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Posts Tagged ‘elisabeth kübler ross’

La lección más difícil de aprender es el amor incondicional

Creo que este video resume en gran parte lo que planteo escribir a continuación. Si no lo han visto les pido lo hagan (pueden hacerlo en privado si son dados a emocionarse ante algunas situaciones). Al terminar sería bueno preguntarse, ¿qué sentí al inicio? y ¿qué sentí al final?, ¿qué pensamientos pasaron por mi cabeza y cuáles de ellos les di entrada y cuales rechacé?, creo que es importante reflexionar esto porque, independientemente de cualquiera que hayan sidos nuestros pensamientos sobre el sujeto del video, no debe ser un motivo para que, según nuestro historial de vida (y contexto social) le juzquemos si merece o no nuestra comprensión y compasión (cuando todo ser humano merece compasión). Menciono lo anterior porque la página de donde tomé el video hay posturas diversas (algunas muy duras) en contra de la situación de Jim Wolf, y de los posibles motivos que lo orillaron a su situación actual, pero dejando de lado que es un ser humano. Vamos, el punto que quisiera reflexionas es que si no hemos olvidado que estamos rodeados de seres humanos y que nosotros mismos también lo somos,  finitos y falibles.

Por mi parte es la segunda vez que veo este video y aún me conmueve, también me doy cuenta de la relación que tiene con el trabajo de una especialista en el tema de la muerte (desde el punto de vista humano), el nombre de esta persona es Elisabeth Kübler-Ross. Sin intención de describir toda su obra (que no la conozco aún), su trabajo de toda la vida fue conocer y comprender la muerte y la manera que ella nos atañe más de lo que pensamos (y que muchos preferimos ignorar), explica como precisamente el miedo a la muerte es lo que termina por debilitarnos y postrarnos ante una muerte “dolorosa” y posiblemente sin sentido (aquellos que hemos perdido un ser amado y que no tengamos una preparación emocional, muy posiblemente lo veamos así). Dentro de los miles de casos que Elisabeth Kübler investigó y entrevistó, relataba sus experiencias con enfermos y moribundos tanto de Sida (cuándo este surgió) y con prisioneros de cárceles norteamericanas. Explicaba la forma en que la sociedad les relegaba y se desentendía de ellos dejándolos a su suerte, negándoles un alimento primordial en el ser humano que es el amor (Sí, entiendo que para muchos lo esencial es el aire y el alimento, pero no podemos negar que la necesidad de amor es esencial para nosotros como seres humanos supuestamente “racionales”). Por tanto, el sufrimiento por el que pasaban estas personas era doble, desde la parte física por las dolencias de la enfermedad hasta la discriminación de la sociedad que les juzgaba por el hecho de ser portadores de una enfermedad que solo contraían los homosexuales (en sus inicios y según la creencia popular), por otra parte como mencioné, estaban los presos en cárceles de mayor seguridad que sufrían condiciones bastante precarias (aún para ser prisiones norteamericanas) y que aunado a su enfermedad, le hacían más inhumano.

Por tanto el trabajo de la Dra. Kübler fue darles voz a estas personas para que pudieran expresar el dolor que sentían ante la incapacidad de no entender como es que, aparte de una dolorosa enfermedad sufrían también del aislamiento y como ello minaba cada vez más sus fuerzas. Los moribundos, según Kübler, saben cuando se aproxima su hora y como si fueran deseos antes de morir muchos de ellos solicitaban que les aceptaran (ya fuera por su enfermedad o condición), a medida que lograban expresar su sentir estos condenados a muerte, la dra. Kubler comprendió la importancia de un elemento esencial que si bien no curaría la enfermedad física, sí repararía la saludad espiritual y era sencillamente el amor incondicional por parte de las personas cercanas a estos moribundos. Son conmovedores los testimonios que narra como aquellos que ya en su lecho de muerte pudieron experimentar el amor incondicional de sus familiares o de personas cercanas (que a pesar de la ignorancia en ese entonces) no tenían miedo a darles amor y consuelo en sus últimos días. Lo mismo en las cárceles, charlando con los prisioneros preguntaba sobre aquellos sucesos tan dolorosos que los hubieran orillado a cometer sus crímenes logrando con ello dar algo de paz interior (eso no evitaba que se les eximiera la pena, pero la hacía más llevadera). Considero que todo esto es sencillamente una forma de amor. Regalar la oportunidad de escucha para poder comprender mejor a quien sufre.

Todo esto me lleva al inicio de esta entrada, aunque pudiera pensar que el veterano Jim Wolf podrá haber sido alguien que mereció vivir lo que le llevó a su situación actual de decadencia, pero no por ello deja de ser un ser humano que vive y siente y que también es digno de ser amado. Y es aquí donde seguramente entran nuestras consideraciones impuestas por la sociedad actual “él se lo buscó“, “¿y su familia?, ellos también sufren al convivir con un alcohólico“, “seguramente después de ese cambio de imagen volverá a recaer“, pues sí, todo ello podría ser verdad, pero a final de cuentas es una persona que requiere compasión o… ¿no la querríamos nosotros si estuviéramos en una situación así?, ahí sí que querríamos experimentar que nos amaran. Pues bien, nadie da lo que no tiene, parte de nuestro proceso de vida es precisamente aprender todo aquello que nos haga crecer espiritualmente, de tal forma que al llegar a nuestro lecho de muerte, nos vayamos confiados por el haber obrado en servicio. ¿Difícil? ¡Claro que lo es!, Kübler se llevó toda una vida (¡y vaya que fue intensa!), pero es importante saber que precisamente tendremos toda nuestra vida para cumplir con ello de acuerdo a nuestras capacidades.

Confío que realmente hagamos algo con ella, que nos permita tener una muerte digna, serena y feliz.

Busquemos amar incondicionalmente, es la llave para pasar a la siguiente vida…

AMDG

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La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente. (François Mauriac, Escritor francés)

De estrada debo aclarar que no domino los temas de la muerte, ni de la tanatología a la que wikipedia refiere como la disciplina que estudia el fenómeno de la muerte y todo lo que ello conlleva. Su  principal exponente es Elisabeth Kübler-Ross , pero el presente escrito habla sobre mi experiencia con personas cercanas que han pasado por el proceso de pérdida y sus procesos de duelo (llevados adecuadamente o no). La intención de escribir sobre esto se debe a que “misteriosamente” algunas situaciones, artículos y personas me han recordado constantemente el tema. Por lo tanto, hablaré de algunas situaciones que he experimentado de un tiempo para acá (del año 2012 al presente 2013) y posteriormente mi experiencia personal.

Así que para empezar, creo que un punto esencial aclarar que cuando hablo del concepto de pérdida, no me refiero solamente a la muerte física de un ser querido, sino al vínculo que nos une con alguien como la separación, ruptura, divorcio de una pareja y que puede afectar a los hijos (cuando uno de los padre o ambos, se alejan), en el aspecto profesional aplica cuando se pierde un empleo (un despido por ejemplo, sin importar si es injustificado o no) y otras situaciones más que no recuerdo.

Tengo aproximadamente 3 años que empecé tomando terapia de manera temporal como un complemento a mi formación de coach, al dar por terminadas mis sesiones de terapia, decidí tomar a un diplomado en donde se trabajan las técnicas del eneagrama y psicodrama. No describiré detalladamente lo que se ve ahí ni los casos, salvo que fuera necesario (sin dar nombres por supuesto). Pues bien, de un año hacia la fecha se nos ha explicado sobre la tanatología y como esta forma de terapia (lo llamaré así, aunque el término pudiera ser erróneo) ha ayudado a muchas personas a transitar con serenidad y aceptación enfermedades terminales o sobrellevar la pérdida (física o no) de un ser querido. A mi punto de vista es increíble la cantidad de personas que al no saber como trabajar su duelo, llevan arrastrando consigo a un ser querido que ha muerto días, meses o incluso toda una vida. Así que cuando se ha trabajado en el cierre de ese proceso interno de la persona (cerrar círculos como creo se le conoce en la Gestalt), la persona que sufre la pérdida puede continuar con su vida (y digo “puede” porque en la vida acontecen infinidad de situaciones más aparte de la muerte de un ser querido).

Dentro de mi experiencia en las sesiones de psicodrama me ha tocado participar representando a personas que han sufrido la pérdida de alguien o personificando a aquel que ha muerto (al principio puede sonar siniestro, pero no es así), estos trabajos de psicodrama son interesantes, muy enriquecedores y bastante poderosos, si bien a nivel personal al inicio participé con cierto recelo sin saber si lo hacía bien o mal, posteriormente me integré más efectivamente (con la guía del director de psicodrama). Con el tiempo empecé a ver como tenían resultados en las personas que lo trabajaban y como esto se relacionaba conmigo.

¿Qué quiero decir con esto? siguiendo con la línea del tema de la tanatología, considero que todos estamos de una u otra manera  relacionados con la muerte y que definitivamente moriremos. En esta vida se nos ha enseñado a vivir, pero nunca a morir. No pretendo con esto enfocarme a lo depresivo y negativo. Al contrario, en la medida que comprendamos nuestra inevitable relación con la muerte y la de quienes nos rodean, será mas sencillo comprender y aceptar su muerte (o pérdida) y por consiguiente la nuestra.

Por lo tanto, de los diferentes trabajos que he realizado, los que más se han relacionado conmigo, han sido la pérdida de un padre (o hermano), la ruptura de pareja (divorcio generalmente) y hace poco la muerte de un hijo. Todos estos como he mencionado son pérdidas (que no siempre son físicas) y que conllevan mucho dolor al no saber como trabajar un proceso de cierre o duelo que permita a la persona seguir con su vida y no arrastrar el recuerdo doloroso de aquello que hemos perdido.

Como mencioné, todos estamos conectados con la muerte o pérdida de un ser querido, y si hemos tenido la fortuna de no vivir estos procesos, muy seguramente alguna otra persona cercana a nosotros sí los ha sufrido (ya no estoy seguro que tan positivo sea el no pasar por estas situaciones), por ello que cuando se han acercado conmigo a platicarme sobre la muerte de un familiar, la perdida de trabajo o la ruptura amorosa empiezo a conectarme con su dolor y a la par, revisarme interiormente a la vez que doy apoyo a quien me lo solicita.

Debido a que esta entrada se hizo muy extensa y no he hablado aún de los diferentes tipos de duelo o pérdida en que he participado, continuaré en otras futuras entradas en donde describiré brevemente (de ser posible, ja) como he relacionado el proceso de pérdida de quienes me rodean con mis vivencias. Hasta el momento han sido 4 aspectos con los que me he identificado más, el perder un padre (madre o ambos), una  pareja, el trabajo o un hijo. Hasta el momento considero que he vivido solamente una de estas situaciones. El resto será complicado de describir en pocas palabras.

Por último quisiera compartir una pregunta que me hice mientras escribía lo anterior ¿será que el proceso de duelo de otros me conecta con mis vivencias, o  tal vez, mi proceso de duelo se conecta con las vivencias de otros?, no lo sé aún, tendré que aprender más…

Un saludo a mis dos lectores, y a todos aquellos que me honran con la lectura del presente escrito.

AMDG

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