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Posts Tagged ‘rompimiento’

Sucedió en las ramblas

en un día de septiembre

cuando yo estaba impaciente

por entregarte mi alma

 

Pero todo de repente cambió

y todas mis ilusiones

se dieron de bruces

cuando un viejo amor apareció

 

sentí la fría soledad

acariciarme la espalda

e invitarme una helada

para pasar la velada

 

posteriormente te vi

confusa y embelesada

y nos fuimos de ahí

caminando por la explanada

 

llegó la hora de hablar

algo que ya no recuerdo

por el miedo tremendo

de lo que pudiera pasar

 

estaba cerca de ti

pero te sentía tan lejos

solo quería tus besos

y sentirte cerca de mí

 

el día siguiente fue extraño

fue una tarde curiosa

una noche de engaño

y una despedida ansiosa

 

¿quién iba a decir?

lo que me tarde en descubrir

que ahora que te alejabas

comprendí que de ti me enamoraba

 

la desilusión me entorpeció

la realidad me lastimó

la distancia me atormentó

pero la mentira me mató

 

no necesito decir

lo que hice por ti

y sería tonto exigir

que estuvieras aquí

 

hoy en día,  cuando paso por las ramblas,

la nostalgia de mi alma ligeramente asoma,

el recuerdo de esa noche en mi mente se desdobla

y luego sonrío, como si todo hubiera sido una cruel broma.

_____________

bueno… antes que nada estoy un poco molesto, porque ya tenía esta entrada terminada y un error de wordpress y un descuido de mi parte por no copiar el texto en otra parte, hizo que perdiera toda la reflexión post-canción y volver a escribir todo (e inclusive cambiar el párrafo final de la canción), ¿una canción? sí, esta entrada es como una especie de poema cantado… no sé por qué se me viene a la mente Ricardo Arjona y sus poemas cantados.

Esta entrada está relacionada con aquellos lugares físicos que tienen una carga emocional en particular. Hay desde aquellos lugares que nos traen un sentimiento de alegría y lso que nos causan malestar. Pues bien, para mí, este lugar (un bar) me recuerda una situación muy particular que tuve con una chica que me gustaba, pasé algo muy incómodo y que la verdad me hizo sentir fatal, mi inexperiencia en ello me hizo quedarme pues no sabía exactamente qué hacer. Lo interesante de ello es que la vivencia fue muy contrastante con una noche muy especial (ejem… no sean malpensados) y una mañana muy divertida. Pero esa noche la carroza se volvió calabaza… jajaja. Creo que estuve muy enamorado para no irme de ese lugar, al día siguiente de todo lo sucedido fue muy padre pero había algo que se sentía “roto”, no tiene caso decir en qué terminó todo ello.

Con cierta frecuencia paso por este lugar (y por otro mas, claro está, jaja), la nostalgia emerge, pero tomo la situación como algo distinto. Así como hay malos recuerdos también hay bonitos recuerdos, y los manejo como tal, me he dado cuenta que difícilmente me desprendo de quienes me he enamorado, pero eso ya es bronca mía.

Mientras tanto escribo =)

Creo que por el momento es todo, ¡ah!, anoche retomé mi viejo diario… tenía 6 años y medio aproximadamente de no escribir en él, casi 22 años desde que lo empecé (desde la prepa). No, no es un diario tipo Ana Frank… pero es mi diario, escribía en él mis vivencias de un adolescente, hasta las últimas, como mis relaciones de pareja, inquietudes y temores. Hasta momentos de catarsis las vacié ahí (pero no se entienden porque mi mente era más rápida que mi escritura). Tuve que hacer un recuento extractado de estos 6 años en unas 8 páginas, jaja.

en fin, un saludo a mis dos lectores y a todos que me comparten algo de su tiempo

un abrazo cordial

AMDG

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Antes de empezar a leer esta entrada, sugiero que se den una vuelta a este video y lo escuchen:

Man in the rain (https://www.youtube.com/watch?v=Y80_K5h2HrM) de Mike Oldfield

 

www.news.cn

Think anew right through, you’re a Man In The Rain.”

Pues bien, en anteriores entradas he hablado un poco de mi gusto por la música New age, ambient, gótica y similar. Algo bueno o malo de  este tipo de música es que en muchas ocasiones no maneja una letra en especial, solamente es sonido. Fue debido a mi búsqueda de este tipo de género que di con la obra de Mike Oldfield la cual algunos de sus álbum están considerados New Age. Aunque mis conocimientos sobre géneros musicales son limitados creo distinguir cuando un músico hace otro tipo de música que no es precisamente el “New age“, y el buen Mike Oldfield es un buen ejemplo, pues su trabajo recorre varios estilos que es difícil encasillarlo en uno solo, lo cual es bueno pues ofrece una tremenda variedad altamente disfrutable. Así que sin más que agregar mejor pasaré a describir esta canción y por qué me gustó como para hacer una entrada sobre ella.

Si bien soy Fan de Mike Oldifeld admito que no conozco la totalidad de su obra y no recuerdo todas sus canciones (¡son muchas!) por lo tanto sucede que hay ocasiones en que algunas de sus composiciones las escucho en otro momento de mi vida y de una u otra forma me “llegan“, es como si un misterio divino me observara y me dijera “creo que estás en un buen momento para comprender mejor lo que dice esta canción” y así me sucedió con “Man in the rain“.
Sin haberlo planeado di con esta canción en youtube traducida al español, y cuando la escuché y “leí” la letra, sentí que estaba dirigida a mí.

Por lo que mi limitado inglés me dio a entender (aunado a la traducción al español), la letra de esta canción describe el fracaso amoroso de un chico ante la chica, al parecer por la pasividad del muchacho dentro de la relación.

Lo interesante es que me sentí identificado con el hombre que se describe en la canción (como si me hubieran descrito), pues hay diferentes partes en la rola que mencionaré a continuación como:

eres el hombre que ha estado a punto de romper mi corazón, tuviste tu oportunidad, y la desperdiciaste

Esto me suena a que, no pude hacerme de un lugar en su corazón lo suficientemente importante como para que le doliera alguna desilusión de mi parte. Por otro lado, cuando dice que tuve mi oportunidad y la desperdicié, creo que va por el mismo sentido. Tal vez fui muy lento o no fui lo suficientemente claro para decirle lo que sentía por ella para demostrárselo.

Luego menciona algo como:

viviendo en un mundo del que nunca podrás formar parte

Al principio lo tomé como que lo que viví con ella, ya no sería nunca más, pues ella tomaría otro rumbo del cual yo no formaría parte, también se podría entender como si pretendiera vivir algo que no me correspondiera (aunque eso no lo veo tan relacionado conmigo)

y ahora es el momento de que te vayas. No puedes quedarte, no, no puedes quedarte

Esta parte se me hace muy triste porque sencillamente es un adiós, no tengo cabida en tu vida, no al menos como yo la esperaba o quería. Y que cuando se entiende, pues sencillamente duele, y más cuando comprendes que no puedes hacer nada más (al menos en ese momento).

no eres un perdedor, aún hay tiempo de tomar aquel tren

Me gusta esto, a pesar del sentimiento de “pérdida” o de ser un “perdedor“, ella señala que no lo tome así, que aún hay mas oportunidades, otros caminos (otros peces en el mar, como dicen por ahí).

Y tienes que ponerte en marcha esta noche, -Think anew right through-, eres un hombre bajo la lluvia

No entiendo con claridad el sentido de la oración “Think anew right through“, siento que de manera poética le da mayor sentido a la expresión y que tal vez podría traducirse como  “piénsalo una vez mas mientras caminas bajo la lluvia“, y si lo tomo de esta forma sencillamente enmarca la sensación de lejanía, tristeza y soledad.

La canción hace mención por medio de otras metáforas a otras cosas, pero no las mencionaré para no hacer mas larga esta entrada. Me quedo mejor con los fragmentos anteriores que fueron los que tuvieron más sentido en mi persona. Es por ello que admiro a los artistas y compositores que pueden escribir canciones que lleguen al corazón de las personas dándole palabras a los sentimientos que posiblemente no podríamos identificar o expresar si no fuera por estas letras.
Pero como muchas cosas en este mundo, esto solo aplica en mi persona, posiblemente las intenciones del buen Mike Oldfield en su canción se referían a otras cosas, pero de una manera u otra, a mi me recordó esa sensación de fracaso y pérdida, pero curiosamente la letra también me hizo reflexionar que a pesar del sentimiento de derrota, siempre tenemos otro camino, una especie de salida digna que posiblemente debamos recorrer bajo la nube de la tristeza y soledad, pero que nos brindará el tiempo necesario para meditar y corregir nuestro rumbo.

En fin, espero que, si han llegado hasta aquí, por lo menos hayan escuchado la canción. Considero que vale la pena hacerlo.

Un abrazo a mis dos lectores y a toda la gente amable que me lee =)

AMDG

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Hoy me acordé de ti,

se dibujó en mi cara una sonrisa,

me sentí deseoso de agradecerte

por este instante de alegría,

pero cuando me dispuse a escribirte

mi mente de pronto enmudeció,

la sonrisa de mis labios desapareció

y el amargo recuerdo emergió.

¿Por qué he de escribirte ahora

Cuando no te tengo a mi lado,

cuando de mí te has olvidado

y con otro te has marchado?

No, no y no…

¿Para qué me molesto ahora en escribirte

si lo nuestro ya no más existe?

Me pesan más los momentos tristes

que sepultaron a mis momentos felices,

cuando a otro más, elegiste…

_______________

¡Ahhh! ¡¡¡pero qué amargado andas Daniel!!! seguramente pensarán algunos… pues sí, jaja.
En realidad no es que esté amargado, ando un tanto atorado con algunos conflictos emocionales internos y con alguna revoltura de sentimientos que estoy buscando la manera de encauzar. Este mini-poema se me vino a la mente después de leer un diálogo que sostuve con una chica que me gustaba, recuerdo que cuando yo platicaba con ella me gustaba verla sonreír, pues lo hacía tan de tal manera que sin darme cuenta, cuando yo sonreía inmediatamente recordaba la sonrisa que ella tenía. Lo que daba como resultado interiorizar más su recuerdo en mí (nótese la manera en que consciente o inconscientemente yo programaba mi mente y cuerpo con su imagen).

El punto es, que cuando esta persona elige a otra persona para formar una relación, para mí fue complicado “desprogramarme” de todo lo que sentía por ella, y pues uno de los avances en esto, fue primeramente aceptar que ella no quería una relación como la que yo deseaba. Posteriormente, debí dejar las cosas en el pasado y darle cabida a algo nuevo, y dado que la convivencia con ella se extinguió pues no hubo refuerzo activo de su recuerdo. Claro que aún la recuerdo, pero no tan intensamente como antes, pues ya no le meto esa emoción que me consumía (y que no me llevaba a nada, puesto que no eramos nada…).
Por tanto ya no me engancho tanto en el recuerdo y a la vez le doy un espacio a la razón para que mitigue y encauce mejor al sentimiento. ¡Ojo!, no quiero decir que ahora sea un analítico de todo, no… no va por ahí. Sencillamente es poner en equilibrio lo que se siente y lo que conviene para un mejor funcionamiento personal.

Claro que recuerdo las cosas lindas, porque a final de cuentas, las sentí yo y mucho de lo que he escrito referido a ella, ha sido porque YO lo he sentido, en parte por la ILUSIÓN y EXPECTATIVAS que YO coloqué en ELLA. Por eso, si hablo de manera “negativa” no es que ELLA sea así, es más bien porque he sido consciente de la realidad, y mi parte sensible busca descargar la frustración de alguna manera.

Una pregunta que me hice hace poco en un taller fue ¿sí ella se hiciera presente, volvería a sentir algo por ella?, posiblemente sí, pero aquí entra en juego la razón al estar más consciente de lo que sucedió anteriormente. Algunos podrían objetar que eso no puede ser posible, que cuando te enamoras te enamoras y pierdes toda la razón. Puede ser, pero recuerden que cada individuo tiene un comportamiento distinto y cada quién actúa según como haya sido tratado en la vida y qué tan consciente sea en su proceso de aprendizaje .

Entonces a pregunta expresa, ¿qué haría yo si volviera a tener contacto con ella?, pues tal vez la besaría y algo más (digo, ya que estoy soñando despierto… ja), pero es el sentimiento quien se ha expresado. Ya cuando la razón entra en juego las acciones se matizan de otra manera, actuamos de una forma diferente, más consciente y por lo tanto obtenemos otro tipo de resultados.

Un saludos a mis dos lectores y ti, que has llegado hasta este punto, un abrazo cordial

AMDG

 

 

 

 

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Yo: ¿te digo algo?
Tú: dime…
Yo: sal de mi mente
Tú:  jaja ¿y si no quiero?
Yo: Puedes quedarte lo que quieras
Tú: siempre que tú quieras…
Yo: lo quiero… es lindo pensar en ti

-leído por ahí-

el contexto…

Se suponía que no debería buscarte, borrar tus fotos y conversaciones y hacer caso omiso a tu mensajes, pero solo borré tus fotos (soy una persona muy visual) pero me quedé con algunas conversaciones que aparecen azarosamente en mi computadora como al azar viene tu recuerdo a mi mente y de ahí sale un hilo de energía que se conecta al corazón y me hace revivir algunos sentimientos que acarician suavemente mi alma. Supongo que estoy curándome pues tu recuerdo ya no me duele tanto o sencillamente he aceptado la realidad. Pero no puedo evitar que releer estas conversaciones me hagan sentir como si platicara nuevamente contigo y a la vez estar como espectador de como poco a poco me enamoraba más de ti y que no lo dijera abiertamente.

No sé como lo hice pero me gané tu confianza… aún recuerdo el día en que te conocí…

el inicio…

Era un día común (que dadas las circunstancias de común no tiene nada) de primavera y cursaba mi 3er periodo de posgrado, cuando ya se habían asignado los equipos de estudio y mientras cada uno de los integrantes del equipo al que había sido asignado colocaba su presentación, vi la tuya y observé que habías anexado un archivo de una fotografía, antes de abrirla hice una sencilla petición a Dios: “que esté bonita” (no voy a negar que me fijo en el físico) y por lo visto me escuchó porque inmediatamente al desplegarse en pantalla y observarte exclamé “¡qué linda!” y con ello y muy a mi estilo busqué la forma de saber más de ti.

Durante las juntas de trabajo iniciales, observé que tu interés por  relacionarte con los miembros del equipo fuera de lo académico era casi nula, pero debido a que yo tenía un enorme interés por conocer más de ti, empecé a hacer algo que creo que me sale natural (sin darme cuenta) y fue empezar a bromear, con ello poco a poco fuiste contándome algo de ti. Lo curioso de todo esto es que si lo veo en perspectiva en ese momento que me encontraba en una banca leyendo con mucho interés parte y que me decías que tenías novio (o que al parecer no, pues no estabas segura de qué pasaría), yo podría haber dado todo por terminado, decir hasta luego y seguir como un compañero de clase, pero no fue así. Sentí la frustración al saber que estabas con alguien (era lógico, ¿cómo no podría estarlo una chica que para mí era preciosa?), pero mi interés (o torpeza) insistió en seguir adelante y busqué la forma de sacarte plática y seguir bromeando y vaya que resultó pues poco a poco empezábamos a platicar aparte de lo que se hablaba en clase. Lo interesante de todo esto, era que te reías de mis bromas y me seguías el juego (no quería entender el por qué me ponías tanto atención en esos momentos).

Posteriormente, en una reunión con el equipo de clase no pude estar presente pues me había sentido indispuesto  y en el registro de la sesión, recuerdo que preguntaste por mí y al enterarte, te compadeciste (lo cual me llamó la atención), y seguimos platicando pero a partir de ese momento ahora tú me buscabas para saludar, platicar e inclusive contarme de tus mascotas. A mí me encantaba el que te rieras de mis bromas y tuvieses el tiempo para charlar. Posteriormente gracias a las redes sociales, cuando me diste la oportunidad de enlazarme contigo pude conocerte más (bendito y maldito Facebook), pues me gustaste más cuando vi tus fotografías pero me ensombrecía verte en otras con alguien más. Pero seguí adelante…

el contacto…

Seguíamos platicando con mucha frecuencia, mensajes en todo momento, msn, celular, etc. hasta que se dio la ocasión de que me hablaste por teléfono, y recuerdo con cierta emoción tu vocecilla de niña que a primera instancia no entendí el “así que sí tienes voz”, pues sí, tenía voz y ¡tú también la tenías!, seguimos platicando es forma que hasta el momento nunca antes había platicado con alguien más y para ese momento, yo ya estaba más que ilusionado, pero temeroso de enamorarme, pero definitivamente me emocionaba saber de ti. Posteriormente te llamé por teléfono a tu casa y fácilmente hablamos una hora, que no recuerdo de qué temas hablamos, solo sé que me sentía emocionado y a gusto platicando contigo de cualquier cosa.

No olvidaré cuando gracias a la tecnología pude hablar contigo por medio del video, ¡por Dios mujer! solo a nosotros se nos ocurría platicar casi a media noche y durar horas por skype, uno de los detalles que hicieron que te ganaras mi corazón fue cuando a pesar del sueño, no querías que me desconectara y así lo hacía, cantidad de veces que estuve velando parte de tu sueño (a veces despertabas para asegurarte de que yo estuviera ahí). Recuerdo que te canté canciones, te conté cuentos, recité algunos poemas y te reías y me mirabas de una manera muy particular y que sinceramente sentía que no era una mirada que le obsequiaras a cualquiera.

la visita…

Y como bien dije antes, benditas y malditas redes sociales, pues por ellas se dio un malentendido que hizo que me distanciara de ti, que curiosamente lo sentiste de inmediato… tan así, que buscaste con tanta desesperación que creí entender que había algo recíproco entre ambos. Aún recuerdo cuando saliendo de una entrevista me hablaste y me contaste tu experiencia. Créeme, fue fabuloso que me tomaras en cuenta, tan así que mi locura me llevó a invitarte al cine, no importaba que estuvieras a 12 horas de distancia, simple y sencillamente quería verte y conocerte físicamente. Recuerdo tu sorpresa cuando te dije que iría a visitarte y todo el proceso para llevarlo a cabo. Si bien estaba nervioso por saber como se darían las cosas estaba muy emocionado. Ese viaje de ida a tu ciudad se me hizo tan largo… aún recuerdo cuando bajé y te busqué… eras un pedacito de cielo en la tierra, que mujer tan linda la que estaba frente a mí. Vaya aventura la que me esperaba ese fin de semana, llegar a tu depa, conocer a tus mascotas y reconocer tu espacio, todo aquello que solamente veía a través de una pantalla lo palpé con mi ser y con la alegría de estar contigo en ese momento.

Recuerdo la aventura de salir a conocer parte de la ciudad mientras tu estabas en el trabajo y la expectativa de verte mas noche (me sentía como el novio que espera a la novia para verla y apreciarla nuevamente), que nada me importaba, me sentía estupendo, tan así que me animé a manejar en una ciudad tan grande en un auto distinto al mío, y para colmo sin espejo lateral (ja) y lo hice porque te quería. No buscaba impresionarte, sino apoyarte en ese momento en que no te sentías bien.

Lo más emocionante fue al llegar la noche, pues habría que dormir y estábamos juntos en el mismo sofá-cama viendo una película y creo que ni tu ni yo queríamos dormir así que “despistadamente” pasé un brazo por tu cintura y poco a poco nos fuimos quedando dormidos. Creeme, cuando llego a este punto de la historia, muchas personas me pregunta que si no tuvimos sexo. Sin ningún pesar les respondo que no, para mí fue valioso que durmieras a mi lado. Creo que con ello te di a entender que me importabas para algo más allá que un acostón. Realmente quería algo contigo.

Al día siguiente que despertamos, platicamos por horas, jugueteamos y bromeamos y la pasamos genial (hasta una espinilla me reventaste). Me sentía estupendo estar contigo. Salimos ese día a conocer la ciudad, yo el piloto y tu mi copiloto estrella, guiados por un GPS que funcionaba a la perfección mientras nosotros nos perdíamos por ciertas zonas de la ciudad. Comimos y me  compartiste tu fobia a los mariscos y muchos otros tipos de comida, y nos fuimos al cine a saldar la invitación que te había hecho. Por la noche salimos a un bar a visitar un amigo mío que radicaba en la ciudad. Cantamos y la pasamos genial y nos tomamos una foto en la que tu sales preciosa y yo salgo horriblemente mal…).

A pesar del cansancio de la noche, llegamos a tu departamento e insistías en que bebiéramos una botella que tenías para la ocasión pero estabas tan cansada que entre sueños te comenté que fueras a dormir a tu cama (deseando internamente que me dijeras que no), pero no fue así, por lo que te marchaste a tu habitación y mientras me resignaba a dormir solo en mi “habitación”, me llamaste, fui a verte y me pediste entre sueños que te abrazara y así nos quedamos dormidos tú y yo.

el beso…

Al día siguiente, nuevamente despertamos y como novios, platicamos de todo pero solo faltaba algo, un beso… y no sabía como hacerlo. Seré bueno en muchas cosas, pero cuando se trata de besar a quien queremos, creo que todos nos volvemos como un niño. Recuerdo como te abrazaba, y jugueteaba contigo. veía con atención tu rostro, tus ojos, cejas, mejillas y por supuesto tus labios. Con la excusa de que me llamaban la atención, los tocaba suavemente y observaba curioso esa tonalidad carmín intensa que sin ser labial los coloreaba rápidamente. Pero no pude besarte. ¡qué cobarde!

Nos sentamos en la cama con la excusa de prepararnos para salir, cuando entre una broma y otra te tomé con mis manos y te besé. Te quedaste sorprendida y no dijiste nada, así que un poco asustado me levanté y escapé hacia mi “habitación” pensando “¿y ahora qué pasará?“, estuve unos momentos que se me hicieron eternos, cuando me llamaste y preguntaste por lo que estaba haciendo en la otra habitación y como un niño respondí entre balbuceos cualquier cosa y me dirigí nuevamente a tu habitación, me jalaste hacia ti y me abrazaste por un largo rato.

El resto del día fue muy agradable, salimos a conocer otra parte de la ciudad, nos perdimos nuevamente (recuerdo un cálido beso tuyo en mi mejilla cuando confundí la izquierda con la derecha) y detalles divertidos. Pero el día se terminaba, (nos encontramos con unos primos tuyos que se les hizo curioso verte acompañada por mí). y como todo cuento de fantasía terminó con una despedida en la terminal de autobuses. Sentí tantos deseos de besarte nuevamente, pero el guardaespaldas que te acompañaba en ese momento me cohibió… y creo por lo que me preguntaste posteriormente, es que tu esperabas nuevamente un beso de mi parte. ¡Qué lento me vi!.

la ilusión…

Los días pasaron y me sentía soñado porque ahora tú vendrías a mi ciudad, y mientras yo planee otro viaje (para visitarte en otra fecha)  me enfoqué a tu visita pues en pensaba decirte lo que sentía por ti. Platicamos mucho más y en cierta forma, a pesar de que vendrías a un compromiso personal agendado desde mucho antes de conocerme, me indicaste claramente que yo no me “escaparía” de ti. Y así fue, la noche que llegaste te esperaba con mucho interés. No sabía como recibirte, ¿un hola?, ¿un beso?, ¿un abrazo o apretón de manos?, no sabía que pensar. De cualquier forma estaba muy ansioso de que llegaras. Sentí mucho nerviosismo cuando te vi llegar pero cuando viste lo que te llevaba, sonreíste y eso me calmó. Te llevé a cenar y durante el trayecto del aeropuerto al restaurante, te escuchaba y a la vez pensaba como besarte y en qué momento. Este se dio cuando al llegar al lugar te abrí la puerta para que salieras. Creo que ni tu te lo esperabas, y debo admitir que ni yo tampoco (jaja). Solamente te besé y me besaste. Cenamos y platicamos, me sentí dichoso de sentarme a tu lado y estar contigo y besarte tantas veces… creo que esa noche batallé para dormir…

la realidad…

Al día siguiente, todo iba estupendo hasta por la noche, fue cuando el carruaje de la cenicienta se volvió una calabaza, fue volver a la realidad. Me golpeó la dura realidad de que alguien a quien tú amabas se presentó nuevamente y fui tan ingenuo en estar ahí. Qué afortunado de no estar presente cuando sucedió, pero momento tan más desagradable. Me sentí tan mal al ser golpeado una y otra vez por la verdad. Sencillamente no me querías lo suficiente como para haber dejado de lado a la otra persona. Sopesaste la situación y un amor incompleto te ganó. y lo que yo elaboraba poco a poco y (admito) con cierto temor. Se perdía. Doy gracias a Dios por mi estupidez y mi formación en inteligencia emocional que te esperé. De una noche anterior en la que aceptabas mis besos, en ese momento estabas pálida y aturdida. Me dolió verte así y me surgió el miedo de perderte he hice lo que mejor supe usar… la razón. Y todo se perdió. Te confundí más, me confundiste más y aunque te dije que te quería, no supe demostrarlo por el miedo a no tenerte más, a no tener tu corazón.

el adiós…

Torpemente y con deseos de seguir viéndote con la ingenua ilusión de que cambiaras de parecer al día siguiente, salimos. Hubo plática y bromas, pero ya no hubo besos. Te sentí triste y distante. Me ofrecí a llevarte al día siguiente al aeropuerto, pero me dijiste que no me preocupara, que lo harías en taxi. Nos despedimos, no sin antes darte un beso de despedida. Créeme, ese beso fue especial, fue mucho más especial que los demás, y sé que lo sentiste tú también por la forma en que suspiraste y la manera en que me viste al decirme adiós.

El día siguiente fue muy doloroso, tanto así que cancelé mi vuelo a tu ciudad para visitarte en la fecha que ya habías planeado hacer una fiesta (y que posteriormente cancelaste). Me dolía afrontar la realidad de que había alguien más que tenía tu corazón, y que si bien no tuviste el valor de decirme que le habías dado espacio en tu corazón nuevamente. Yo tampoco tuve el valor para preguntarlo. Es curioso… hasta que pasó todo empecé a entender que estaba enamorado de ti y que me habías roto el corazón. Confío que con esto haya saldado algunas de mis deudas con algunas de aquellas mujeres a las que les haya hecho lo mismo.

el reencuentro…

Pasaron algunos meses y cuando me confesaste que habías retomado a ese antiguo amor, me alejé de ti (lo que yo no entiendo es… ¿para qué me buscabas si ya tenías a alguien a quién querer?). Pasó algo de tiempo (no mucho sinceramente) y honestamente tampoco recuerdo  qué me llevó a buscarte (o que me buscaras), posiblemente el hecho de que estabas sola y que coincidimos nuevamente en un curso del posgrado. Si bien me mantuve al margen contigo obviamente deseaba saber de ti. Tan así que después de una junta de equipo te pedí platicar por skype… que cosas. Como si no hubiera pasado nada, volvimos a platicar como siempre. de tal forma inclusive que hasta me mostraste por vídeo tu nuevo departamento, y volvimos a platicar como antes. Si bien tuve cierta desconfianza, nuevamente la dejé de lado y me entregué a ti. Te dediqué tantos momentos y pensamientos, fui muy ingenuo al pensar que todo sería como antes. ¡Realmente estaba enamorado de ti!, pero no lo digo como un reclamo, sino sencillamente como un momento de claridad. Te quería y mucho, y si bien te quería a mi manera, era la mejor forma que tenía para quererte.

el intento final…

Pensando en volver a hacer un intento, te tomé la palabra cuando me dijiste que te visitara. Nuevamente estaba enamorado y no vi las señales. no aclaré contigo nada. No sabía bajo qué condiciones iba contigo, sobre todo después de que en algunas ocasiones tu trato para conmigo era diferente y empecé a notar que ya no había la confianza de antes a pesar de que en otros momentos pareciera que así lo fuera. Si hubiera sabido lo que viviría en ese viaje a visitarte, muy posiblemente no te hubiera visitado y me hubiera quedado con la imagen de nuestra primera cita. Pero el agua es agua y las piedras son duras. La vida golpea para despertar y así lo hizo. Esos días si bien disfruté mucho el primer día que llegué y te vi (y vaya que te veías preciosa), el resto fueron muy duros, si bien existieron detalles que a mi persona fueron buenos para mi aprendizaje, en lo demás fue muy duro presenciar como había ya una distancia infranqueable entre tú y yo, que no supe en qué momento surgió. Además de que no cabía en mí lo que causabas en otras personas y que o no te dabas cuenta o ignorabas a propósito lo que sucedía.

el final…

Creo que lo que definitivamente sepultó lo que ingenuamente esperaba de ti, fue obtener como respuesta un “Feliz navidad” a un “te quiero” que te expresé como última oportunidad. De ahí, lo que posiblemente me alegró un poco el corazón ante esta decepción, fue cuando me llamaste para contarme sobre tus “aventuras” de navidad. De ahí, todo se volvió sequía.

Por lo tanto creo que es bueno agradecerte el que ya no me dieras entrada durante las siguientes materias que compartimos juntos y que solamente me buscaras para que te asesorara con alguna información sobre los proyectos. A final de cuentas esto terminó como empezó, como un compañerismo estudiantil, pues así fue como siempre me viste, creo yo… ¿o no?

FIN

Epílogo:

¿Sabes?, creo que está bien, acepto que me hayas hecho pasar por esto porque me hiciste recordar lo que en ocasiones hice de forma similar a otras personas (karma, dirían algunos). Aunque hubiera sido más noble de tu parte indicarme que estabas en otra relación y que te casarías. Pero a final de cuentas ¿qué somos en la vida de los demás? somos medios para llevar a cabo algo mucho más grande, así que me pregunto: ¿quién era yo para ti?.

___________

Bueno, debo admitir que esta historia es parte de mi vida, la comencé como una reflexión y me sirvió como un recuento de una ilusión que terminó. Y antes de que alguien se disponga a criticar ya fuera a la chica de la historia o a mi persona, mejor que se pregunte a sí mismo ¿de qué me sirvió esta historia?, ¿se relaciona con algo en mi vida?, me sentiría dichoso si dijeran que sí, y no porque me interese tanto que se pongan de mi lado (aunque la empatía ayuda), sino que hagan una reflexión sobre qué hicieron, hacen o harán al respecto.

Por mi parte me doy cuenta, ahora que transcribo estas líneas, que el vivir esta experiencia me hizo reconocer que sí me puedo enamorar, que sí puedo encontrar a alguien que me guste, que sí le puedo interesar (aunque hasta cierto punto), que tengo valores con respecto a la relación (si bien en su momento no quise tener sexo con ella en la primera visita, en la 3era tenía la apertura a la posibilidad). Por otra parte comprender mi miedo al compromiso y como ello afecta o entorpece las relaciones (y he visto que no soy el único), por otra parte si realmente no quisiera un compromiso no la hubiera visto en 3 ocasiones (aunado a que 2 veces hacer un viaje por alguien que me interesa, para mí sí que es un paso).

Comprendo también la forma en que me formo expectativas para una relación, y el temor ante el “NO” que podría haberme evitado algunos descalabros. Pero a final de cuentas la sabiduría de Dios (o de la vida, como quieran llamarle) es infinita y me hizo pasar por esto. A esta chica la recuerdo, pero recuerdo más lo que me hizo sentir y vivir, he trabajado mi proceso de cierre con ella, porque a final de cuentas yo me ilusioné e hice todo el jaleo, ella sencillamente encontró en mí a  alguien con quién salir de su proceso interno (esa es mi impresión). De que me gustaba, me gustaba. Y como decía al inicio, leo de vez en cuando lo que escribía, en parte como nostalgia y curiosidad, pero comprendiendo que ella ya no está en mi camino y tiene si vida aparte y que es mejor agregando también que muy posiblemente extraño más que extrañarla a ella, extraño el sentimiento que ella generaba en mí, aunque admito que sí me molestó un poco es que no me haya dicho nada. Pero ¿quién soy yo para juzgar?, supongo que lo mejor es que aprenda de esto, así como ella aprenderá en su momento algo con respecto a otras cosas.

Y bueno, a todo esto, un saludo a mis dos lectores, y todos aquellos que se toman la molestia en leer mis rarezas… y disculpen mis faltas ortográficas, a esta hora sencillamente no tuve humor para editar…

AMDG

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Empezamos un nuevo año, y creo que es importantísimo recordar un aspecto fundamental sobre el amor.

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Amar es ser vulnerable, es darle una oportunidad al otro de que nos haga daño, confiando en que no lo hará.

Un saludo a mis dos lectores y a todos aquellos que me regalan su visita y comentarios, y por supuesto, deseo que tengan ¡un excelente inicio de año!

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Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte.  (Leonardo Da Vinci , Pintor, escultor e inventor italiano)

desempleo

Perder un trabajo

Parecería que el trabajo no tiene mucha importancia en la vida de las personas, y que no debería equipararse con la pérdida de un ser querido,  a mi punto de vista es un tema también complicado pues lo profesional trastoca lo personal suponiendo que trabajamos en lo que nos agrada o nos conviene y que estamos a gusto construyéndonos ilusiones o expectativas  (o al menos lo soportamos, según el caso). En este aspecto no puedo decir mucho, pues es una etapa por la cual he estado atravesando de manera irregular desde hace tiempo, pero considero que a manera personal en ella también se viven las etapas del duelo que menciona Elisabeth Kübler-Ross y que sin ser experto en el tema pudiera compartir mi sentir con ellas.

  1. Negación y aislamiento: puede ser que digas que sí tienes trabajo, porque estás a la espera de que te vuelvan a buscar para decirte que fue un error y que regreses a incorporarte, o que en otra parte de la organización te darán cabida, cuando eso no pasa, entonces empiezas a evadirte de las personas para que no te busquen ni te pregunten sobre tu situación y recordarte que no tienes trabajo.
  2. Ira: pensar situaciones llenas de resentimiento tales como  “los demás son los culpables”, “había otros haraganes en el trabajo”, “¿por qué me tocó a mí, si yo buscaba hacer las cosas bien?” o que había un “complot” hacia mi persona, o sencillamente que el superior tenía miedo y me desbancó para que no le quitara la chamba ¿quién no ha pensado eso?
  3. Pacto: dejar de culpar a otros y tratar de reconciliarme con quienes conflictué
  4. Depresión: Sentimiento de desánimo, de no buscar, de quedarse estancado pensando que los demás son mejores, que soy un fracaso y que no tengo nada que ofrecer
  5. Aceptación: comprender poco a poco la situación y salir adelante, encontrar otras cosas que motiven, entendiendo los altibajos que la vida presenta, y que hay que seguir adelante por el hecho de que es más sano seguir que quedarse estancado.

Sin intención de profundizar más en cada etapa, he conocido pocas personas que al quedarse sin trabajo, se quedan en el sentimiento de ira (pues lo toman como injusticia) y aunque posiblemente encuentren otro trabajo se quedan instalados en el resentimiento hacia el antiguo lugar de trabajo o persona que creen causó la perdida (justificada o injustificadamente). Desde mi experiencia admito que he atravesado por las primeras 4 (aunque la fase de ira en ocasiones va y viene, ja) y considero que empiezo a transitar la fase de la aceptación. Sobre todo porque hace algunas semanas me di cuenta de como la relación con mi padre que de una u otra forma me ha marcado en mi desempeño laboral al relacionarme con mis superiores, aunque creo que esto lo tendría que describir más a detalle en otro post.

Y aunque afortunadamente he encontrado trabajo, de acuerdo a mi aprendizaje interno,  sé que aún tengo algo que trabajar con respecto a ello por mi incapacidad de soltarme de algunas ataduras que me mantienen aún dónde estoy en estos momentos. comprendo también que en cierta forma la manera en que yo perdí mi empleo fue de una manera “anunciada” (en ambos casos de una manera por demás estúpida creo yo) lo que suavizó un poco la situación, aunque no siempre es así, pues sé de casos en los cuales las personas llegan a laborar normalmente su jornada, y poco antes de retirarse les indican que están despedidos y pasen a recoger sus pertenencias. Otra situación parecida y lamentable es la de las jubilaciones con personas mayores que se retiran de trabajar porque no tienen opción o los “jubilan” obligatoriamente, con lo cual después de un ritmo de vida ya establecido que les provee de cierta seguridad, pasan de un día para otro a una nueva etapa (a la que posiblemente no estaban preparados) provocándoles una serie de conflictos e incertidumbres, aunque no todas las jubilaciones son traumáticas, depende de la forma en que hayan sido planeadas se dará el proceso hasta llegar a la aceptación.

Si bien sabemos que vamos a morir, no siempre pensamos en ello, y lo mismo sucede con el trabajo. Si a ello sumamos que al menos dentro de la sociedad mexicana de clase media se tiene un arraigo ideológico de que los trabajos son para siempre hasta jubilarse, no se tiene contemplado quedarse sin trabajo hasta que nos sucede. Pero así como de la muerte de un familiar se avanza y se sale con cierta fortaleza, lo mismo sucede con el trabajo. Se crece en fortaleza y consciente que el siguiente trabajo no será eterno (como la vida), pero habemos quienes aún no lo entendemos con facilidad…

Un saludos para mis dos lectores…

AMDG

PD: Debo señalar que esta entrada fue un poco complicada de redactar, porque precisamente le tengo una cierta resistencia al tema, obviamente eso habla más de mí que de la situación de trabajo actual, y no se diga de una de mis siguientes entradas relacionadas a las parejas…

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Qué injusta, qué maldita, qué cabrona la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos” (Carlos Fuentes, Periodista y escritor mexicano)

Continuo con mi reflexión personal acerca del proceso de duelo.

En la entrada anterior describí a manera general mi acercamiento personal ante este tema y señalé que relataría la forma en que lo he trabajado en diferentes situaciones (Padres, pareja, trabajo, hijos, etc). Posiblemente un especialista en tanatología encontraría errores en cuanto a mis descripciones, por lo que debo de recordar que lo que aquí comparto es mi interpretación dentro de mi experiencia, empezando por…

Perder a un Padre

Afortunadamente mis padres aún viven y convivo con ellos, pero ha sido por medio del trabajo con las técnicas de psicodrama y constelaciones, donde he tenido una experiencia aproximada al dolor de perder a un padre y es precisamente de mi padre de quién hablaré, pues mi abuelo paterno falleció cuando mi papá era un chiquillo (12 años) y la manera en que le dieron la noticia a mí siempre me ha conmovido, pues creo que un niño a esa edad nunca piensa en que su papá morirá. Al menos yo recuerdo que en mi caso, a esa edad casi no cruzaba por mi mente la muerte de mi padre y si lo hacía, me producía mucho sentimiento. Pues bien, a mi papá le sucedió.

Durante mi niñez mi papá casi no hablaba hablaba de mi abuelo (y no porque hubiera un rencor o sentimiento parecido) y cuando nos contaba alguna anécdota sobre él no percibía gran emoción  de su parte, salvo una ocasión, siendo yo un adolescente y camino al colegio, en la radio transmitieron la canción EL RELOJ CU-CU del grupo musical Maná, para quien no la conozca en ella un niño relataba la ¿muerte? y ausencia de su papá y como su mamá  se hizo cargo de la familia y como lo vivieron los hermanos, casi exactamente lo mismo que a él le había sucedido y cuando me lo dijo, noté un sentimiento de tristeza en él. Cabe decir que cuando escuché a detalle esa canción, lloré… y hasta la fecha no la escucho (ni leo)  porque me causa mucha tristeza (o sencillamente me hace llorar un poco). Esto provocó en mí decidir tomar el dolor que creí que mi papá debió haber sentido y sufrirlo por él.

No me había dado cuenta hasta qué punto me había apropiado de ese dolor y su tamaño, que durante una sesión de psicodrama, al percibir y experimentar el sufrimiento de un hombre que era castigado fuertemente por su padre cuando era un niño, hizo que me conectara con aquel dolor que ya llevaba guardando conmigo. Aquella situación  me tocó profundamente, pues no podía comprender que un padre maltratara así a su hijo pequeño, cuando a esa edad un niño lo único que espera de su papá era amor y protección. Mientras me cuestionaba esto me conecté con la vivencia de mi papá. Mi padre nunca fue golpeado ni maltratado por mi abuelo, ¡al contrario! recibió cariño y amor pero hasta corta edad. Ya no hubo amor, ni palabras, ni afecto, ni abrazos pues ya no estaría con él. Esto me provocó tanta tristeza y empecé a sacar todo el dolor que pude expresar en nombre de mi padre. Le acompañé en su dolor en todo lo que debió haber sufrido siendo un niño al no tener a su padre cerca que lo amara, protegiera, guiara, y motivara como él lo ha hecho conmigo. Fue en ese momento donde pude conectarme y comprender el dolor de la pérdida de un ser querido, creo que sentí  lo que posiblemente debió sentir mi papá en su momento,  pero ¡carajo! creo que frente al féretro de su padre muerto un niño no piensa, solo siente y como tal, me deje llevar por el sentimiento y lloré como nunca acompañando a mi padre en su dolor. Al terminar, realmente me sentí ligero y renovado.

Después de realizar este proceso, creo que comprendí más aún a mi papá, porque gracias a ello, en una posterior plática que tuve con él, se dio un espacio para hablar del tema (y curiosamente fue mi papá quien inició con ello) y cuando le expliqué que a mí me dolía lo que él había sufrido, me respondió que ello ya había quedado atrás, y a quien aún recordaba mucho era a mi abuelita (ella se encargó de criarlo a él y a sus hermanos) y mi papá, con mucho sentimiento me describió una bella imagen que tenía sobre ella en un sueño recurrente. Esa plática me conmovió también y me ayudó más aún, en parte por liberarme de un sufrimiento que no me correspondía y que erróneamente estaba cargando sin que nadie me lo pidiera. Conocí y comprendí más a mi papá en como vivió su etapa duelo en la muerte de mis abuelos y como esto le ha  moldeado y formado en su vida, y claro está, su influencia en  la relación conmigo y mis hermanos.

Aceptar la muerte del padre

En mi caso, puedo decir que llevo una buena relación con mis padres (en este caso, con mi papá), con sus altibajos pero que existe y que estoy trabajando en ella pues al menos hay comunicación por ambas vías. Considero que existen problemas cuando la relación padre -hijo es conflictiva y queda truncada por la presencia de la muerte, la cual agrava la situación y si el hijo no pudo expresar todo lo que quería decir a su padre (o madre), cuando eso sucede se crea el resentimiento por la impotencia de no haber dicho las cosas en su tiempo y en persona. Este resentimiento crece cada vez mas precisamente por la frustración de no dejar salir aquello que quedó inconcluso y en vez de tener una imagen serena sobre el padre, se crea una memoria llena de rencor  que mancha a la anterior y nos quitan la paz.  Por lo tanto, creo que por medio de un proceso adecuado de terapia para re interpretar y  restaurar una nueva imagen del padre (o madre, o ambos) que sea amorosa y posteriormente continuar con el duelo para llegar a la aceptación de la muerte de nuestro ser querido y por consiguiente obtener la paz interior.

Hasta este punto quiero llegar en mi reflexión personal, como algunos podrán haber notado es meramente mi experiencia personal sobre mi conexión con el tema, muy posiblemente otros tengan experiencias directas y mas claras. Lo importante es seguir adelante y aprender de esto.

Mi siguiente entrada será sobre la pérdida de trabajo (esta creo que sí será breve)

Un saludo a mis dos lectores y a todos aquellos que me regalan un momento de su vida para leerme =)

AMDG

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