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Posts Tagged ‘ilusiones’

Dile que que la extraño” suspiró Miguel en un suave murmullo mientras agotado por la jornada, se despedía de la luna, muda testigo de su ilusión y cerrando así sus ojos para adentrarse en el mundo de los sueños, confiando verla ahí, aunque fuera por un momento, sabiendo que por la mañana sería un breve y agradable recuerdo. Y mientras pensaba esto, espiró nuevamente… Su aliento cargado de emoción, se elevó y se lanzó en picado por la ventana abierta para envolverse en la frescura del otoño y emprender su camino, alimentándose del canto de la cigarra y unos grillitos que ofrecían su concierto nocturno, se revolcó entre los amplios pastizales del campo, se dio un rápido baño al pasar entre una nube llena de lluvia y se aderezó con una pizca de sal cuando navegó por el mar. Por último, gracias a un par de luciérnagas que le alumbraron una parte del camino, llegó, no sin antes perfumarse con las flores que adornaban su balcón para sigilosamente colarse por una rendijita en la ventana y acurrucarse en su pecho por un instante para palpar su calor y ser finalmente aspirado por Ana, quien en su mundo de sueños, escuchó el sonido de la cigarra y de los grillitos, percibió el aroma del campo y la frescura de la lluvia, degustando también un ligero sabor a sal marina. Para por último verle a él, a Miguel, en medio del amplio y verde campo, con los brazos abiertos en dirección hacia ella ofreciéndole su sonrisa franca y cálida, susurrando algo que no alcanzaba a entender, pero que alegró el sueño de Ana quien antes de dormir suspiró extrañando a Miguel y cerró sus ojitos deseando verlo nuevamente, aunque fuera por un momento en la tierra de los sueños,  sabiendo que por la mañana solo sería un breve y agradable recuerdo.

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Ya estaba por dormirme, pero cierta personita asaltó mi mente y se instaló en mi memoria. Y como no le he visto en estos días, mi ilusión me hizo escribir esta memoria a manera de historia. Ojalá y les guste (y ojalá y si ella me leyera también, pues que le guste, aunque sea un poquito.)

AMDG

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A Miguel la dulzura de esos caramelos no se comparaba con la dulzura del momento, cuando ella se apoyó y acurrucó suavemente en su hombro mientras guardaba con cuidado las hojas dentro del sobre

LA ENTREGA

 

Con nerviosismo Miguel entró al pasillo que daba al salón y sigiloso la observó a través de la ventana de la puerta, mientras ella leía (lo que posiblemente eran sus asignaciones escolares).

La delicadeza de las facciones de su rostro encendió el corazón de Miguel quien por un instante en su mente cruzó la loca (pero no tan descabellada idea) de voltear y echar a correr, pero era muy tarde, ella levantó la mirada y al reconocerlo le regaló una amplia sonrisa que disipó por un momento todas sus dudas.

Un poquito en automático y sin apenas darse cuenta, Miguel le devolvió la sonrisa (con algo de nerviosismo) y se acercó a saludarla.

Ella por su parte, avanzó a su encuentro para recibir su saludo y salir del salón por un momento para sentarse y tomar un pequeño refrigerio. Miguel rápidamente le extendió un sobre membretado con sus iniciales, cada una de un color diferente (limitado a los 3 únicos colores con los que contaba al momento de escribir).

Curiosa, ella tomó el sobre mientras murmuraba “¿qué es?”, a lo que Miguel viendo su impresión inicial le respondió en tono gallardo y más confiado “Algo que quería obsequiarte hace tiempo”.

Ligeramente confundida con la respuesta, ella abrió el sobre, con cuidado sacó las hojas y al leer las primeras líneas hizo una pausa para sonreírle con la mirada a Miguel, a la vez que apretaba para sí aquella carta.

Al retomar nuevamente la lectura, la emoción salpicaba su voz y le dibujaba una sonrisa en el rostro mientras agradecía una y otra vez por cada párrafo que leía. Miguel tomaba cada uno de esas sonrisas y “gracias” como grandes triunfos en su interior.

Cuando ella terminó de leer la carta y a pesar de regalarle la sonrisa más grande y cálida que había visto en ella, la inseguridad volvió a Miguel y no pudo evitar preguntarle si le había gustado lo que acababa de leer.

Andrea manteniendo su sonrisa le contestó con un ademán de sentarse al lado de ella, mientras le convidaba algunos caramelos de colores que recién sacaba de su bolsa. A Miguel la dulzura de esos caramelos no se comparaba con la dulzura del momento, cuando ella se apoyó y acurrucó suavemente en su hombro mientras guardaba con cuidado las hojas dentro del sobre membretado. Y con un tono de ternura le confiaba “Gracias Miguel, nunca me habían hecho un regalo así”.

Ambos estuvieron un rato en silencio sin decir ninguna palabra, hasta que Miguel, sin saber cómo iniciar nuevamente la conversación (pues le era más fácil escribir que hablar) se levantó con la excusa de ir a su siguiente clase. Ligeramente contrariada, Andrea le hizo ver que aún faltaba mucho tiempo para esa clase, lo que Miguel tomó como una invitación para quedarse un rato más y conversar de trivialidades como series de televisión, libros y música.

Así que poco a poco, conforme transcurría la plática, aquella cautela que en algún momento existió entre los dos fue cediendo, dando paso a la creación de un lazo más especial, donde confiadamente comenzaban a hablar de sus gustos, sueños, miedos y algo más…

¿Qué sucederá?, no se sabe pues al parecer tanto a Miguel como a Andrea eso no les importa, solo quieren conversar, reír y soñar. Lo que pueda surgir entre los dos solo el tiempo lo dirá.

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Este “mini” relato con sabor a ternura e ilusión surgió en una hora aproximadamente  teniendo como base una vivencia personal. Se supone que hay que escribir haya o no inspiración, pero después de algunos meses de sequía creativa, una inspiración como esta no se desaprovecha porque aunque se quiera ignorar o dejar de lado las letras buscan por sí solas su salida, solo hace falta darles el cauce adecuado para que pueda armarse una linda historia.

¿Qué pasará con Miguel?, ni idea, por lo que tengo entendido él disfrutó el momento de convivencia con Andrea lo cual quedó más que patente por la satisfacción de como observó la forma en que ella le agradeció el obsequio y por la plática relajada y sencilla que sostuvieron posteriormente. Si le preguntaran a Miguel, posiblemente les diría que lo que desea es seguir conociendo a Andrea y comprender qué es lo que le llama la atención de ella.

¿Qué pasará con Andrea?, eso sí quien sabe… su cabeza es otro mundo y pues hasta que haya una convivencia más profunda entre ella y Miguel, supongo que tendremos la incógnita de saber lo que pasa por su mente. Solo sabemos que le gustó lo que leyó…

¿Qué había en la carta?, pues para saber eso tendremos que preguntarle a los dos, jajaja

AMDG

03/11/17

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