueteaba contigo. veía con atención tu rostro, tus ojos, cejas, mejillas y por supuesto tus labios. Con la excusa de que me llamaban la atención, los tocaba suavemente y observaba curioso esa tonalidad carmín intensa que sin ser labial los coloreaba rápidamente. Pero no pude besarte. ¡qué cobarde!

Nos sentamos en la cama con la excusa de prepararnos para salir, cuando entre una broma y otra te tomé con mis manos y te besé. Te quedaste sorprendida y no dijiste nada, así que un poco asustado me levanté y escapé hacia mi “habitación” pensando “¿y ahora qué pasará?“, estuve unos momentos que se me hicieron eternos, cuando me llamaste y preguntaste por lo que estaba haciendo en la otra habitación y como un niño respondí entre balbuceos cualquier cosa y me dirigí nuevamente a tu habitación, me jalaste hacia ti y me abrazaste por un largo rato.

El resto del día fue muy agradable, salimos a conocer otra parte de la ciudad, nos perdimos nuevamente (recuerdo un cálido beso tuyo en mi mejilla cuando confundí la izquierda con la derecha) y detalles divertidos. Pero el día se terminaba, (nos encontramos con unos primos tuyos que se les hizo curioso verte acompañada por mí). y como todo cuento de fantasía terminó con una despedida en la terminal de autobuses. Sentí tantos deseos de besarte nuevamente, pero el guardaespaldas que te acompañaba en ese momento me cohibió… y creo por lo que me preguntaste posteriormente, es que tu esperabas nuevamente un beso de mi parte. ¡Qué lento me vi!.

la ilusión…

Los días pasaron y me sentía soñado porque ahora tú vendrías a mi ciudad, y mientras yo planee otro viaje (para visitarte en otra fecha)  me enfoqué a tu visita pues en pensaba decirte lo que sentía por ti. Platicamos mucho más y en cierta forma, a pesar de que vendrías a un compromiso personal agendado desde mucho antes de conocerme, me indicaste claramente que yo no me “escaparía” de ti. Y así fue, la noche que llegaste te esperaba con mucho interés. No sabía como recibirte, ¿un hola?, ¿un beso?, ¿un abrazo o apretón de manos?, no sabía que pensar. De cualquier forma estaba muy ansioso de que llegaras. Sentí mucho nerviosismo cuando te vi llegar pero cuando viste lo que te llevaba, sonreíste y eso me calmó. Te llevé a cenar y durante el trayecto del aeropuerto al restaurante, te escuchaba y a la vez pensaba como besarte y en qué momento. Este se dio cuando al llegar al lugar te abrí la puerta para que salieras. Creo que ni tu te lo esperabas, y debo admitir que ni yo tampoco (jaja). Solamente te besé y me besaste. Cenamos y platicamos, me sentí dichoso de sentarme a tu lado y estar contigo y besarte tantas veces… creo que esa noche batallé para dormir…

la realidad…

Al día siguiente, todo iba estupendo hasta por la noche, fue cuando el carruaje de la cenicienta se volvió una calabaza, fue volver a la realidad. Me golpeó la dura realidad de que alguien a quien tú amabas se presentó nuevamente y fui tan ingenuo en estar ahí. Qué afortunado de no estar presente cuando sucedió, pero momento tan más desagradable. Me sentí tan mal al ser golpeado una y otra vez por la verdad. Sencillamente no me querías lo suficiente como para haber dejado de lado a la otra persona. Sopesaste la situación y un amor incompleto te ganó. y lo que yo elaboraba poco a poco y (admito) con cierto temor. Se perdía. Doy gracias a Dios por mi estupidez y mi formación en inteligencia emocional que te esperé. De una noche anterior en la que aceptabas mis besos, en ese momento estabas pálida y aturdida. Me dolió verte así y me surgió el miedo de perderte he hice lo que mejor supe usar… la razón. Y todo se perdió. Te confundí más, me confundiste más y aunque te dije que te quería, no supe demostrarlo por el miedo a no tenerte más, a no tener tu corazón.

el adiós…

Torpemente y con deseos de seguir viéndote con la ingenua ilusión de que cambiaras de parecer al día siguiente, salimos. Hubo plática y bromas, pero ya no hubo besos. Te sentí triste y distante. Me ofrecí a llevarte al día siguiente al aeropuerto, pero me dijiste que no me preocupara, que lo harías en taxi. Nos despedimos, no sin antes darte un beso de despedida. Créeme, ese beso fue especial, fue mucho más especial que los demás, y sé que lo sentiste tú también por la forma en que suspiraste y la manera en que me viste al decirme adiós.

El día siguiente fue muy doloroso, tanto así que cancelé mi vuelo a tu ciudad para visitarte en la fecha que ya habías planeado hacer una fiesta (y que posteriormente cancelaste). Me dolía afrontar la realidad de que había alguien más que tenía tu corazón, y que si bien no tuviste el valor de decirme que le habías dado espacio en tu corazón nuevamente. Yo tampoco tuve el valor para preguntarlo. Es curioso… hasta que pasó todo empecé a entender que estaba enamorado de ti y que me habías roto el corazón. Confío que con esto haya saldado algunas de mis deudas con algunas de aquellas mujeres a las que les haya hecho lo mismo.

el reencuentro…

Pasaron algunos meses y cuando me confesaste que habías retomado a ese antiguo amor, me alejé de ti (lo que yo no entiendo es… ¿para qué me buscabas si ya tenías a alguien a quién querer?). Pasó algo de tiempo (no mucho sinceramente) y honestamente tampoco recuerdo  qué me llevó a buscarte (o que me buscaras), posiblemente el hecho de que estabas sola y que coincidimos nuevamente en un curso del posgrado. Si bien me mantuve al margen contigo obviamente deseaba saber de ti. Tan así que después de una junta de equipo te pedí platicar por skype… que cosas. Como si no hubiera pasado nada, volvimos a platicar como siempre. de tal forma inclusive que hasta me mostraste por vídeo tu nuevo departamento, y volvimos a platicar como antes. Si bien tuve cierta desconfianza, nuevamente la dejé de lado y me entregué a ti. Te dediqué tantos momentos y pensamientos, fui muy ingenuo al pensar que todo sería como antes. ¡Realmente estaba enamorado de ti!, pero no lo digo como un reclamo, sino sencillamente como un momento de claridad. Te quería y mucho, y si bien te quería a mi manera, era la mejor forma que tenía para quererte.

el intento final…

Pensando en volver a hacer un intento, te tomé la palabra cuando me dijiste que te visitara. Nuevamente estaba enamorado y no vi las señales. no aclaré contigo nada. No sabía bajo qué condiciones iba contigo, sobre todo después de que en algunas ocasiones tu trato para conmigo era diferente y empecé a notar que ya no había la confianza de antes a pesar de que en otros momentos pareciera que así lo fuera. Si hubiera sabido lo que viviría en ese viaje a visitarte, muy posiblemente no te hubiera visitado y me hubiera quedado con la imagen de nuestra primera cita. Pero el agua es agua y las piedras son duras. La vida golpea para despertar y así lo hizo. Esos días si bien disfruté mucho el primer día que llegué y te vi (y vaya que te veías preciosa), el resto fueron muy duros, si bien existieron detalles que a mi persona fueron buenos para mi aprendizaje, en lo demás fue muy duro presenciar como había ya una distancia infranqueable entre tú y yo, que no supe en qué momento surgió. Además de que no cabía en mí lo que causabas en otras personas y que o no te dabas cuenta o ignorabas a propósito lo que sucedía.

el final…

Creo que lo que definitivamente sepultó lo que ingenuamente esperaba de ti, fue obtener como respuesta un “Feliz navidad” a un “te quiero” que te expresé como última oportunidad. De ahí, lo que posiblemente me alegró un poco el corazón ante esta decepción, fue cuando me llamaste para contarme sobre tus “aventuras” de navidad. De ahí, todo se volvió sequía.

Por lo tanto creo que es bueno agradecerte el que ya no me dieras entrada durante las siguientes materias que compartimos juntos y que solamente me buscaras para que te asesorara con alguna información sobre los proyectos. A final de cuentas esto terminó como empezó, como un compañerismo estudiantil, pues así fue como siempre me viste, creo yo… ¿o no?

FIN

Epílogo:

¿Sabes?, creo que está bien, acepto que me hayas hecho pasar por esto porque me hiciste recordar lo que en ocasiones hice de forma similar a otras personas (karma, dirían algunos). Aunque hubiera sido más noble de tu parte indicarme que estabas en otra relación y que te casarías. Pero a final de cuentas ¿qué somos en la vida de los demás? somos medios para llevar a cabo algo mucho más grande, así que me pregunto: ¿quién era yo para ti?.

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Bueno, debo admitir que esta historia es parte de mi vida, la comencé como una reflexión y me sirvió como un recuento de una ilusión que terminó. Y antes de que alguien se disponga a criticar ya fuera a la chica de la historia o a mi persona, mejor que se pregunte a sí mismo ¿de qué me sirvió esta historia?, ¿se relaciona con algo en mi vida?, me sentiría dichoso si dijeran que sí, y no porque me interese tanto que se pongan de mi lado (aunque la empatía ayuda), sino que hagan una reflexión sobre qué hicieron, hacen o harán al respecto.

Por mi parte me doy cuenta, ahora que transcribo estas líneas, que el vivir esta experiencia me hizo reconocer que sí me puedo enamorar, que sí puedo encontrar a alguien que me guste, que sí le puedo interesar (aunque hasta cierto punto), que tengo valores con respecto a la relación (si bien en su momento no quise tener sexo con ella en la primera visita, en la 3era tenía la apertura a la posibilidad). Por otra parte comprender mi miedo al compromiso y como ello afecta o entorpece las relaciones (y he visto que no soy el único), por otra parte si realmente no quisiera un compromiso no la hubiera visto en 3 ocasiones (aunado a que 2 veces hacer un viaje por alguien que me interesa, para mí sí que es un paso).

Comprendo también la forma en que me formo expectativas para una relación, y el temor ante el “NO” que podría haberme evitado algunos descalabros. Pero a final de cuentas la sabiduría de Dios (o de la vida, como quieran llamarle) es infinita y me hizo pasar por esto. A esta chica la recuerdo, pero recuerdo más lo que me hizo sentir y vivir, he trabajado mi proceso de cierre con ella, porque a final de cuentas yo me ilusioné e hice todo el jaleo, ella sencillamente encontró en mí a  alguien con quién salir de su proceso interno (esa es mi impresión). De que me gustaba, me gustaba. Y como decía al inicio, leo de vez en cuando lo que escribía, en parte como nostalgia y curiosidad, pero comprendiendo que ella ya no está en mi camino y tiene si vida aparte y que es mejor agregando también que muy posiblemente extraño más que extrañarla a ella, extraño el sentimiento que ella generaba en mí, aunque admito que sí me molestó un poco es que no me haya dicho nada. Pero ¿quién soy yo para juzgar?, supongo que lo mejor es que aprenda de esto, así como ella aprenderá en su momento algo con respecto a otras cosas.

Y bueno, a todo esto, un saludo a mis dos lectores, y todos aquellos que se toman la molestia en leer mis rarezas… y disculpen mis faltas ortográficas, a esta hora sencillamente no tuve humor para editar…

AMDG

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Mucha gente busca explicaciones a la vida.
Se la pasan buscando un manual de instrucciones que les enseñe a entender lo que deben de hacer.
Se meten a religiones buscando respuesta, ignorando lo que le dictan sus propios corazones.
O siguen a la gran manada que conocemos como sociedad, que ha sido pastoreada por el dios dinero que no sirve más que para hacer dinero, dejando de lado a la pobre humanidad.

Y con ansia pregunto a Dios ¿por qué  a mí?
Creo que Dios, desde donde quiera que esté (seguramente tomando un café al otro lado del mundo)  se reirá para sus adentros, y si está de humor me contestará por medio de un pensamiento ¿Y por qué no?
A lo cual intentaré replicar ¿pero por qué me quitas lo que quiero?  Y Dios, mientras crea una tormenta en algún lugar del océano, quizá me responda algo como ¿Y te has dado cuenta que te comportas como un niño? ¿Quién dice que en realidad “quieres” lo que tienes? ¿Quién te enseñó a querer algo que te apega al sufrimiento y no te hace crecer?  ¡Mirate! Ha pasado mucho tiempo y aun sigues llorando por lo que ya No tienes!  Te he quitado lo que te  causaba más frustración que satisfacción y ¿aún así lo buscas?
¿de qué me sirves así?  ¿De qué le servías así a quién “querías”?

Ante esa respuesta no tuve argumentos para objetar, pensé reclamar sobre alguna otra cosa  pero Dios ya estaba a mi lado y antes de que yo pudiera decir algo más  me puso a soñar…
Y entonces todo comenzó nuevamente…

private moon

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Entrada hecha a altas horas de la noche, perdido en mis pensamientos inquietudes y un sentimiento de resignación insoportable.

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 ¿Por qué no puede ser todo como antes?

Y aquí estamos nuevamente tú y yo, percibo tu ansiedad más sin saber si es por no querer estar aquí presente o por no saber disimular tantas cosas no dichas. Mientras tanto, mi corazón late tan deprisa y tan fuerte que estoy casi seguro de que lo puedes notar y escuchar a pesar de verme tan sereno. Y es que aunque me veas tan tranquilo y callado, hago un esfuerzo sobrehumano para contener mi cuerpo que siento casi explotar por estas ganas tan inmensas de tocar tus manos, recorrerlas cuidadosamente, jalarte hacia mí y besarte como la última vez que lo hice antes de decirnos adiós.

A veces quisiera gritarte y reclamarte por todo este tiempo de agonía y soledad a la que me has orillado a estar, a todas las noches en las que recorriste mis sueños sin dirigirme palabra alguna, y a largas veladas también causadas por ti. ¿sonríes? ¿por qué sonríes? supongo que es el nerviosismo al darte cuenta de mis pensamientos. Comprendes a través de mi mirada la prisión  de tu ausencia. Buscando en otros lados, en otros cuerpos el calor que de ti emanaba y que para mí tan especial era. Tu sutil perfume  que me envolvía cada vez que posaba mi cabeza en tu pecho, viendo como un chiquillo embelesado tu dulce rostro sin poder dar crédito a la dicha de tenerte solamente para mí, regalándome tan bello retrato de tu lindo rostro de mejillas y labios encendidos.

Ya casi estamos frente a frente, me acerco poco a poco, primero un paso, otro más y tu desvías la mirada, no sabes si permanecer quieta, huir o caminar hacia mí, cruzas tus brazos buscando reprimir una emoción en ti. Sabes bien que tu ausencia fue por la impaciencia e incertidumbre que te causé. Aún recuerdo esa pregunta que cambió la perspectiva del futuro que buscabas conmigo (¿cómo diablos yo iba a entender lo que querías después de tu desorden causado por una vieja pasión?).

La distancia entre nosotros disminuye, tu carita lo dice todo, estás completamente enmudecida sin saber que decir y tus ojitos se hacen cada vez mas cristalinos y poco a poco una lagrima se desliza como resistiéndose por tu mejilla. Al llegar junto a ti haces lo que casi nunca permitiste con nadie…  me abrazas y comienzas a llorar. Me conmueve tu llanto y levanto tu carita besando tus lágrimas que parecieran quemar tus mejillas más rojas que de costumbre.

¡Te extrañé, te he extrañado tanto!, ¡no sabes cuánto!, cada día recuerdo tus bromas y tus palabras de aliento, tu plática profunda (que nunca entendía) y tus bromas tontas y ligeras… Cuando me cuidabas y esperabas a que durmiera. Tus historias y anécdotas (en ocasiones extrañas), los divertidos diminutivos con que me llamabas. Tus mensajes constantes y todas las ocasiones que te preocupabas por mí.  Todas las veces que me dijiste que me querías y que yo, por miedo no supe responder… extraño tanto eso. ¿Por qué no puede ser todo como antes?

Sin dejar de abrazarte con mi cara junto a la tuya, escuchando tu sollozo y respiración entrecortada, siento que mi corazón hierve con mayor intensidad al escuchar tus palabras, sin soltar tus manos lentamente dirijo mis labios hacia los tuyos para calmar tu ansiedad y dolor. A pesar del momento, besarte es un momento de gloria, es sentirte a ti y olvidarme de todo lo demás. Sé que este beso probablemente será el último y no quiero que termine nunca. Así que vuelvo nuevamente a abrazarte para sentir tu cuerpo junto a mí, tu respiración se calma y tu cuerpo se relaja.

Mientras te digo unas palabras al oído, empiezo a separarme de mí, y tú comienzas nuevamente a llorar… antes de dar la media vuelta, tomo tus manos entre las mías, doy un suave beso de despedida a tus labios que recibes con los ojos cerrados, sollozando. Suelto tus manos  doy la media vuelta y me alejo de ti, sé muy bien que tienes a otro en tu vida y tu mente confundida está, deseas escucharme a mí expresando mi querer pero soy yo quien pierde si me quedo junto a ti . Por el hecho tan injusto que de tus labios jamás expresarían lo que yo tanto de ti quería escuchar –“te amo, no me dejes que contigo quiero estar…”-

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Esta historia/cuento/vivencia o como quieran llamarle, se me vino a la mente mientras veía la película franchute “Esta noche dormiré contigo” (Ce soir, je dors chez toi, 2007) que transmitieron por cable en el canal Europa Europa. Es una comedia romántica, con sus toques de realismo. Entretenida y que me movió algunas cosillas que derivaron en esta historia. En fin, a ver que les parece…

Un saludo a mis dos lectores y a todos los que leen mis locuras

AMDG

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Erase una vez que te vi, me enamoré de ti y me olvidé de mí.

Fin

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De esas historias que surgen a media noche…

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Se remiendan corazones y confeccionan ilusiones” leyó aquel joven en el letrero del local y mientras meditaba el contenido del letrero, el dueño de tan singular sastrería, un señor de edad bastante madura pero bastante activo salió a recibirle, y sin dejarle hacer nada mas, le tomó del brazo, lo hizo entrar al local y le ayudó a subir  a un pequeño banquito que se encontraba al centro del local, con rapidez y pericia el sastre  le  dio un vistazo y comenzó a tomar  medidas levantándole un brazo y luego otro, mientras el sorprendido muchacho trataba de replegar sus brazos a sus costados para que no se los separan, pero el sastre se los volvía a levantar para seguir midiendo.

Con tono amistoso y activo el viejo sastre mientras tomaba medidas de su cuello y espalda le explicó que podía hacerle una ilusión a su medida, ni muy grande ni muy chica y que según su porte estaba segurísimo que le sentaría bastante bien “¿cómo la querría? ¿de ojos azules o de ojos café?” el chico lo pensó un momento y le respondió, “siempre me han gustado los ojos claros…”

-“¡ah! perfecto, por aquí tengo unos preciosas botones de aguamarina  ¿y como le gustaría que vistiera?, tengo delicada seda de la India, China, resistente y cálida lana Inglesa,  o prefieres la frescura y diversidad de nuestros  tejidos nacionales?

-“este… no lo he pensado aún, sabe?”  dijo avergonzado el muchacho mientras que el sastre, haciendo una pausa como para observarlo a detalle, le recomendó una delicada tela tratada en Francia, la cual era ¡una belleza!, y un era un poco cara, estaba seguro que se le vería excelente.

-“¿Cuál es su estilo caballero?, yo lo veo audaz y  galante y seguramente gusta lucir y llamar la atención de los demás ahí donde vaya, ¿no es así?” y mientras se acercaba al oído le susurró con tono de complicidad “usted ha de ser todo un Don Juan, ¡un casanova! y espero que no me lo tome a mal por decirlo tan abiertamente” pero el muchacho se quedó callado.  Así que el sastre se detuvo y le preguntó al muchacho si había dicho algo indebido  que le haya molestado “usted disculpará, pero si no es así, puedo diseñarle un estilo sobrio e intelectual, que creo que también le calzará perfectamente si me permite decirlo.” Finalizó el sastre.

Apenado, el muchacho respondió que no había problema y mientras se hacía una ligera pausa entre los dos se decidió a declarar el motivo por el cual estaba ahí “en realidad no venía por una nueva ilusión, al contrario, venía a traerle un corazón roto y quería saber si usted sería capaz de hacerle alguna compostura” y sin poder mantener la vista a los ojos del viejo , bajó su mirada.

El viejo sastre mantuvo  una profunda mirada como si con ella pudiera ver como una radiografía el interior de aquel muchacho y mientras daba una vuelta a su alrededor le respondió “Interesante lo que me plantea caballero, hace un momento podría juzgar usted se veía en perfectas condiciones, pero ahora que lo menciona, efectivamente es en su interior donde se encuentra el daño, que aunque es imperceptible a simple vista,  sí presenta un daño considerable…

-“¡y que lo diga!” respondió el muchacho con un tono ligeramente amargo mientras continuaba  “a pesar de que usted u otras personas me vean tranquilo, fuerte o sereno, mi corazón no lo es tanto. Aún recuerdo cuando lo usé para cuidar de ella, y ¡qué tontería! creí que sería a prueba de todo, que a pesar de cualquier problema resistiría, pero no fue así..” y haciendo otra breve pausa prosiguió “cuantas veces lo utilicé para protegerla  del peligro, o sequé sus lágrimas de dolor por sus problemas, o dispuse de él a manera de almohada para que reposara en las noches de sosiego. Sí… soportó con valentía todo aquello hasta que sin poderlo comprender ella se fue alejando de mí…  ya no permitía que la protegiera, que secara sus lágrimas o reposar sus problemas en mi pobre corazón. El golpe final sucedió cuando la vi de la mano de otro nuevo corazón, uno que posiblemente le daría lo que usted mismo quiere ofrecerme en este momento… nuevas ilusiones.”

Al terminar de escuchar, el sastre  se quedó pensativo unos instante como meditando  lo que le acababan de decir, entonces se dirigió hacia un mostrador  y empezó a hurgar entre los cajones del mueble  hasta que dio con lo que buscaba, tomó lo que necesitaba y sin mas le tendió al muchacho un par de carretes de hilo y un aguja, “¿y qué haré con esto que me das?” preguntó perplejo el chico al ver el material en sus manos. Mientras tanto el sastre le ayudó a bajar de aquella plataforma donde le tomó sus medidas momentos antes  y dándole unas suaves palmadas lo dirigió hacia afuera del local a la vez que le explicaba: “verás mi querido amigo, la única manera de remendar un corazón roto es por medio de los hilos de la aceptación y el perdón para ello, requerirás de la aguja del valor, pues con ella podrás llevar a cabo el remiendo, no cualquiera tiene el valor para aceptar y perdonar y muy pocos tienen el valor para entretejer ambas cosas.

Aún sin comprender completamente y con un ligero aire de incredulidad y decepción en su mirada el joven cliente se dejó guiar hacia la salida y antes de salir no pudo evitar preguntarle al sastre el por qué no le ayudaba  a remendar su corazón, ¡era un sastre! ¿qué no era ese su trabajo? si tan solo hace unos momentos le iba a confeccionar una ilusión, era algo que aún no entendía.

-” Y estás en lo cierto, aunque en realidad, las ilusiones pertenecen a los clientes,  y mi trabajo como sastre es ofrecer darles una mejor forma, y en cuanto a remendar corazones…  solo tú sabes el punto preciso donde debes suturar, y yo solo te puedo proporcionar el material necesario para tu propósito”  respondió el anciano mientras dejaba al joven frente a la entrada del local, justo donde lo había recibido al inicio.

Cuando el chico, se disponía a dar media vuelta y marcharse se detuvo cuando recordó algo y rápidamente  volvió para tocar la puerta de la sastrería. El viejo apareció y observó al joven con aire de curiosidad.

El muchacho, dudando un poco le preguntó “y… cuánto es por todo esto?, ¿cómo le pagaré?” a lo que el anciano esbozando una franca sonrisa le respondió “que seas Feliz, esa es la mejor paga” y diciendo esto entro nuevamente a su sastrería en cuyo letrero se leía: “Se remiendan corazones y confeccionan ilusiones“.

FIN

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No Fue un cuento sencillo, de hecho como he aprendido en mi taller de narración, los cuentos que elegimos dicen mucho de nosotros y este no es la excepción aunque aún tengo dificultad para expresar mis sentires y pesares en historias, pero bueno, cuando se logra da un sentimiento de bienestar. Este cuentito aún se puede refinar, pero sí necesito dejarlo reposar un poco mas y tal vez mas adelante lo retome para darle un final mas claro. Por lo pronto me centraré a escribir unas calaveritas que me dan mas libertad de escribir en rima las cosas que me ha sucedido últimamente.

Y bueno, con respecto al protagonista del cuento, sí, soy yo y estoy buscando la manera de remendar mi corazón con aquellos carretes que el sastre de la vida (Dios) nos ha provisto.

En fin, un saludo a mis dos lectores (y a quienes se tomen la molestia de leerme)

AMDG

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Para mí, este fin de semana, fue un buen fin de semana.
Señalo lo anterior porque ha sido de los pocos fines que no he usado para trabajar (a pesar de que solamente tutoreo, en ocasiones reviso tareas o aportaciones en el fin de semana). Pues ahora no fue así, de hecho me programé para no dejar pendientes en este fin considerando que las tardes del miércoles a viernes tuve sesión de cuenta cuentos en la feria del libro (que ya haré una entrada mas adelante).
Creo que lo padre de la seamana fue que desde el jueves que terminó mi sesión de narración me dispuse a pasear por la feria y ver qué me encontraba y ¡¡¡vaya que encontré muchos libros!!! Jaja a pesar de que ya tenía un par de años o un poco mas de no asistir a la feria y de no comprar libros en ella, ahora sí lo hice… pues tenía interés particular en buscar libros de cuentos para adaptar a narración oral y el jueves regresé contentillo a casa porque de los libros que conseguí uno era de de mitos y leyendas (pues ahora que estuve preparando mis cuentos me percaté de mi atención a las leyendas de animales). Encontré un libro de poemas muy lindo, pero a pesar de la calidad y precio, tuve que dejarlo de lado (pero al menos tengo el dato para buscarlo posteriormente).

Aunque lo que mas me gustó del fin de semana fue que el viernes después de nuestra función de narración en el espacio del Fondo de cultura económica, estuvimos pero como espectadores en una función de cuenta cuentos “exclusiva” para los integrantes del grupo de “Tejedores de imágenes” por parte del Señor Marconio, un narrador oral con reconocida trayectoria y ¿qué les puedo decir? ¡que sesión!, muy linda y emotiva (e ilustrativa) pues en ella hubieron 3 cuentos que me conmovieron y un 4to que me hizo reir como un chiquillo (yo estaba absorto en las historias) y lo disfruté enormemente. Algo que también hizo disfrutable la sesión fue que antes de la llegada de Marconio, los  y las integrantes de “tejedores de imágenes” tuvimos una mini-charla reflexiva sobre cuentos y compartíamos ideas sobre uno de ellos (creo que de nombre el gigante y la mujer) y fueron de esas pláticas que se disfrutan mas cuando es degustando un cafecito con pan de dulce pues inclusive recuerdo ese rato y percibo un agradable sentimiento.
Después de la sesión tuvimos otra mini-plática con el señor Marconio la cual fue para mí muy provechosa (hasta una amiga que iba conmigo le gustó la función), porque nos explicó el por qué surgió la temática de esa sesión (que  tenía como referencia la sustentabilidad).
En cuanto a mi sábado fue tranquilo, dormir un poco mas y comprar material para una puerta de madera en mi patio y mas tarde (muuuy tarde) vi una película llamada “superbad” que relata la historia de un grupo de amigos y sus peripecias para ganar puntos ante las chicas que les vuelven locos  (me recordó mucho a un par de amigos), esta película a pesar de ser comedia  tuvo unos detalles que me hicieron reflexionar (la parte de la amistad y la manera de relacionarme con las chicas que me agradan) y además… salía la preciosa Emma Stone (en un rol de chica alivianada) lo cual me gustó mucho.
Ya para terminar mi fin de semana,  mi domingo fue de carpintería talachera y me he pegado una asoleada marca diablo que ya me quedé con un rodete en el cuello, pecho y espalda que no se me quitará hasta enero si bien me va…
Pero bueno, lo que realmente que me motivó a escribir este post fue la sorpresa de encontrar  en internet fotografías de la guapa actriz española Susana Soleto Muro trabajando de titiritera o dando voz a unas marionetas las cuales debo decir que me encantaron pues yo también he querido hacer algunas, es que ese estilo de muñecos tan característicos y la posibilidad de darles vida debo decir que… ¡¡¡Yo quiero!!!


De hecho el viernes que íbamos camino al hotel para la función de Marconio, la Mtra. Rosa Martha (nuestra mentora en la narralidad oral) nos explicaba que trabajar con títeres también es muy bello (¡y ya lo creo!), creo que este asunto de los títeres cerró con broche de oro mi fin de semana, pues me ofreció la posibilidad de soñar con hacer algunas marionetas y darles vida.
Así que ¡¡¡a trabajar en ello!!!

Un saludo a mis dos lectores!
AMDG

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