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 Sin pasión no hay vida…

 

Vale la pena leer este escrito del autor estadounidense Charles Bukowski, puede que tenga sentido para algunas personas

 

“¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR?”
de Charles Bukowski

Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

__________
Sin pasión no hay vida, ese fuego que consume y que no nos deja descansar hasta que logramos darle una salida que amansa a nuestro cuerpo y serena nuestra mente en un dulce descanso. Esa energía que nos remueve las entrañas, incendia nuestro pecho, enfoca nuestra mente, clarifica nuestros sentidos y dirige nuestras acciones. Sin pasión sencillamente Yo no estaría aquí tecleando estas palabras, empezando por la pasión entre mi padre y mi madre, cuyo fruto de esa unión carnal fecundaron un óvulo que ya estaba destinado formar mi carne y mi ser. La pasión de la curiosidad del por qué suceden las cosas que guió a todas aquellas personas que por generaciones compartieron su aprendizaje hasta la actualidad y así formar mi inteligencia. La pasión de un hombre que creía en el amor y que dio pie a la Fe en la que creo. La pasión que me ha movido, mueve y moverá en mi vida.
Creo que a todo eso se refiere Charles Bukowski con este poema, que aunque habla del interés por escribir, en mi percepción, se dirigido más bien a toda persona que está en la búsqueda de aquello que le haga combustionar su espíritu, darle sentido a su vida y por consiguiente sentirse vivo.
Por mi parte, me sentí identificado con este poema, pues hace algunos días me decidí a realizar un test vocacional que había estado posponiendo, y sin afán de profundizar mucho en los motivos que me llevaron a tomarlo, les comparto que de los resultados obtenidos, tengo inclinaciones para 3 tipos de áreas, de las cuales 2 tienen que ver con habilidades literarias y de servicio. Esto no me sorprende tanto, si tomo en cuenta que tengo un diario desde que ingresé en la preparatoria (que dejé de escribir en alguna época de mi vida para luego saltar a lo digital), aunado también a mi gusto por escuchar y analizar sobre la forma de pensar de las personas y buscar una manera de ayudar.
Por lo anterior, no dejo de pensar que la vida es muy curiosa, pues me ha ido dirigiendo y a la vez mostrando algunas señales para vislumbrar posibles caminos a tomar. Un ejemplo simple fue que por medio de la búsqueda de la información de una película animada (“The Rabbi’s Cat“, cuya premisa me enganchó) derivó a ver y escuchar un video musical (“La tristitude” ), que a su vez me canalizó con un sitio de ayuda (“El teléfono de la esperanza“) que está muy relacionado con la misión de un grupo de personas con quienes trabajo. ¿y el poema?, muy sencillo, lo escuché al reproducir un mensaje promocional de una marca de whisky (Dewar´s “Live true” , como digo, la vida nos da señales, en ocasiones muy simples como un comercial).
Y es así, como menciona el poema de Bukowski, que la pasión inesperadamente nos enciende, nos mueve, nos alimenta, nos empuja, nos guía y este fuego interior no termina de consumirnos hasta que realizamos aquello para lo que estamos hechos, porque es lo que le da sentido a nuestra existencia y nos da la fortaleza necesaria para no perder el objetivo hasta lograrlo, sin importar si nuestra estancia en este mundo es larga o corta, pues como lo diría Eduarlo Galeano en uno de sus cuentos de “el libro de los abrazos“, somos fuegos, de los cuales algunos ardemos más que otros, cada uno según el descubrimiento de aquello que le apasiona y que le hace resplandecer según la forma en que lo viva.
Para terminar, creo que una buena pregunta para empezar a meditar es: ¿qué es aquello que me apasiona y que hace que mi corazón palpite con intensidad?, por mi parte empiezo a ver mi camino y las señales con un poco más de claridad, pero ¿y tú, querido lector?
AMDG
Nota 1: Si quieren escuchar el poema completo y no les importa escuchar el acento castellano, hagan clic aquí
Nota 2: Pues no tenía previsto escribir esta entrada, pero el poema me motivó a hacerlo
Nota 3: Un saludo a todos mis lectores =)
Nota 4: En cuanto al título de la entrada, que cada quien saque sus conclusiones…

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Yo: ¿te digo algo?
Tú: dime…
Yo: sal de mi mente
Tú:  jaja ¿y si no quiero?
Yo: Puedes quedarte lo que quieras
Tú: siempre que tú quieras…
Yo: lo quiero… es lindo pensar en ti

-leído por ahí-

el contexto…

Se suponía que no debería buscarte, borrar tus fotos y conversaciones y hacer caso omiso a tu mensajes, pero solo borré tus fotos (soy una persona muy visual) pero me quedé con algunas conversaciones que aparecen azarosamente en mi computadora como al azar viene tu recuerdo a mi mente y de ahí sale un hilo de energía que se conecta al corazón y me hace revivir algunos sentimientos que acarician suavemente mi alma. Supongo que estoy curándome pues tu recuerdo ya no me duele tanto o sencillamente he aceptado la realidad. Pero no puedo evitar que releer estas conversaciones me hagan sentir como si platicara nuevamente contigo y a la vez estar como espectador de como poco a poco me enamoraba más de ti y que no lo dijera abiertamente.

No sé como lo hice pero me gané tu confianza… aún recuerdo el día en que te conocí…

el inicio…

Era un día común (que dadas las circunstancias de común no tiene nada) de primavera y cursaba mi 3er periodo de posgrado, cuando ya se habían asignado los equipos de estudio y mientras cada uno de los integrantes del equipo al que había sido asignado colocaba su presentación, vi la tuya y observé que habías anexado un archivo de una fotografía, antes de abrirla hice una sencilla petición a Dios: “que esté bonita” (no voy a negar que me fijo en el físico) y por lo visto me escuchó porque inmediatamente al desplegarse en pantalla y observarte exclamé “¡qué linda!” y con ello y muy a mi estilo busqué la forma de saber más de ti.

Durante las juntas de trabajo iniciales, observé que tu interés por  relacionarte con los miembros del equipo fuera de lo académico era casi nula, pero debido a que yo tenía un enorme interés por conocer más de ti, empecé a hacer algo que creo que me sale natural (sin darme cuenta) y fue empezar a bromear, con ello poco a poco fuiste contándome algo de ti. Lo curioso de todo esto es que si lo veo en perspectiva en ese momento que me encontraba en una banca leyendo con mucho interés parte y que me decías que tenías novio (o que al parecer no, pues no estabas segura de qué pasaría), yo podría haber dado todo por terminado, decir hasta luego y seguir como un compañero de clase, pero no fue así. Sentí la frustración al saber que estabas con alguien (era lógico, ¿cómo no podría estarlo una chica que para mí era preciosa?), pero mi interés (o torpeza) insistió en seguir adelante y busqué la forma de sacarte plática y seguir bromeando y vaya que resultó pues poco a poco empezábamos a platicar aparte de lo que se hablaba en clase. Lo interesante de todo esto, era que te reías de mis bromas y me seguías el juego (no quería entender el por qué me ponías tanto atención en esos momentos).

Posteriormente, en una reunión con el equipo de clase no pude estar presente pues me había sentido indispuesto  y en el registro de la sesión, recuerdo que preguntaste por mí y al enterarte, te compadeciste (lo cual me llamó la atención), y seguimos platicando pero a partir de ese momento ahora tú me buscabas para saludar, platicar e inclusive contarme de tus mascotas. A mí me encantaba el que te rieras de mis bromas y tuvieses el tiempo para charlar. Posteriormente gracias a las redes sociales, cuando me diste la oportunidad de enlazarme contigo pude conocerte más (bendito y maldito Facebook), pues me gustaste más cuando vi tus fotografías pero me ensombrecía verte en otras con alguien más. Pero seguí adelante…

el contacto…

Seguíamos platicando con mucha frecuencia, mensajes en todo momento, msn, celular, etc. hasta que se dio la ocasión de que me hablaste por teléfono, y recuerdo con cierta emoción tu vocecilla de niña que a primera instancia no entendí el “así que sí tienes voz”, pues sí, tenía voz y ¡tú también la tenías!, seguimos platicando es forma que hasta el momento nunca antes había platicado con alguien más y para ese momento, yo ya estaba más que ilusionado, pero temeroso de enamorarme, pero definitivamente me emocionaba saber de ti. Posteriormente te llamé por teléfono a tu casa y fácilmente hablamos una hora, que no recuerdo de qué temas hablamos, solo sé que me sentía emocionado y a gusto platicando contigo de cualquier cosa.

No olvidaré cuando gracias a la tecnología pude hablar contigo por medio del video, ¡por Dios mujer! solo a nosotros se nos ocurría platicar casi a media noche y durar horas por skype, uno de los detalles que hicieron que te ganaras mi corazón fue cuando a pesar del sueño, no querías que me desconectara y así lo hacía, cantidad de veces que estuve velando parte de tu sueño (a veces despertabas para asegurarte de que yo estuviera ahí). Recuerdo que te canté canciones, te conté cuentos, recité algunos poemas y te reías y me mirabas de una manera muy particular y que sinceramente sentía que no era una mirada que le obsequiaras a cualquiera.

la visita…

Y como bien dije antes, benditas y malditas redes sociales, pues por ellas se dio un malentendido que hizo que me distanciara de ti, que curiosamente lo sentiste de inmediato… tan así, que buscaste con tanta desesperación que creí entender que había algo recíproco entre ambos. Aún recuerdo cuando saliendo de una entrevista me hablaste y me contaste tu experiencia. Créeme, fue fabuloso que me tomaras en cuenta, tan así que mi locura me llevó a invitarte al cine, no importaba que estuvieras a 12 horas de distancia, simple y sencillamente quería verte y conocerte físicamente. Recuerdo tu sorpresa cuando te dije que iría a visitarte y todo el proceso para llevarlo a cabo. Si bien estaba nervioso por saber como se darían las cosas estaba muy emocionado. Ese viaje de ida a tu ciudad se me hizo tan largo… aún recuerdo cuando bajé y te busqué… eras un pedacito de cielo en la tierra, que mujer tan linda la que estaba frente a mí. Vaya aventura la que me esperaba ese fin de semana, llegar a tu depa, conocer a tus mascotas y reconocer tu espacio, todo aquello que solamente veía a través de una pantalla lo palpé con mi ser y con la alegría de estar contigo en ese momento.

Recuerdo la aventura de salir a conocer parte de la ciudad mientras tu estabas en el trabajo y la expectativa de verte mas noche (me sentía como el novio que espera a la novia para verla y apreciarla nuevamente), que nada me importaba, me sentía estupendo, tan así que me animé a manejar en una ciudad tan grande en un auto distinto al mío, y para colmo sin espejo lateral (ja) y lo hice porque te quería. No buscaba impresionarte, sino apoyarte en ese momento en que no te sentías bien.

Lo más emocionante fue al llegar la noche, pues habría que dormir y estábamos juntos en el mismo sofá-cama viendo una película y creo que ni tu ni yo queríamos dormir así que “despistadamente” pasé un brazo por tu cintura y poco a poco nos fuimos quedando dormidos. Creeme, cuando llego a este punto de la historia, muchas personas me pregunta que si no tuvimos sexo. Sin ningún pesar les respondo que no, para mí fue valioso que durmieras a mi lado. Creo que con ello te di a entender que me importabas para algo más allá que un acostón. Realmente quería algo contigo.

Al día siguiente que despertamos, platicamos por horas, jugueteamos y bromeamos y la pasamos genial (hasta una espinilla me reventaste). Me sentía estupendo estar contigo. Salimos ese día a conocer la ciudad, yo el piloto y tu mi copiloto estrella, guiados por un GPS que funcionaba a la perfección mientras nosotros nos perdíamos por ciertas zonas de la ciudad. Comimos y me  compartiste tu fobia a los mariscos y muchos otros tipos de comida, y nos fuimos al cine a saldar la invitación que te había hecho. Por la noche salimos a un bar a visitar un amigo mío que radicaba en la ciudad. Cantamos y la pasamos genial y nos tomamos una foto en la que tu sales preciosa y yo salgo horriblemente mal…).

A pesar del cansancio de la noche, llegamos a tu departamento e insistías en que bebiéramos una botella que tenías para la ocasión pero estabas tan cansada que entre sueños te comenté que fueras a dormir a tu cama (deseando internamente que me dijeras que no), pero no fue así, por lo que te marchaste a tu habitación y mientras me resignaba a dormir solo en mi “habitación”, me llamaste, fui a verte y me pediste entre sueños que te abrazara y así nos quedamos dormidos tú y yo.

el beso…

Al día siguiente, nuevamente despertamos y como novios, platicamos de todo pero solo faltaba algo, un beso… y no sabía como hacerlo. Seré bueno en muchas cosas, pero cuando se trata de besar a quien queremos, creo que todos nos volvemos como un niño. Recuerdo como te abrazaba, y jugueteaba contigo. veía con atención tu rostro, tus ojos, cejas, mejillas y por supuesto tus labios. Con la excusa de que me llamaban la atención, los tocaba suavemente y observaba curioso esa tonalidad carmín intensa que sin ser labial los coloreaba rápidamente. Pero no pude besarte. ¡qué cobarde!

Nos sentamos en la cama con la excusa de prepararnos para salir, cuando entre una broma y otra te tomé con mis manos y te besé. Te quedaste sorprendida y no dijiste nada, así que un poco asustado me levanté y escapé hacia mi “habitación” pensando “¿y ahora qué pasará?“, estuve unos momentos que se me hicieron eternos, cuando me llamaste y preguntaste por lo que estaba haciendo en la otra habitación y como un niño respondí entre balbuceos cualquier cosa y me dirigí nuevamente a tu habitación, me jalaste hacia ti y me abrazaste por un largo rato.

El resto del día fue muy agradable, salimos a conocer otra parte de la ciudad, nos perdimos nuevamente (recuerdo un cálido beso tuyo en mi mejilla cuando confundí la izquierda con la derecha) y detalles divertidos. Pero el día se terminaba, (nos encontramos con unos primos tuyos que se les hizo curioso verte acompañada por mí). y como todo cuento de fantasía terminó con una despedida en la terminal de autobuses. Sentí tantos deseos de besarte nuevamente, pero el guardaespaldas que te acompañaba en ese momento me cohibió… y creo por lo que me preguntaste posteriormente, es que tu esperabas nuevamente un beso de mi parte. ¡Qué lento me vi!.

la ilusión…

Los días pasaron y me sentía soñado porque ahora tú vendrías a mi ciudad, y mientras yo planee otro viaje (para visitarte en otra fecha)  me enfoqué a tu visita pues en pensaba decirte lo que sentía por ti. Platicamos mucho más y en cierta forma, a pesar de que vendrías a un compromiso personal agendado desde mucho antes de conocerme, me indicaste claramente que yo no me “escaparía” de ti. Y así fue, la noche que llegaste te esperaba con mucho interés. No sabía como recibirte, ¿un hola?, ¿un beso?, ¿un abrazo o apretón de manos?, no sabía que pensar. De cualquier forma estaba muy ansioso de que llegaras. Sentí mucho nerviosismo cuando te vi llegar pero cuando viste lo que te llevaba, sonreíste y eso me calmó. Te llevé a cenar y durante el trayecto del aeropuerto al restaurante, te escuchaba y a la vez pensaba como besarte y en qué momento. Este se dio cuando al llegar al lugar te abrí la puerta para que salieras. Creo que ni tu te lo esperabas, y debo admitir que ni yo tampoco (jaja). Solamente te besé y me besaste. Cenamos y platicamos, me sentí dichoso de sentarme a tu lado y estar contigo y besarte tantas veces… creo que esa noche batallé para dormir…

la realidad…

Al día siguiente, todo iba estupendo hasta por la noche, fue cuando el carruaje de la cenicienta se volvió una calabaza, fue volver a la realidad. Me golpeó la dura realidad de que alguien a quien tú amabas se presentó nuevamente y fui tan ingenuo en estar ahí. Qué afortunado de no estar presente cuando sucedió, pero momento tan más desagradable. Me sentí tan mal al ser golpeado una y otra vez por la verdad. Sencillamente no me querías lo suficiente como para haber dejado de lado a la otra persona. Sopesaste la situación y un amor incompleto te ganó. y lo que yo elaboraba poco a poco y (admito) con cierto temor. Se perdía. Doy gracias a Dios por mi estupidez y mi formación en inteligencia emocional que te esperé. De una noche anterior en la que aceptabas mis besos, en ese momento estabas pálida y aturdida. Me dolió verte así y me surgió el miedo de perderte he hice lo que mejor supe usar… la razón. Y todo se perdió. Te confundí más, me confundiste más y aunque te dije que te quería, no supe demostrarlo por el miedo a no tenerte más, a no tener tu corazón.

el adiós…

Torpemente y con deseos de seguir viéndote con la ingenua ilusión de que cambiaras de parecer al día siguiente, salimos. Hubo plática y bromas, pero ya no hubo besos. Te sentí triste y distante. Me ofrecí a llevarte al día siguiente al aeropuerto, pero me dijiste que no me preocupara, que lo harías en taxi. Nos despedimos, no sin antes darte un beso de despedida. Créeme, ese beso fue especial, fue mucho más especial que los demás, y sé que lo sentiste tú también por la forma en que suspiraste y la manera en que me viste al decirme adiós.

El día siguiente fue muy doloroso, tanto así que cancelé mi vuelo a tu ciudad para visitarte en la fecha que ya habías planeado hacer una fiesta (y que posteriormente cancelaste). Me dolía afrontar la realidad de que había alguien más que tenía tu corazón, y que si bien no tuviste el valor de decirme que le habías dado espacio en tu corazón nuevamente. Yo tampoco tuve el valor para preguntarlo. Es curioso… hasta que pasó todo empecé a entender que estaba enamorado de ti y que me habías roto el corazón. Confío que con esto haya saldado algunas de mis deudas con algunas de aquellas mujeres a las que les haya hecho lo mismo.

el reencuentro…

Pasaron algunos meses y cuando me confesaste que habías retomado a ese antiguo amor, me alejé de ti (lo que yo no entiendo es… ¿para qué me buscabas si ya tenías a alguien a quién querer?). Pasó algo de tiempo (no mucho sinceramente) y honestamente tampoco recuerdo  qué me llevó a buscarte (o que me buscaras), posiblemente el hecho de que estabas sola y que coincidimos nuevamente en un curso del posgrado. Si bien me mantuve al margen contigo obviamente deseaba saber de ti. Tan así que después de una junta de equipo te pedí platicar por skype… que cosas. Como si no hubiera pasado nada, volvimos a platicar como siempre. de tal forma inclusive que hasta me mostraste por vídeo tu nuevo departamento, y volvimos a platicar como antes. Si bien tuve cierta desconfianza, nuevamente la dejé de lado y me entregué a ti. Te dediqué tantos momentos y pensamientos, fui muy ingenuo al pensar que todo sería como antes. ¡Realmente estaba enamorado de ti!, pero no lo digo como un reclamo, sino sencillamente como un momento de claridad. Te quería y mucho, y si bien te quería a mi manera, era la mejor forma que tenía para quererte.

el intento final…

Pensando en volver a hacer un intento, te tomé la palabra cuando me dijiste que te visitara. Nuevamente estaba enamorado y no vi las señales. no aclaré contigo nada. No sabía bajo qué condiciones iba contigo, sobre todo después de que en algunas ocasiones tu trato para conmigo era diferente y empecé a notar que ya no había la confianza de antes a pesar de que en otros momentos pareciera que así lo fuera. Si hubiera sabido lo que viviría en ese viaje a visitarte, muy posiblemente no te hubiera visitado y me hubiera quedado con la imagen de nuestra primera cita. Pero el agua es agua y las piedras son duras. La vida golpea para despertar y así lo hizo. Esos días si bien disfruté mucho el primer día que llegué y te vi (y vaya que te veías preciosa), el resto fueron muy duros, si bien existieron detalles que a mi persona fueron buenos para mi aprendizaje, en lo demás fue muy duro presenciar como había ya una distancia infranqueable entre tú y yo, que no supe en qué momento surgió. Además de que no cabía en mí lo que causabas en otras personas y que o no te dabas cuenta o ignorabas a propósito lo que sucedía.

el final…

Creo que lo que definitivamente sepultó lo que ingenuamente esperaba de ti, fue obtener como respuesta un “Feliz navidad” a un “te quiero” que te expresé como última oportunidad. De ahí, lo que posiblemente me alegró un poco el corazón ante esta decepción, fue cuando me llamaste para contarme sobre tus “aventuras” de navidad. De ahí, todo se volvió sequía.

Por lo tanto creo que es bueno agradecerte el que ya no me dieras entrada durante las siguientes materias que compartimos juntos y que solamente me buscaras para que te asesorara con alguna información sobre los proyectos. A final de cuentas esto terminó como empezó, como un compañerismo estudiantil, pues así fue como siempre me viste, creo yo… ¿o no?

FIN

Epílogo:

¿Sabes?, creo que está bien, acepto que me hayas hecho pasar por esto porque me hiciste recordar lo que en ocasiones hice de forma similar a otras personas (karma, dirían algunos). Aunque hubiera sido más noble de tu parte indicarme que estabas en otra relación y que te casarías. Pero a final de cuentas ¿qué somos en la vida de los demás? somos medios para llevar a cabo algo mucho más grande, así que me pregunto: ¿quién era yo para ti?.

___________

Bueno, debo admitir que esta historia es parte de mi vida, la comencé como una reflexión y me sirvió como un recuento de una ilusión que terminó. Y antes de que alguien se disponga a criticar ya fuera a la chica de la historia o a mi persona, mejor que se pregunte a sí mismo ¿de qué me sirvió esta historia?, ¿se relaciona con algo en mi vida?, me sentiría dichoso si dijeran que sí, y no porque me interese tanto que se pongan de mi lado (aunque la empatía ayuda), sino que hagan una reflexión sobre qué hicieron, hacen o harán al respecto.

Por mi parte me doy cuenta, ahora que transcribo estas líneas, que el vivir esta experiencia me hizo reconocer que sí me puedo enamorar, que sí puedo encontrar a alguien que me guste, que sí le puedo interesar (aunque hasta cierto punto), que tengo valores con respecto a la relación (si bien en su momento no quise tener sexo con ella en la primera visita, en la 3era tenía la apertura a la posibilidad). Por otra parte comprender mi miedo al compromiso y como ello afecta o entorpece las relaciones (y he visto que no soy el único), por otra parte si realmente no quisiera un compromiso no la hubiera visto en 3 ocasiones (aunado a que 2 veces hacer un viaje por alguien que me interesa, para mí sí que es un paso).

Comprendo también la forma en que me formo expectativas para una relación, y el temor ante el “NO” que podría haberme evitado algunos descalabros. Pero a final de cuentas la sabiduría de Dios (o de la vida, como quieran llamarle) es infinita y me hizo pasar por esto. A esta chica la recuerdo, pero recuerdo más lo que me hizo sentir y vivir, he trabajado mi proceso de cierre con ella, porque a final de cuentas yo me ilusioné e hice todo el jaleo, ella sencillamente encontró en mí a  alguien con quién salir de su proceso interno (esa es mi impresión). De que me gustaba, me gustaba. Y como decía al inicio, leo de vez en cuando lo que escribía, en parte como nostalgia y curiosidad, pero comprendiendo que ella ya no está en mi camino y tiene si vida aparte y que es mejor agregando también que muy posiblemente extraño más que extrañarla a ella, extraño el sentimiento que ella generaba en mí, aunque admito que sí me molestó un poco es que no me haya dicho nada. Pero ¿quién soy yo para juzgar?, supongo que lo mejor es que aprenda de esto, así como ella aprenderá en su momento algo con respecto a otras cosas.

Y bueno, a todo esto, un saludo a mis dos lectores, y todos aquellos que se toman la molestia en leer mis rarezas… y disculpen mis faltas ortográficas, a esta hora sencillamente no tuve humor para editar…

AMDG

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Es bueno darte un espacio para escuchar tu ser, pues hay insatisfacciones internas a las que si les das la atención adecuada, te permiten abrir caminos a nuevos horizontes que pueden brindarte la felicidad deseada. Todo depende de qué es lo que quieras. A final de cuentas el que busca… encuentra, no es un proceso sencillo pero nunca es tarde (a pesar de lo que nos digan) para emprender el camino.

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…los poemas suelen ser…

Mario Benedetti ( 14 de septembre1920 -  17 de...

Mario Benedetti ( 14 de septembre1920 – 17 de maig 2009 ) (Photo credit: Jordi@photos)

Lo que sería una tarde de estudio dedicada al intelecto, se volvió una tarde de recuerdos gratos, divertidos, sorprendentes y también un poco agridulces.

Me encontraba por varias semanas en casa de mi hermano y mientras él y su esposa llevaron a mis sobrinos a nadar, yo preferí quedarme en casa supuestamente a trabajar, pero el niño inquieto dentro de mí me tentó a probar la pantalla gigante de televisión que tienen en la sala y empecé a ver algunas fotos y videos que tenía almacenadas en mi computadora, y cuando empecé a visualizar mis fotos personales de hace algunos años me encontré con una que me detonó en mi interior, algunos recuerdos lindos y nostálgicos (evitaré llamarles “tristes“), esa fotografía era literalmente era de la pantalla de la computadora en donde mantenía una plática en tiempo real con una chica que me gustaba, ella  se encontraba de visita con sus padres y me describía el mar de la localidad en la que estaban radicando, algo que aprecié mucho de esa plática fue su deseo de que yo estuviera ahí para apreciar lo que ella veía (considero que en ese entonces eso lo mal interpreté a mi conveniencia), en su intento de descripción del mar y se dio el siguiente dialogo (aproximado):

Ella: El color del mar es impresionante demasiado perfecto
Yo: Tú lo haces perfecto, porque te has dado el momento para observarlo y sentirlo.

No tengo el registro de qué fue lo que me respondió, lo que sí recuerdo es que a pesar de regalarle mis mejores momentos, ella (he llegado a pensar) los tomaba como una plática entre amigos, y ante ciertos comentarios solo recibía una simple y desabrida carita feliz =)  cuyo juego de caracteres a más de uno le ayuda a salir de un mal paso y evitar responder algo que le comprometa y le cause problemas… jaja

Pues bien, el releer mi respuesta a su deseo, me sorprendí ante lo que le escribí, pues al día de hoy  (julio 25 de 2013)  cuando releo mis post de años atrás no puedo creer que sean escritos por mí, y no porque no pudiera hacerlos, sino que a veces (¿muchas?) me sorprende la profundidad o sentimiento con el que los he redactado (y que en muchas ocasiones fueron realizados de una manera rápida y espontánea).

Así que mientras releía ese breve diálogo, una amiga a quien estimo mucho y con quien tenía pláticas muy profundas y edificantes me dedicó un sencillo poema de Mario Benedetti que cuenta con una versión cantada en voz por Joan Manuel Serrat y Tania Libertad.

El poema es el siguiente:

Papel mojado
(Mario Benedetti)

Con ríos
con sangre
con lluvia
o rocío
con semen
con vino
con nieve
con llanto
los poemas
suelen
ser
papel mojado

Cuando lo escuché me sentí tan identificado y lo más interesante es que éste poema me llegara después de recordar algunas emociones cuando yo le escribía poemas que nunca le envié (muchos de ellos están en este blog, ja). Poemas cortos, algunos largos, otros de despecho y muchos en los que tenía que sacar de mí esa pasión que fluía  con intensidad de mi corazón a mi mente quemando mis venas y mi ser, que  sumergido en un mar de recuerdos me tenían completamente varado. Afortunadamente nunca tuve sexo con ella, y no porque no haya querido ni lo haya deseado (de lo contrario de cumpliría gran parte del poema, ja), y aunque ganas no me faltaron, yo venía de un par de relaciones en las que comprendí que por ahí no iban las cosas en ese momento.

El poema es muy breve pero significativo por todo lo que implica un poema, pues aunque yo no me considero un poeta, me gusta escribir y dedicar palabras con sentimiento a quienes me interesan.

A ella ya no le escribo, porque ahora sé que le escribo a los recuerdos de mis momentos con ella…

En fin, un saludo a mis dos lectores y a quienes me aguantan y se dan la fortaleza de leer todo mi desmadre mental y sentimental =)

AMDG

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Una breve lista de aquellos gustos que el alma y corazón disfrutan, como mencioné… no pretende ser exhaustiva, sino simplemente ilustrativa:

  1. Tomar un cafecito recién hecho
    1.  Si se puede con un panecito, pastelito o de perdido galletas, mucho mejor
    2. En un lugar tranquilo, sería más deseable
    3. Si se comparte con una plática agradable, se disfruta más
    4. Si esa plática se da contigo… sencillamente se hace inolvidable =)
  2. Leer un buen libro
    1. Si nos emociona su lectura es mejor
    2. Si el viento y el suave  murmullo de la ciudad nos mantienen nos evitan distracciones, es genial
    3. Si podemos leer al aire libre y de vez en cuando hacer una pausa para sonreír mientras saboreamos algún fragmento, sería estupendo.
  3. Escuchar la música de tu grupo favorito
    1. Si te dan ganas de bailar o sientes que tu cuerpo se llena de emoción, vas de gane
    2. si la puedes escuchar al volumen que quieras, sería formidable
    3. Si hay alguien mas que la disfrute contigo sería mucho mejor.
  4. Reir
    1. Por una anécdota divertida
    2. Por un chiste sencillo pero ingenioso
    3. Por esos recuerdos felices
      1. Con la familia
      2. Con amigos
      3. Contigo =)
  5. Imaginar
    1. Aquello que nos gusta
    2. Alguna historia que hayas leído en un cuento/historia/libro
    3. Finales o sucesos distintos y divertidos de alguna situación
    4. Las metas de la vida
    5. Lo que se siente estar junto a ti
  6. Soñar
    1. Aquellos sueños donde vuelas
    2. Donde te ganas un premio
    3. …o que ríes por cualquier cosa y despiertas riendo
    4. o sencillamente soñar que te beso
  7. Trabajar
    1. En aquello que te gusta, te prende y emociona
  8. Aprender
    1. De manera divertida
    2. o cuando te das cuenta que has aprendido algo y que disfrutas poner en práctica tu nueva habilidad
  9. Enamorarse
    1. Por el hecho de pensarte
    2. …de imaginarnos juntos
    3. …de disfrutar tu sonrisa
    4. …de las charlas interminables
    5. …de observarte detalladamente
    6. …desentir tus abrazos
      1. y tus besos
    7. …de escuchar tus sueños e ilusiones
    8. …de que rías de mis tonterías
    9. …de decirte infinidad de veces cuánto te quiero
    10. …de imaginarte
    11. …de soñarte
    12. y de la locura y excusa de escribir todo lo anterior solo por el hecho de llegar a tu corazón =)

____________

¿Qué sería de mí si no supiera escribir…?

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coooorazón, no me quieras matar corazón…

En muchas ocasiones se busca desesperadamente un corazón a cuál amar, y cuánto más lejos se busca, más nos separamos del propio. Tan así sucede, que nuestro corazón se convierte en un extraño, nos volvemos indiferentes ante nuestro propio corazón de tal manera que nos enemistamos con él  y posteriormente hasta el divorcio le pedimos ¡¡a nuestro propio corazón!!.

Y cuando pasa el tiempo y el amor de la nueva conquista se desvanece y se pierde, quedamos completamente vacíos, apagados, muertos por dentro… ansiando nuevamente  buscar un nuevo corazón a cuál amar… y es ahí cuando se eterniza tan triste círculo vicioso…

Vaya simplpon 14 de febrero, solo, revisando tareas con solo 3-4 horas de sueño en 2 días. Afortunadamente los labios de mi humeante taza de café me han besado entregándome una cálida dosis de animosidad para terminar este día, permitiendo recordar el amar a mi propio corazón solitario, que se encuentra así más por el miedo que por deseo. Es lo que he estado entendiendo en la medida que empiezo a buscar en mí.

En fin, Yo me amo y me acepto a mí mismo exactamente como soy, se dice fácil pero requiere práctica y dedicación =)

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Leyendo aportaciones de alumnos y revisando tareas. Lo rico de esto es el momento en que estás con una tacita de café, la serenidad de casa ambientada con los ruidos propios del exterior como los carros, aves, el campaneo del camión recolector de basura, y el chirriar de las herramientas del taller que se encuentra al final de la calle. Todo esto serenan mi alma y alivian el estrés de la cantidad inusitada de tareas por revisar (…)

De cualquier manera, eso no evita que pueda leer algún mensaje de una chica de bonitos ojos azules, o que piense en la sonrisa amable, sincera y coqueta (¿por qué no?) de otra chica linda.
Supongo que son esos detalles los que le dan sabor a mis días (y otros más que aún sigo saboreando en mi corazón).

Un saludo a mis dos lectores!!!

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